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lunes, 3 de junio de 2019

El detalle previo a una reunión que la mayoría de la gente olvida

Por: Berto Pena

Todos sabemos la importancia de preparar los contenidos antes de ir a una reunión o hacer una llamada de cierta relevancia. Y, sin embargo, la inmensa mayoría de la gente no lo hace y se meten en la reunión en plan kamikaze “a ver qué me cuentan o cómo sale”. Y, claro, así pasa lo que pasa. Y para la siguiente ocasión… pues más de lo mismo.

Y si la mayoría de nosotros reconocemos que deberíamos hacerlo, ¿por qué motivo no las preparamos? Por “falta de tiempo” dice la mayoría. No. Es por otro detalle esencial del que te voy a hablar a continuación, y que es clave para que desde ahora esas reuniones y llamadas sean mucho más productivas.

Si hay que preparar, entonces es tarea

La razón por la que la mayoría no prepara las reuniones y algunas llamadas, es porque no entienden que eso es una tarea, y por tanto cae en el olvido o en el cajón de los buenos deseos (“a ver si encuentro un hueco” o “ya lo miraré”).

Uno de los primeros jefes que tuve en mi vida me enseñó algo fundamental en el trabajo: “a una reunión, sobre todo si es con tu jefe o un cliente, NUNCA vayas a ciegas y con las manos vacías”.

La preparación de una reunión es una tarea que hay que hacer y asegurar, y hacerla con un guión: de qué se va a hablar y sobre todo objetivos, qué tengo que decir (o callarme) yo, si debo preparar algún documento, revisar estado de algo, etc.

Independientemente del grado de prepación que exija cada reunión o llamada, siempre hay que hacer algo antes. Es decir, ¡eso es una tarea!

Para asegurarlo, apunta ya la tarea

Aquí viene el detalle que se le escapa a la mayoría: cuando te convoquen a una reunión o acuerdes una llamada, crea inmediatamente la tarea previa para asegurar la preparación. Sigue estos pasos:

  1. Abre inmediatamente tu aplicación de tareas y apunta: “Preparar reunión/llamada XXX”.
  2. Asigna a esa tarea una fecha de realización previa a la reunión, y de acuerdo con el volumen de trabajo que requiera. Como mínimo, prográmalo para el día anterior. (Salvo que la preparación sea de 5-10 minutos, yo no recomiendo hacerlo el mismo día.)
  3. Si se trata de una reunión densa en la que hay que mirar muchas cosas, o preparar una presentación o documentación, tendrás seguramente que hacer dos cosas: (1) dividir y trocear en subtareas más pequeñas para ir haciéndolo poco a poco; y (2) distribuir esas subtareas en los días previos (o semanas) para hacerlo con detalle y sin agobios.

En esto es muy importante que hagas estas dos cosas a la vez: anotar la tarea y también programar la fecha. Y no esperes, hazlo justo en el momento en el que sabes que tendrás la reunión o llamada. Y si no puedes pararte a anotarlo todo porque tal vez tienes que analizarlo unos minutos y repartir bien el trabajo, no lo dejes para otro día, hazlo en cuanto puedas.

Con este Hábito (porque terminará siendo eso), conseguirás dos cosas esenciales pero importantísimas antes de una reunión: (a) No olvidar esa preparación, dándole el tiempo y margen de acuerdo a lo que necesites. Y (b) asegurarte que nunca vas a una reunión o haces una llamada importante sin haberla preparado en serio; cosa que yo no considero de Productividad Personal, sino de rigor y supervivencia profesional.

Igual con las reuniones periódicas

Es posible que en tu trabajo tengas reuniones semanales o mensuales, o llamadas de seguimiento que haces de forma periódica. En ese caso lo tienes más fácil porque la programación de la tarea ya te la marca la frecuencia de la cita. Por ejemplo: si yo todos los viernes tengo una reunión con mi equipo para repasar la semana y enfocar juntos la siguiente, creo en mi aplicación de tareas una tarea que se repetirá (por ejemplo) todos los jueves. Y como el algo que hago todas las semanas posiblemente tendré un mini-guión de puntos para hacerlo de forma ágil y sin que se me escape nada. Éxito total.

Este detalle del que te he hablado hoy entra dentro de ese “Entrenamiento de Anticipación” al que yo animo a apuntarse a todo profesional que quiera trabajar de forma más inteligente. Ir por delante de las cosas en vez de perseguirlas, pasa primero por apuntarlas. ¡A por ello!

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jueves, 23 de mayo de 2019

5 claves para aumentar tu capacidad de anticipación

Por: Berto Pena

El trabajo crece, se expande y se complica. Sin medidas drásticas puedes hacer poco para evitarlo pero sí que puedes hacer mucho en esto: cómo lo afrontas. Y ahí, la anticipación, es vital para que puedas con él sin morir en el intento y además brillando.

La preparación, el ir «por delante de», mirar ciertas cosas antes de que pasen, actuar con iniciativa con fechas y plazos… son cosas que poco tienen que ver con tu aptitud, y sí con tu actitud, y que marcan definitivamente cómo haces tu trabajo y hasta qué tipo de profesional vas a ser.

