miércoles, 7 de noviembre de 2012

Lo que no aportes en cuatro horas, no lo harás en ocho: menos tiempo y más intensidad

Por: -roliver2009

Otra vez a vueltas con la productividad. En la mayoría de las fábricas se ha conseguido una eficiencia muy alta. Los saltos importantes en la productividad sólo se consiguen con innovaciones importantes, el resto lo hace la mejora continua. Esa es la práctica manufacturera diaria y ha funcionado. Por lo tanto, cuando decimos que España debería aumentar su productividad nos estamos refiriendo a los trabajadores de “cuello blanco”. Es cierto, aquí es donde está el verdadero problema de la productividad puesto que la inmensa mayoría de trabajadores se encuentran encasillados en este apartado.


Las empresas (y los gobiernos) tenemos la creencia que los empleados deben trabajar ocho horas, al menos oficialmente. Este espacio de tiempo viene precisamente de los tiempos en que las fábricas dominaban el espacio empresarial y las ocho horas o más eran plenamente productivas: más horas más producción, proporcionalmente. Las personas eran asimiladas a las máquinas, si estaban “enchufadas” más tiempo, se producía más output.



Taylor introdujo un formato más productivo -por la especialización- pero que requería una mayor administración. La deriva ha sido de tal forma que el grueso de los empleados suponemos costes fijos y no variables como eran típicamente en el mundo manufacturero. Se requiere mucho empleado de “cuello blanco” para juntar todos los datos y sacar conclusiones de la producción, para venderla, para dar soporte a la misma, para cobrarla, etc.


Como pasó en la fabricación, se requiere que se introduzcan métodos que aumenten la productividad de los empleados que no son de fábrica en más de un 50% si no más. La buena noticia es que no será complicado darle un buen bocado a la ineficiencia y el despilfarro, a poco que estés diez minutos en una oficina ves cuatro o cinco formas de mejorar la productividad.


Hay herramientas y formatos de trabajo que también aportarían mejorar sustanciales. La gestión por procesos, el trabajo colaborativo, sistemas informáticos basados en el Cloud Computing, entre otras, facilitarían un trabajo orientado a los resultados y que ineludiblemente implican menos horas de trabajo, lo que supone ahorros para la empresa y mejoras para el empleado que tiene más horas para si mismo o para trabajar en otros sitios a un precio de hora más alto que al de ocho horas para el mismo empleador.



¿Qué supone la pérdida de un empleado?

Por: slafuente

El miedo de los empresarios a perder a los empleados de alto rendimiento o alto potencial (EAP) está justificado desde tres puntos de vista:

• el económico puro y duro, por el coste medio que supone el reemplazo de este tipo de empleados

• por la pérdida de los mayores talentos, sobre todo si la empresa no dispone de un sistema eficaz de gestión del conocimiento, y

• por el incremento de la insatisfacción en el resto de los empleados cada vez que se marcha un compañero.



Aunque lo que más le sigue importando a los empresarios españoles son las pesetas, según el director de Desarrollo Corporativo del BSCH, Manuel labrado, cuando se pierde un empleado se calculan los costes directos, pero pocas veces se cuantifican los indirectos, como:


• la baja productividad del titular y, por efecto dominó, de su equipo de trabajo las semanas o meses antes de su salida

• la pérdida de productividad que se produce mientras el puesto está vacante y por simpatía con puestos conectados con éste

• la productividad que se pierde por la curva de aprendizaje en el nuevo puesto.


Un estudio de la asociación norteamericana de empresas Corporate Leadership Council le da la razón a Labrado y fija en dos tercios del total los costes indirectos.


Para retener a los directivos se pueden cerrar contratos blindados o se puede potenciar la rotación interna. Pero no sólo de desarrollo profesional vive el hombre, y se hace necesario potenciar otros mecanismos de motivación.