La anticipación e ir por delante de tu trabajo es algo que se puede entrenar. Y vale más que malgastar tu energía haciendo «listitas».

La anticipación (y su contraria, la no-preparación) está presente en numerosos momentos de tu trabajo. Y por repetidos la mayoría terminan perdiendo relevancia… vamos, que pasamos olímpicamente. Por eso me gustaría ahora repasar contigo los cinco que posiblemente más impacto tengan. Empezar a cuidarlos primero, y potenciarlos después, implicará mejoría sin cambios traumáticos ni bravuconadas que terminan a los dos días. (Y ese «cambio inteligente» paulatino pero constante es el que seguro te vendrá mejor. A mí me funcionó. Me funciona.)

1. Prepara reuniones y ciertas llamadas

Creo que todos preparamos las reuniones importantes. Aunque sea por instinto de supervivencia profesional o por temor a hacerlo mal, uno mira las cosas antes. Pero, ¿qué hay de las otras reuniones de trabajo más cotidianas (que además son mayoría)? Pasamos de ellas y las vemos como una molestia necesaria. Total, que entramos en ellas sin haber mirado nada. Y así nos va.

SOLUCIÓN: cuando fijes o aceptes una reunión crea inmediatamente una tarea en tu lista 1-2 días antes, para poder prepararla bien. Muchas veces 15 minutos bastan para mirar y anotar lo que vas a tratar, los puntos clave, etc.

2. Habla el «lenguaje de las fechas» y plazos

Las fechas y los plazos es lo que te permite a ti estructurar tu trabajo, llegar a tiempo, y cumplir con las necesidades de otros. Pero sobre todo anticiparte. Por eso es tan tan tan tan importante que tú y los demás lo habléis primero, y os apoyéis en él después para organizar el trabajo. Si se habla de lo que hay que hacer pero pocas veces de cuándo se va a hacer, tendréis un bonito caos en el que tú serás el protagonista.

SOLUCIÓN: en correos, reuniones, llamadas o conversaciones de pasillo, introduce ya esa coordenada de oro en el lenguaje de las fechas: CUÁNDO. Y si los demás no lo indican cuando piden algo, pregunta. No cuesta nada y elimina millones de problemas.

3. Trocea el trabajo en partes más pequeñas

Si miras a tu Agenda-Calendario y lo comparas con el de hace 5-6 años probablemente esté más saturado y fragmentado. Y eso plantea un problema bastante serio: ¿cuándo haces las cosas gordas si casi «no tienes tiempo»? Muchas veces la consecuencia de eso es ir dejándolas hacia el último momento, para hacerlas con las clásicas prisas, muchas dosis de experiencia, y finalmente salvar el expediente.

SOLUCIÓN: conociendo bien las fechas puedes repartir mejor tu trabajo: dividirlo en fases, partes y tareas más pequeñas, para poder empezar pronto y distribuirlo mejor en los «huecos» de tu Agenda en los días previos a la entrega o fecha límite.

4. Haz un buen seguimiento de lo «que te deben»

Hay tareas que encargas a otros y ya está, no hay que seguirles el rastro; pero hay otras que no puedes perder de vista. Para eso hay que hacer un buen seguimiento, con tiempo, con anticipación. Porque si te empeñas en preguntar por ellas justo en el último momento, tendrás problemas. Recuerda que los demás no tienen el mismo ritmo que tú, que tienen más trabajo que tú, y que incluso puede que pasen de ti.

SOLUCIÓN: en el momento de encargar-pedir-delegar algo, crea una tarea en tu lista para hacer un seguimiento posterior en tal fecha. Y asegúrate de que poner margen suficiente para la acción de seguimiento: ya sea enviar un correo, hacer una llamada o comentarlo en una reunión, pregunta por eso cuando todavía hay un colchón de días suficiente.

5. Revisa SIEMPRE diaria-semanalmente

Llámalo Planificación si te gusta más. A mí nunca me ha importado el nombre pero sí lo que implica: mirar tu trabajo ANTES de empezar el día y la semana y prepararlo en condiciones. No puedes… lo repito: no puedes empezar a trabajar a ciegas, sin saber lo que tienes y no tienes que hacer, sin marcar objetivos y visión, sin adelantarte a reuniones y llamadas, sin identificar el «core» de ese día o de esa semana, sin otras muchas cosas que haces en ese momento innegociable de preparación revisión diaria (el día antes) y semanal (el viernes antes).

SOLUCIÓN: crea un evento repetitivo en tu Agenda-Calendario para asegurar que diaria y semanalmente harás esos dos ejercicios que representan la base de la anticipación en el trabajo. Asegúrate sobre todo de repetirlo al terminar la semana para hacer un buen cierre y anticiparte bien a todo lo que viene en adelante.

La anticipación y la preparación no son sinónimo de éxito, sin duda; luego hay que ejecutar y hacerlo bien o muy bien. Pero sin anticipación todo es exceso de improvisación. Y convertir eso en un hábito es peligrosísimo. ¿Ves por qué decía que todo era cuestión de actitud? ¡Y de Hábitos!

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miércoles, 15 de mayo de 2019

Te prongo un test: ¿cómo empiezas el día… cada día?

Por: Berto Pena

Tú eres lo que repites cada día. Por eso tus Hábitos definen lo que eres y lo que consigues cada día. Y en eso, el cómo empiezas el día, cada vez tiene más importancia y peso. Con el nivel de exigencia que tenemos, con el volumen de trabajo que sostenemos, con la importancia que la calidad de lo que hacemos tiene, no nos podemos permitir el lujo de empezar el día de cualquier manera.

Por eso hoy me apetecía pensar en alto y lanzarte esta reflexión a modo de un sencillo ejercicio de preguntas y (tus) respuestas. Porque cuando uno se interesa por su rendimiento, por tomar el control de lo que hace, por elevar el nivel de lo que hace (cada día), una de las primeras cosas que debería mirar es: ¿cómo empiezo el día… cada día?

Pierde una hora por la mañana y la estarás buscando todo el día – Richard Whately

Un ejercicio-test para ver cómo empiezas

A continuación voy a plantearte una serie de preguntas que te van a ayudar a evaluar cómo realmente empiezas el día… cada día. En cada caso pondré dos alternativas separadas que se contraponen, para que tú elijas la que más encaja con lo que haces. (Sé que no tengo que decirlo pero para que este ejercicio resulte útil, tienes que responder con transparencia.)

  1. ¿Marcas objetivos y sabes (decides) lo que quieres conseguir? // ¿Dejas que los demás o las cosas que vayan surgiendo marquen el camino?
  2. ¿Tienes un plan de trabajo predefinido y tienes claro por qué tarea empezar? // ¿Decides lo que vas a hacer según lo que veas en la oficina o el Correo?
  3. ¿Cuidas bien el desayuno para tener suficiente energía y empuje? // ¿Desayunas lo que toque o lo que encuentres por lo cocina?
  4. ¿Empiezas por las tareas de más impacto y valor? // ¿En la primera hora haces tareas suaves, de baja concentración y complejidad?
  5. ¿Tienes identificado el «core» de tu día y reservas tiempo para hacerlo a primera hora? // ¿Vas buscando huecos a lo largo del día para dedicarte a ese «core»?
  6. ¿Empiezas pronto e incluso antes que los demás (compañeros, clientes…)? // ¿Empiezas cuando toca o a la hora de siempre?
  7. ¿Empiezas a tope con la máxima energía y concentración? // ¿Vas de menos a más, incrementando gradualmente la intensidad de trabajo?
  8. ¿Te levantas de cama con tiempo suficiente para empezar tranquilo? // ¿Apuras siempre el despertador aunque luego haya carreras y demás? (sí, sé que cuando tienes hijos lo de empezar tranquilo muchas veces no es una elección :-)
  9. ¿Tienes claras las cosas o actividades que tienes que evitar a primera hora? // ¿Sencillamente empiezas porque lo importante es arrancar como sea con lo que sea?
  10. ¿Ves la importancia de empezar ganando cada día desde el minuto uno (y actúas en consecuencia)? // ¿Dejas que la rutina, los imprevistos y los demás decidan por ti y te pongan en «modo reactivo»?

No siempre eliges pero muchas veces sí

Yo también vivo en el mundo real y sé perfectamente que hay muchos días donde uno no elige cómo empieza el día; las circunstancias y los demás a veces se imponen. Pero eso no es todos los días. Hay muchos días donde tú sí eliges cómo empiezas el día: con qué tareas, qué cosas evitas, qué intensidad le metes, si cuidas tu Atención-Concentración, si marcas objetivos, etc.

En el trabajo cada vez cuenta más que tú y yo activemos la proactividad, la iniciativa y la intención en todo lo que hacemos; hay que alejarse todo lo posible de la reactividad, la pasividad y la inacción. Y eso se tiene que notar desde el minuto uno del día… de cada día.

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miércoles, 8 de mayo de 2019

3 pasos para evitar sustos al trabajar con otros

Por: Berto Pena

Colaborar con otros y coordinarte bien no es tan fácil como parece. Muchos lo hacen por instinto o sencillamente porque tiran de años de experiencia. Pero por lo que he vivido yo con mis equipos primero, y por lo que veo ahora en las empresas a las que asesoro, hay más problemas que nunca; y eso es porque el trabajo cada vez es más complicado.

Al trabajar con otros cada vez hay más «sustos»: olvidos, descoordinaciones, imprevistos, miniurgencias, no se hablan las cosas, ritmos diferentes, duplicidades, «yo creí que»…

Todo eso se acepta como parte del trabajo en equipo, o algo que las personas traen de serie. Y para nada es así. No son más que consecuencias de no tener una cultura productiva de equipo, falta de hábitos colectivos, y de no haber pactado un base lógica sobre la que trabajar juntos.