La importancia de la retribución emocional:


El gurú de la inteligencia emocional, Daniel Goleman, afirma que los cuatro elementos sustanciales de la motivación son:


• el logro como incentivo (esfuerzo por mejorar o cumplir una meta de excelencia);

• el compromiso (alineación con las metas del grupo);

• la iniciativa (disposición a actuar ante las oportunidades);

• el optimismo (persistencia en la búsqueda de metas)


Goleman propone una modalidad de contrato que involucre al empleado en la gestión de la organización -el contrato emocional- tanto o más importante, a su juicio, que las perspectivas económicas.


El director del área de Organization and Human Performance de Andersen Consulting y autor de El directivo del siglo XXI, Jose Manuel Casado, lo define “como una serie de aspectos intangibles, emocionales y psicológicos, tales como confianza, entendimiento y seguridad”. Para conseguir la firma del empleado en ese contrato, “la empresa, y con ella sus directivos, deben considerar al empleado como un cliente interno”. Y el mantenimiento de este contrato depende principalmente del jefe.



Evernote actualiza su app para Android

Por: inggmartinez

Evernote 4 for Android


Evernote la popular aplicación para tomar de notas y gestionar archivos, ha lanzado una nueva versión de su aplicación para Android.


Evernote 4.0 para Android incluye una gran cantidad de nuevas características, incluyendo una nueva pantalla de inicio, con toque a los menús ocultos que le permite navegar a sus notas, sin necesidad de saltar alrededor de la aplicación.


El vídeo a continuación nos muestra todas las nuevas características, incluyendo las barras de acciones contextuales para facilitar el acceso a la funcionalidad dentro de la aplicación.



Así que si son unos usuarios de Evernote y tienen un dispositivo con Android 1.6 o superior, ahora puedes descargar la última versión de Evernote desde Google Play .


Fuente: Evernote



GTD y la productividad personal (I)

Por: alex952

¿Vuestra vida es un caos? ¿Tenéis la cabeza llena de cosas por hacer y no sabéis ni por donde empezar? David Allen puede tener la solución con su sistema de organización personal GTD.


GTD se basa en el concepto de vaciar nuestra mente de tareas y recordatorios para poder concentrarnos de una manera más productiva en lo que estamos haciendo en esos momentos o en lo que realmente tenemos que empezar a hacer. Pero eso no significa que nos olvidemos de lo que tenemos que hacer. El objetivo está en tener un sitio en el cual almacenar nuestras cosas por hacer de una manera fiable, ya sea en una libreta o en soporte digital.


GTD es un sistema que en sí no es complicado, lo complicado radica en crear el hábito que requiere su flujo repetitivo. El sistema implica reaprender a elegir nuestras tareas y objetivos enfocando nuestro esfuerzo en las tareas importantes por encima de las urgentes. Para ello David creó un sistema de captura y procesamiento de tareas al que llamó GTD.


El sistema GTD se basa principalmente en cinco fases que nos ayudan a procesar dichas tareas.


Captura o recopilación


En esta fase se trata de amontonar las tareas y documentos que recibamos de cualquier sitio para después procesarlo todo. A este sitio se le suele llamar bandeja (aunque no tiene porque ser física) y debe contener todo lo que vaya surgiendo en nuestra cabeza o todo lo que nos llegue desde cualquier fuente (correo, familiares, jefe, etc..). No debemos ni pensar en lo que significa, se trata de tenerlo en nuestra mente el mínimo tiempo posible para poder continuar con lo que estamos haciendo en esos momentos.


Normalmente se aconseja tener una bandeja en cada sitio donde nos puedan llegar tareas, trabajo y casa normalmente, pero como un servidor no tiene trabajo pues con una bandeja virtual me apaño. Si trabajas mucho usando el correo electrónico puedes ver tu correo como una bandeja más que seguirá el mismo proceso que las demás. Cabe decir que David Allen no impone ningún tipo de herramienta ni de sistema para poner en práctica GTD, es nuestra decisión (y existen muchos servicios) para poder ejercerlo.