Cada equipo y cada coordinador tiene su estilo, sus hábitos, su método. De hecho yo he utilizado varios diferentes en distintos equipos. Pero hay tres detalles o pasos que siempre he aplicado y que me han dado fantásticos resultados, y que yo considero la base sobre la que construir algo grande. Y me gustaría compartirlos contigo en unos minutos…

Fijar expectativas y canales de comunicación

La base de una buena colaboración es la comunicación. ¡Hay que hablar hombre! Que ir a tu bola, tener una reunión semanal y mandar cuatro correos sueltos no es colaborar en serio. Hay que acordar-decidir internamente dos cosas esenciales: qué es lo que tenemos que contarnos y cómo nos lo vamos a contar. Es decir:

  1. Qué parte del trabajo, proyectos y las tareas que yo manejo tengo que comunicar a los demás, mi jefe, clientes o alguien externo. Cosas que tengo que contar regularmente y también extraordinarias (imprevistos…).
  2. Cómo y por dónde voy a informar o contar todo eso. Y hay muchas opciones para combinar: reuniones semanales, reuniones exprés, correos, Slack, Hangouts, etc. Aquí es muy importante ser claros y tajantes a la hora de decir (por ejemplo): «esto NUNCA lo vamos a comunicar por correo», o «este tipo de cosas no las comentéis en la reunión semanal, mejor en conversaciones durante la semana».
  3. Cada cuánto tengo que contar esas cosas. La frecuencia con la que lo hago.

Hablemos YA el «Lenguaje de las Fechas»

Uno de los primeros sitios por donde se empieza a descoordinar un equipo es en la Planificación-Ejecución. Y eso tiene su origen en algo que veo con alarmante frecuencia: en la empresa no hablamos el lenguaje de las fechas. Tenemos que ser claros, clarísimos, ultra-mega-maxi claros a la hora de decir cuándo hay que hacer la cosas. Plazos, fechas, deadlines, entregas… todos son sinónimos del CUÁNDO.

Este hábito (sí, sí, que todos hablemos ese lenguaje es una cuestión de hábito) es una moneda con dos caras: por un lado soy yo primero quien tiene que ser muy claro a la hora de especificar ese cuándo. Y si la otra cara de la moneda (la otra persona) no lo especifica claramente, soy yo quien proactivamente pregunto y lo aclaro.

Con las fechas no se arregla todo pero se evitan toneladas de problemas y urgencias. Es una coordenada de trabajo indispensable si no quieres sustos al trabajar con otros.

«Banderas rojas»: menos imprevistos

Yo las llamaba así en mis equipos. Esas «Banderas rojas» son situaciones potencialmente inflamables que necesitamos comunicar, atajar o solucionar antes de que nos exploten en las manos. Son puntos calientes que internamente tenéis que identificar, y para los que tenéis que decidir una forma de actuar, un procedimiento. Algunos ejemplos habituales:

  • Un cliente cambia una fecha de entrega y se lo comunica a alguien del equipo.
  • Tengo un imprevisto que me va a retrasar en una tarea que había prometido a alguien.
  • Hay un cambio de especificaciones o instrucciones en una parte del proyecto.
  • Aparece una nueva tarea que tiene más prioridad que otra planificada previamente.

¿Ves la idea no? Si eso no se comunica en el acto puede (va a) generar problemas en el equipo. Sustos, frustraciones, falta de avances y cabreos. De ahí que os interese detectar los más habituales y definir cómo vais a actuar desde ahora.

A partir de estos tres pasos se puede empezar a construir el resto de la cultura interna de trabajo. Luego vendrán cosas como reducir las interrupciones, optimizar los procesos, mejorar las reuniones, etc. Pero primero va lo primero.

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viernes, 8 de marzo de 2019

¿Dedicas tiempo cada día al “core” de tu trabajo?

Por: Berto Pena

El “core” de tu trabajo son las tareas y actividades fundamentales de tu puesto, tu equipo o de los proyectos en los que estás. Son las cosas que de verdad (en serio) te permiten avanzar, dar en la diana cada día, y lo que genera resultados palpables que ves tú y otros. Incluso más: es todo lo que en el futuro te va a permitir crecer a ti, tu equipo, tu negocio…

El Core de tu Trabajo

Ojo, porque el ruido de cada día tapa tu “core”

Piénsalo un segundo: en tu trabajo haces “mil cosas”. Yo igual. No nos queda otra. ¿Pero cuánto de todo eso forma parte de la columna vertebral de tu trabajo? De tu verdadero trabajo. Muchas veces, el ruido, las (falsas) urgencias, las reuniones, el Correo y la actividad desenfrenada, tapan el “core” de tu trabajo. Y lo que es peor todavía: te alejan de él.

Durante años yo trabajé a lo loco, obteniendo resultados muy pobres en relación al tiempo-esfuerzo que ponía cada día. Y una de las principales causas fue esta: no había identificado el “core” de mi trabajo y no me dedicaba a ello lo suficiente. ¿La consecuencia? Una frase que cada vez escucho más en boca de otras personas, y que yo mismo pronuncié varias veces: «Trabajo un montón pero no veo resultados».

Empieza por identificar el "core"

La casilla cero de un cambio que en mi trabajo fue monumental, lo primero que hice y lo que te sugiero es identificar el “core”. El de tu trabajo, tu puesto, tu equipo, tu negocio o empresa, si es que la tienes. Y ojo, porque aunque esto suene a algo de primero de trabajo, de una obviedad aplastante, es algo que mucha gente no hace y se limita a tirar “palante”.

Con identificar el “core” no sugiero que hagas un listado enorme de cosas que tienes pendientes. No, no van por ahí la cosa. Sino que analices e identifiques las tareas y actividades que son las que te van a decir: «estoy enfocado en lo que hace crecer y aporta valor, tanto para hoy como para el futuro».

Mucha atención a lo que viene ahora…

  • Pueden ser cosas que sabes que tienes que hacer pero a las que no les estás dedicando tiempo suficiente, que haces de forma superficial, a última hora, o incluso de manera chapucera. Y no por gusto o elección propia, sino porque “el día a día manda” y crees que no te queda otra.
  • También pueden ser actividades vitales a las que no les estás dedicando tiempo en absoluto; que quieres empezar a hacer porque sabes que eso hará que avances de verdad. En tu puesto, en tu equipo, en tu empresa. Cosas que estás dejando de lado pero en las que deberías centrarte ya: tareas de análisis, planificación, estrategia, auditorías, estudios de eficiencia, o incluso formación. Sabes que sin eso no vas o no vais a poder crecer, pero claro, “el día a día manda” y sacar tiempo para eso es casi de ciencia ficción.

En una ocasión mi padre, mi mayor mentor, me dijo: «Si no tienes tiempo para hacer ciertas cosas de tu puesto de dirección, lo tendrás para cerrar la empresa». Y la cerré.

Bloquear tiempo para asegurar el “core”

Una vez que tienes identificado tu “core”, queda un paso más para conseguir un cambio espectacular en tu trabajo. Y no, no empleo calificativos exagerados para vendértelo mejor, porque no tengo que venderte nada. Digo eso porque cuando cada día empiezas a dedicar Tiempo-Energía-Atención a tu “core” (lo recalco: cada día), tú esfuerzo se dispara y se traduce en que todo aporta más valor. Y más cosas, claro: más efectividad, más satisfacción personal, mejor colaboración y aportación a los demás, etc.

Pero para eso hay que hacer tiempo para tu “core”. Buscarlo, propiciarlo, sacarlo de debajo de las piedras. Y una vez encontrado bloquearlo para asegurarlo.

No quiero ahora enzarzarme en contarte cómo encontrar tiempo, porque lo he hecho en decenas de artículos en los últimos años. Pero por si te ayuda, estas son las tres cosas que yo hice para encontrar tiempo y asegurarlo para mi “core”:

  1. Empezar el día con él. No dejarlo para más adelante, cuando ya estaré en medio de reuniones, correo y “urgencias”.
  2. Reducir y optimizar rutinas y tareas que repito mucho, para sacar tiempo extra.
  3. Decir “no” a ciertos nuevos proyectos o propuestas. Y también eliminar algunas cosas que no me estaban aportando.

Recuerda: puedes hacer mil cosas, y seguramente no te quedará otra que hacerlas, pero NUNCA descuides tu “core” porque eso es lo que aporta valor de verdad a tus horas de esfuerzo. Tienes que asegurarlo, dedicarle Energía-y-Atención y hacerlo bien… MUY bien.

Así que… ¿Qué vas a hacer hoy por el “core” de tu trabajo? ¡A por ello!

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miércoles, 20 de febrero de 2019

Hábitos y organización para chicos: mi nuevo proyecto con mi mujer

Por: Berto Pena

«Berto, ¿cuándo vas a hacer algo de Productividad para chicos?». Pues ya lo he hecho. Bueno, lo acabamos de hacer, yo y mi mujer. Mi nuevo proyecto se llama Escuela de Hábitos, está dirigido a chicos de entre 8 y 16 años, y es un lugar donde tus hijos aprenderán a organizar los deberes, aprovechar el tiempo, y desarrollar disciplina para mejorar sus notas.

Maje y Berto

Llevo queriendo escribir este artículo desde hace meses. ¡Y por fin te lo puedo contar! A lo largo de mi carrera profesional he lanzado o participado en proyectos de lo más variado. Pero este sin duda es el más especial de todos. Porque lo he creado junto a mi amada pareja María Jesús (“Maje”); y especialmente por lo que buscamos y las personas a las que está dirigido: los chicos y sus familias, que también saldrán ganando.

En nuestra Escuela encontraréis los Hábitos de organización y estudio que se deberían aprender en clase… y que no se enseñan; para que los chicos puedan rendir en tus estudios y disfrutar de más tiempo libre.

¿Por qué lanzamos este proyecto?