Procesamiento


¿Qué hacemos con esas bandejas llenas de tareas y documentos? Procesarlas. Según lo importantes o la cantidad de flujo de entrada de las bandejas, estas tienen que ser vaciadas en un tiempo que debemos de decidir; normalmente de una a dos veces al día es la medida normal. En esta fase se trata de vaciar por completo la bandeja que estemos procesando, pasando por los elementos que están en ella uno por uno haciéndonos una serie de preguntas para poder clasificarlos de manera correcta. Lo conveniente es fijar un momento del día en el que podamos realizar la fase por completo, porque dejar una bandeja a mitad de procesado está totalmente desaconsejado.


Como hemos dicho, por cada tarea debemos hacernos una serie de preguntas para poder clasificarla:



  • ¿La actividad no requiere ninguna acción o puedo borrarla? Si la respuesta es que sí, adelante con ello, no la queremos en nuestra cabeza ni en nuestro sistema, debemos eliminarla y olvidarnos de ella.

  • ¿Se trata de información de referencia? Si no se trata de una tarea, sino que es información que será útil en un futuro, debemos archivarlo como material de referencia, a menudo etiquetándolo para poder encontrarlo fácilmente.

  • ¿Se puede hacer en dos minutos o menos? La regla de los dos minutos nos dice que si estamos procesando una tarea que hacerla no nos llevará más de dos minutos es más productivo hacerla inmediatamente que meterla en nuestro sistema. De esta manera además podremos avanzar más rápidamente y ver resultados más inmediatos.

  • ¿Puede ser delegada en alguien? Si podemos delegar la tarea en alguien para poder liberarnos un poco debemos hacerlo. En ese mismo instante debemos avisar a la persona que deberá hacer esta tarea y agregar un recordatorio que nos indique que esperamos el resultado de la misma en una lista de tareas que David llama En espera. Puede ser buena idea almacenar lo que esperamos de dicha tarea, a quién se la estamos delegando y cuando lo hicimos para futuras referencias.


Si hemos conseguido pasar todas estas preguntas respondiendo en todas un rotundo no la tarea requiere de una atención por nuestra parte y debe de ser clasificada para hacerla lo antes posible. En este caso tenemos que hacernos una pregunta también.


¿Se trata de una tarea que requiere sólo una acción o es una tarea más compleja?


David Allen distigue entre acciones simples y proyectos, que no son más que tareas que requieren más de una acción física. Ambos conceptos son distinto y su gestión por lo tanto también lo es.


Si se trata de una tarea simple, o acción próxima siguiendo el término acuñado por David, debemos de contextualizarlo y añadirle algunos atributos antes de meterlos en nuestra lista de próximas acciones. El contexto de una acción es muy importante para filtrar las acciones y poder elegir correctamente sin tener que pensar demasiado. Con esto queremos decir que no siempre podremos hacer una tarea, sino que dependerá principalmente de si tenemos a mano lo que necesitamos para hacerla o de si estamos en el sitio indicado (no podemos sacar la basura de casa cuando estamos en la oficina, por ejemplo). Yo personalmente no uso mucho el concepto de contextos debido a que todo lo hago en el mismo sitio, pero no descarto que en un futuro no muy lejano me sea de utilidad. El tema es que mantengamos listas de tareas por contexto para poder fijarnos rápidamente en las tareas que podemos hacer viendo en dónde estamos en ese momento.


A continuación debemos asignarle a la tarea algo que para mi es bastante importante y que son la duración estimada de la tarea y la energía necesaria para completarla. Normalmente no tenemos todo el tiempo que desamos para hacer las cosas que tenemos que hacer, ni la energía suficiente (ojo, no confundir energía con pocas ganas de hacer las cosas). Por ello una clasificación de tareas por energía necesaria (con tres niveles, bajo, medio y alto, bastan) y por tiempo necesario puede ser un buen filtro para elegir qué tarea debemos hacer a continuación.


Resumiendo


Me parece que os seguiré hablando de GTD en otro post porque sino se me va a hacer la cosa bastante larga, pero resumiendo: las tareas deben de pasar por nuestra cabeza el mínimo tiempo posible y sólo debemos tener en nuestro sistema de tareas si realmente necesitan estar ahí.