Como muchas familias nosotros también hemos vivido en casa el problema de organizar los estudios. Tenemos dos hijas y lo vemos en primera persona. Cada vez hay más y más deberes, más distracciones y aplicaciones, más trabajos y exámenes, más actividades extraescolares, y los chicos (y familias) cada vez lo pasan peor para organizarlo todo.

Nuestros hijos deberían estar centrados en aprender y disfrutar a tope, no agobiados por intentar llegar a todo. Queremos que eso cambie. Nuestra misión es ayudarles hábito a hábito, que aprendan un método y unas rutinas que les sirvan para toda su vida: para el curso en el que están ahora, para los siguientes en el colegio e instituto, la universidad, su primer trabajo…

Si lo piensas, y salvando las distancias, ellos tienen retos parecidos a los de los adultos en la organización de su trabajo. Pero porque ellos sean “críos” esos problemas no son más pequeños. Tienen que estudiar mejor, no más. Por eso la solución no puede limitarse a “estudiar duro”, “hincar los codos”, o echar una bronca cuando se pierde el tiempo con el móvil.

Para Maje y para mí todo es cuestión de Hábitos. Por eso nuestra motivación es compartirlos con los chicos y las familias. Lo recalco: nuestra mayor ilusión es poder ayudar.

Todo empezó en nuestra casa, desayunando

Ya sabes cómo empiezan muchos proyectos: con un comentario en el momento más inesperado. Maje y yo desayunábamos en casa con nuestros perros rondando por la cocina, cuando yo dije: «¿Y por qué no montamos una “escuela” en Internet?». Y ella dijo: «Hay mucha gente que lo necesita».

Como sabes desde hace más de diez años yo enseño en empresas y escuelas de negocio cómo mejorar la Productividad y la Organización. He impartido cientos de talleres, cursos y conferencias… y casi siempre al terminar alguien se me acercaba para decirme: «Ojalá hicieras esto para mis hijos». En paralelo, Maje ha sido presidenta de AMPA de colegio e instituto durante ocho años, y ha podido vivir de cerca los problemas de muchos chicos, familias y también profesores, con los que ha tenido un contacto constante.

Así que hemos juntado nuestra experiencia, energía y conocimiento, para crear un lugar en Internet donde los chicos puedan aprendar algo fundamental en la vida: saber organizarse, planificar, gestionar su tiempo, concentrarse sin distracciones…

Escuela de Hábitos

Yendo a lo concreto: ¿qué enseñamos?

No quiero desgranarte todo en un solo artículo, porque en la página de la Escuela podrás descubrir mucho más. Pero sí que quería concretarte alguna de las cosas que enseñamos. Fíjate:

ESTUDIO
Organizar Deberes de cada día, concentrarte mejor, no retrasar las cosas, aprovechar la Agenda, menos pérdidas de tiempo, tomar apuntes en clase, repaso de materias…

ORGANIZACIÓN
Planificar el trimestre, trabajos junto a otros, lectura de libros, actividades extraescolares, afrontar examenes sorpresa, revisión de los viernes…

ORDEN
Orden en tu Mesa y zona de Estudio, control de móvil y apps, mochila y materiales, almacenaje, descanso y horarios, rutinas y disciplina…

Empezamos con un Webinar, Curso y más

¡Ya estamos en vivo! En EscueladeHabitos.com encontrarás mucha más información, pero sobre todo podrás acceder a nuestros contenidos. Fíjate con todo lo que arrancamos:

  • Webinar gratuito «Adiós a los Deberes hasta tarde». Si te apuntas a nuestra lista gratuita de suscriptores, podrás acceder a un webinar gratis (40 min.) con ideas para evitar que los Deberes diarios se eternicen.
  • Curso Online «Organiza tus Deberes»: un curso online con +20 videolecciones donde Maje y yo enseñamos cómo hacer los deberes diarios sin agobios, organizar mejor el trimestre, y crear un método de estudio para mejorar las notas.
  • Redes Sociales: estamos en Facebook e Instagram. Ahí compartimos trucos e ideas con videos e imágenes. Y somos bastante activos. ¿Nos sigues?
  • Blog de la Escuela: ¡cómo no íbamos a tenerlo! Semanalmente publicamos un artículo-guía para aprender y aprender sobre Estudio, Organización, Orden… Hábitos.

Maje y Berto recogiendo fruta

Me gustaría pedirte esto: Tu APOYO

Maje y yo tenemos toneladas de ilusión y en la Escuela hemos puesto meses y meses de intenso trabajo. Pero no es suficiente. Con este artículo quería por supuesto dar a conocer nuestro proyecto, pero también quería esto: pedir expresamente tu apoyo, ahora que empezamos.

Creo que a estas alturas ya me conoces. No soy de anunciar muchas cosas, de publicidades o de decir “sígueme”. En todos estos años he querido aportar con toda mi honestidad y pasión pero procurando no hacer ruido. Pero este proyecto es distinto. Hay más en juego y es muy bonito. Porque es fácil que tengas hijos o sobrinos o hermanos pequeños, y sabes todo lo bueno que podemos conseguir si les transmitimos estos Hábitos tan positivos: conseguirán un cambio real que les acompañará toda su vida.

Por eso te pido que nos apoyes como tú prefieras: comparte este artículo en tus redes, apúntate a nuestra lista de suscriptores, síguenos en Facebook, Instagram, o lee los artículos-guías de nuestro Blog, lo que quieras. Solo te pido un pequeño gesto que nos de ese primer impulso para que podamos ayudar a tantos chicos y familias.

¡Muchas, muchas Gracias!

Maje y Berto

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jueves, 14 de febrero de 2019

5 pasos probados para ir siempre por delante de tu trabajo

Por: Berto Pena

Cada vez importa más controlar bien toda tu actividad para ir por delante de tu trabajo. Crece el número de correos, reuniones, mensajes, proyectos, tareas… y también el número de descoordinaciones, desajustes, agobios, olvidos y sorpresas de última hora. No importa si trabajas en solitario como yo, dentro de un equipo o dirigiéndolo, es algo que nos está pasando a todos.

Empezar Antes

Ir siempre por delante, no por detrás

La respuesta a todos estos retos no debería ser correr más, porque sabes que no funciona, sino tomar (de una vez) el control de tu actividad. Porque cuando si no lo haces, o lo haces a medias, te pasa esto: vas por detrás de lo que tienes que hacer en lugar de ir por delante. Eso te pone en una situación de desventaja constante, hace que tus objetivos y aspiraciones sean cada vez más pobres, y que te muevas de manera reactiva, en vez de hacerlo con dirección e intención.

Si esto pasa durante unos días o un periodo de tiempo limitado, no tendrá grandes consecuencias. Pero, ¿y si esto va a ser así en los próximos dos o tres años? ¿Qué te pasará en el trabajo? ¿En qué clase de profesional te vas a convertir?

Romper la tendencia gesto a gesto

El descomunal poder de los Hábitos es que no solo sirven para conseguir algo que buscas, sino que (por detrás) te van entrenando y reprogramando para pensar y actuar de la forma que quieres. Y eso se consigue gesto a gesto, repitiendo y evaluando.

Así que yendo al rincón que nos interesa, el de controlar la actividad, estas son los cinco pasos que yo aplico para ir por delante de mi trabajo:

  • 1. CENTRALIZA EN UN SOLO SITIO TODO LO QUE TIENES QUE HACER.
    Tener tareas, recordatorios, acciones y cosas para hacer en varios sitios, no ayuda en nada a controlar tu actividad. Utiliza UNA sola herramienta. Ya sea una sencilla libreta, una aplicación de tareas o un megagestor de proyectos. Lo que quieras o lo que necesites. Pero lo importante es esto: TODO lo que tienes que hacer y recordar debería estar en un solo sitio. Solo uno.
  • 2. NO TE SALTES NUNCA EL EJERCICIO DE PREPARACIÓN.
    Da igual si lo llamas revisión, planificación o preparación. Es innegociable que cada día y cada semana, repases tus listas de tareas. No solo para saber lo que tienes que hacer (obvio), no solo para ver cuándo (obvio), sino para adelantarte a muchas de esas cosas. Y en concreto para: (1) poder empezar las cosas mucho antes, con margen. (2) Poder pedir las cosas a otras personas con antelación. (3) preparar mejor reuniones, llamadas…
  • 3. MIRA TU AGENDA-CALENDARIO CON (MUCHA) MÁS FRECUENCIA.
    Sobre todo hazlo en el momento diario de la planificación-preparación. El Calendario es eso que te dice el tiempo que no tienes… y no el tiempo que tienes. No es un juego de palabras, sino algo que necesitas para esto: (1) Poder construir un plan de tareas diario y semanal realista y realizable. (2) Poder distribuirte mejor entre todos los frentes y proyectos que tienes abiertos. Y ojo porque no consultar la Agenda más a menudo es un error que se repite mucho.
  • 4. SISTEMATIZA EL SEGUIMIENTO DE TEMAS TUYOS Y DE LOS DEMÁS.
    Mucha gente pierde toneladas de tiempo y energía preguntando cómo están las cosas o bien respondiendo cuando alguien pregunta. Si es algo que se repite, te interesa crear un “sistema” para automatizarlo y asegurarte que lo recibes o lo envías en el momento idóneo, no en el último momento. Así: (1) Acuerda qué es lo que tienes que saber o informar. (2) Cuándo o cada cuánto se tiene que hacer. (3) Por qué canal o herramienta se va a hacer. (Y si es por Correo incluso puedes tener una plantilla para agilizar el proceso.)
  • 5. ACUERDA “BANDERAS ROJAS” PARA ACTUAR ANTE IMPREVISTOS.
    Las “banderas rojas” son situaciones o casos ante los que te/os interesa actuar, antes de que se conviertan en urgencias de verdad. Si las analizas y decides junto a las personas con las que trabajas (clientes, colaboradores, proveedores, equipo…), y acordáis que se comunicarán de forma inmediata por el canal que elijáis, habrá muchísimas menos sorpresas. Si tú me dices ya: «Berto, el cliente acaba de cambiarnos las especificaciones de esta entrega», podremos actuar mucho antes. Claro que estamos siendo reactivos (no nos queda otra), pero es muy diferente a si me lo cuentas cuando ya no hay margen de acción.