Un saludo y feliz GTD :)



Sí o sí, GTD.

Por: Rafa Marin

1. Recopila una vez al día


2. Saber y aplicar que es un proyecto y que una acción


3. Revisar la agenda, a diario y semanalmente


4. Creación el uso de un archivo de seguimiento


5. Revisión semanal en forma de checklist


6. Realizar revisiones más allá de la revisión semanal


7. Aplicar la planificación natural al pie de la letra


8. Trabajar el nivel de 15.000 metros


Del blog de David Torné. 8 puntos para aplicar GTD al pie de la letra.



20 gestores de tareas →

Por: Jeroen Sangers

Rafael Hernampérez ha analizado y clasificado 20 gestores de tareas. Parece que ha seleccionado herramientas que al menos cuentan con una versión web. Ha analizado la disponibilidad en otras plataformas, si es apta para GTD y si contiene un calendario.


La clasificación de estos últimos dos puntos no he entendido bien. Para hacer GTD no necesitas gran cosa. Si la aplicación puede gestionar varias listas y filtrar la lista por etiqueta, ya sirve para Getting Things Done; no necesitas más… En este sentido, todas las herramientas de la lista sirven para GTD.

El calendario, en mi opinión, es una herramienta complementario a la lista de tareas, que usamos para otro tipo de cosas. Puedes usar perfectamente una otra herramienta si no está integrado en el gestor de tareas. Muchas veces es mejor usar una aplicación especializado que la agenda del gestor de tareas.


Yo me quedo con este consejo:



Mi consejo es que las pruebes y decidas tú mismo cuál se adapta mejor a tu forma de trabajo.



∞ Lea el artículo en El Canasto



lunes, 5 de noviembre de 2012

✓ Sandglaz: combinando un kanban con los cuadrantes de Eisenhower

Por: Jeroen Sangers

Pantalla de Sandglaz


Siempre me gusta cuando encuentro una aplicación que no es una típica lista de tareas agrupadas por categorías o por proyectos. Aplicaciones con un concepto diferente nos obligan a repensar cómo trabajamos y planificamos. Sandglaz es una de estas herramientas, que combina dos métodos en una aplicación.


Por un lado, Sandglaz es un kanban, organizando las tareas en columnas, cada columna muestra cuándo hay que hacer la acción. Por defecto hay dos columnas, Ahora y Más tarde, pero podemos añadir más columnas y así trabajar con, por ejemplo, Ahora, Luego y Algún día. Una opción interesante es la posibilidad de convertir el kanban en un kanban infinito, con una columna por semana. Cuando especificamos una fecha final en la tarea, Sandglaz automáticamente guarda la tarea en la columna correcta.


Por otro lado, Sandglaz implementa la matriz de Eisenhower popularizado por Stephen Covey en su bestseller Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva. La matriz divide las tareas en cuatro grupos basados en sus dos ejes urgencia e importancia.


En Sandglaz podemos añadir filas al kanban y así implementar la matriz de Eisenhower. Podemos configurar una fila — un kanban tradicional, dos filas — importante y no importante — para obtener la matriz de Eisenhower e incluso tres filas para poder separar las tareas poco importantes de las tareas no importantes.


Combinando columnas para el tiempo y filas para la importancia nos permite clasificar las tareas como queremos.


Sandglaz es una aplicación web optimizada para dispositivos móviles. Hay la posibilidad de crear una cuenta gratis para crear hasta tres grids. La versión Pro sin limites cuesta $8 por mes.



Caso práctico en GTD →

Por: Jeroen Sangers

Rafael Hernampérez comparte los contenidos de su bandeja de entrada y explica cómo procesa y organiza cada elemento.


∞ Lea el artículo en El Canasto



jueves, 1 de noviembre de 2012

Cuándo usar la técnica Pomodoro

Por: Jero Sánchez

Cuándo usar la técnica Pomodoro


Hace unos días leía un artículo de Jeroen Sangers en el que descartaba la técnica Pomodoro como una técnica válida de productividad personal –merece la pena leerlo–. Y aunque estoy de acuerdo con algunos de sus argumentos, en general no puedo estar de acuerdo con sus conclusiones.