Ir por delante, una cuestión de actitud

Proactividad, iniciativa y anticipación. Cada vez creo más en todo ello porque constantemente veo las consecuencias de ignorar estas cosas. Por supuesto que nunca podrás anticiparte a todo e ir siempre por delante de tu trabajo… no hablamos de pintar un cuadro ideal en el país de la piruleta. Pero claro que puedes hacer cambios y mejorar día a día. Esa es la monumental oportunidad que nos dan nuestros Hábitos.

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martes, 5 de febrero de 2019

Mi verdadero cambio: empezar el día antes que el resto

Por: Berto Pena

Jamás olvidaré una frase que me dijo uno de los mejores jefes que tuve en mi vida: «Berto, tú no te puedes permitir el lujo de empezar más tarde que tus clientes».

Empezar Antes

Aquello me hizo pensar primero, despertar después: todos los días de mi vida empezaba a trabajar en una situación de desventaja frente a los demás, porque cuando yo me sentaba en mi mesa ya me estaban esperando problemas y peticiones que tenía que atender. Y sobre todo me esperaba el Correo, muuuuuucho Correo. NUNCA podía ponerme con lo que yo quería o necesitaba porque mi mente daba prioridad a aquello que ya estaba allí.

Aquella refxlexióm finalmente me llevó a hacer uno de los cambios más importantes de mi vida: empezar a trabajar antes que el resto. Lo llevo haciendo desde hace muchos años. Es uno de mis superhábitos, me encanta, y lo transmito con toda mi pasión a quienes me escuchan o leen.

El potente Hábito de empezar antes

Mucha gente que se acerca a este hábito lo hace principalmente buscando tiempo de calidad, con más energía vital y menos interrupciones. Eso les permite hacer el trabajo importante. Y es cierto. Funciona muy bien para eso. El poder empezar antes que tu equipo y tus clientes, te permite disfrutar de 30, 40 ó 60 minutos de máxima concentración, con los niveles de energía por todo lo alto, donde siempre podrás sacar adelante el trabajo de más calidad. Y eso, si lo repites todos los días, es una auténtica pasada; porque el rendimiento y satisfacción se disparan desde los primeros días.

Por fin eliges tú qué vas a hacer

Pero hay otro motivo todavía más importante si cabe para empezar antes que el resto. Y es este: por fin tienes tiempo asegurado para hacer lo que a ti te interesa hacer, lo que debes hacer, lo que nunca puedes hacer. Como todavía no hay llamadas, visitas y marrones varios, puedes elegir mejor con qué tarea empiezas. Todos los días. Déjame que desmenuce esto porque aquí está la clave de todo…

El problema que yo tuve durante muchos años, y que propició la conversación con mi jefe, es que al empezar a la vez o más tarde que mi equipo y clientes, me veía obligado a empezar haciendo el trabajo de otros. Y eso, como se repetía todos los días, terminó siendo un lastre enooooorme para mí. Lo pagó mi rendimiento, mi satisfacción, mi “gestión del tiempo”, y sobre todo mis resultados. Tenía mucha capacidad de trabajo, muchas ganas de hacerlo bien, pero mi ejecución fue muy pobre.

Cambios pequeños y progresivos. Así lo hice…

  • Cambio Número 1: ver si realmente podía adelantar mi hora de inicio y cuánto tiempo. Empecé por media hora, lo que supuso (claro) que también terminara media hora antes. Unas semanas después, tras comprobar los resultados amplié ese tiempo a una hora. Así es, terminé empezando una hora antes que el resto. Y fue una ventaja competitiva brutal.
  • Cambio Número 2: no improvisar en esa hora. Preparar bien el trabajo que voy a hacer, y sobre todo asegurarme que en ese tiempo iba a hacer las tareas que de verdad se merecían estar en ese momento del día: cosas de alto valor, que requerían energía, y sobre todo que me interesaba hacer y cerrar, para poder avanzar y traer resultados.
  • Cambio Número 3: fue mental y no buscado. Fue una consecuencia de organizarme y trabajar así todos los días. Pasé de ser una persona eminentemente reactiva a otra proactiva, que construía su arranque del día con mucha intención. Y eso, a base de repetirlo cada día, me ha ido cambiando “en global”.

¿Y si empiezas tú antes?

Sé perfectamente que no todo el mundo puede hacer esto. O incluso que no quiere. Pero te animaría a, como mínimo, estudiarlo. Aunque solo llegues a empezar 30 minutos antes, si lo repites todos los días, con el tiempo será una transformación en toda regla.

(Escribo esto en el AVE Madrid-Sevilla, que ha salido a las 7:00 de la mañana. Con ese horario no me quedaba otro remedio que empezar antes que el resto de personas, pero no me ha costado nada, es algo que hago todos los días. ¡Y que nunca me falte!

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