Ya anteriormente he escrito sobre cómo aplicar la técnica Pomodoro para sacar adelante tareas pesadas, y también sobre los peligros de intentar usarla siempre y para todo, un poco en línea con lo que Jeroen comenta. Con todo, como ejemplo particular del denominado time boxing, creo que la técnica Pomodoro puede resultar muy útil a muchos. Simplemente hay que saber cuándo utilizarla.



Como regla general, la técnica Pomodoro es perfecta para realizar cualquier actividad mecánica. La mayoría de nosotros, aún siendo trabajadores del conocimiento, tenemos que realizar sistemáticamente ciertas tareas administrativas o que requieren poca intensidad mental, y dichas tareas pueden “empaquetarse” sin problemas.


El único requisito para aplicar el time boxing es que las actividades a realizar se puedan descomponer con una granularidad suficiente, digamos de entre 5 y 15 minutos más o menos. Veamos algunos ejemplos:



  • Leer documentos. La ventaja de los documentos es que siempre se pueden dividir en capítulos o secciones. Y en el peor de los casos, siempre pueden dividiese en páginas. Analizar, o extractar un documento, especialmente si es largo, puede hacerse en bloques de tiempo.

  • Capturar datos. Ya sea una hoja de cálculo, un reporte de actividades, o registrar pedidos en una base de datos. Cualquier actividad del tipo “copiar y pegar” o de “volcado” de información, es candidata ideal para el time boxing.

  • Hacer tareas repetitivas. Procesar correo y papeles, archivar, revisar asuntos a la espera, hacer llamadas telefónicas, responder comentarios del blog… son todas ellas actividades que pueden iniciarse e interrumpirse en cualquier momento, sin impactar negativamente en tu productividad.

  • Tomar descansos. Sí, has leído bien. No sólo debes permitirte descansar cada cierto tiempo haciendo algo divertido. También debes limitar dichos tiempos y el tipo de actividades que puedes hacer en ellos. Créeme, es crucial para tu productividad. Tanto es así que, de hecho, la técnica Pomodoro lo integra como parte del proceso de trabajo.


Seguro que a ti se te ocurren otras muchas actividades que se pueden empaquetar de la misma forma. Es más, incluso para tareas menos mecánicas y más creativas es todavía posible utilizar algún tipo de time boxing. Por ejemplo, planear las actividades de un nuevo proyecto.


Muchas veces se puede pensar en un proyecto desde distintas perspectivas. A la hora de planearlo es posible utilizar mapas mentales y enfocaremos cada vez en un aspecto particular del problema. ¡Ojo! Eso no quiere decir que tengas que limitarte a capturar un tipo de resultado en particular en cada bloque de tiempo –eso dinamitaría la utilidad de los mapas mentales como herramienta creativa–. Pero sí puedes hacer un esfuerzo consciente para resolver una parte del problema cada vez, aunque luego surjan ideas laterales.


Por ejemplo, primero centrarte en las fases del proyecto, luego en los recursos que serán necesarios, después en las fuentes de información que tendrás que consultar, y así sucesivamente.


En resumen, como ocurre casi siempre, el problema no está en la herramienta, sino en la manera en como nosotros la usamos.


Y tú, ¿cómo utilizas la técnica Pomodoro en tu día a día? Comparte con nosotros tu experiencia en un comentario.


Artículo original escrito por Jero Sánchez . Sígueme en Twitter.


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  2. 4 razones para no usar el correo como organizador de tareas

  3. La técnica "palomitas de maiz" para vencer la procrastinación




miércoles, 31 de octubre de 2012

La trampa de la respuesta inmediata →

Por: Jeroen Sangers


«Te he enviado un email hace unos minutos, ¿no lo has visto?»



¡Cómo odio a estas llamadas! No, no soy un adicto a correo electrónico y no, es imposible que ya he visto tu correo, porque mantengo mi aplicación de correo cerrado.


∞ Lea el artículo en El Canasto