domingo, 23 de abril de 2017

Dedicamos a consultar WhatsApp más de 5 horas a la semana

Por: Carlos Carbellido Monzó

A los españoles nos gusta el sol, el ocio, las cervezas y las redes sociales. Muestra de esto último es lo que concluye del Estudio Anual Redes Sociales 2017 IAB,  y Elogia, 22 millones de Españoles de entre 16 a 65 años son internautas. Y de ellos, el 86% son usuarios de las redes sociales, habiendo aumentado en un 6% con respecto 2016. Sin duda, y para quienes cuestionan su papel, no cabe duda que gozan de una excelente buena salud.


“Las redes sociales gozan de una excelente salud. El 86% de los internautas las utilizan”.
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¿Cuál es el perfil de los usuarios de las RRSS?

social-media-usoSin distinción en cuento hombres o mujeres, los usuarios de las redes sociales tienen, de media, 39 años, con estudios universitarios.

Pero no debemos obviar que también existen internautas que no las usan. El porqué, la falta de interés por las mismas, por considerarlas una amenaza a su privacidad o por falta de tiempo.

¿Cuáles son las redes sociales más conocidas?

Como redes sociales que antes nos vienen a la mente, sin duda, siguen siendo Facebook y Twitter. Sin embargo, otras como WhatApp, Youtube o Telegram no se acaban de percibir como tal. Instagram, por su parte, sigue aumentando su notoriedad, aumentan en 11 puntos con respecto el año anterior.


“Twitter y Tinder, más utilizadas por hombres que por mujeres.”
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Facebook y WhatsApp son las preferidas en cuanto uso tanto para hombres y mujeres y sin que exista distinción entre edades.  Y en cuanto a distinción por sexos, los hombres usan más Twitter, Spotify, Line y Tinder que las mujeres, mientras que ellas confían más en Facebook, Instagram o Pinterest.


“Dedicamos a consultar WhatsApp más de 5 horas a la semana.”
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Mientras que WhatsApp se convierte en la red social preferida – la usamos prácticamente más de 6 veces al día de forma diaria-, Facebook ocupa la segunda posición en cuanto preferencia y uso. Por su parte, Instagram ya supera en preferencia y en número de veces que se visita a Youtube y Twitter .


“Facebook, la red social donde cotillear o chafardear a nuestros contactos”.
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Mandar mensajes a los amigos, ver qué hacen los contactos, ver vídeos o escuchar música, seguir nuestras marcas preferidas, comentar la actualidad o seguir a influencers son sólo algunos ejemplos de lo que hacen los usuarios en redes sociales.


“Facebook, la mejor red social donde cotillear o chafardear a nuestros contactos”.
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¿Es relevante para las marcas estar presentes en redes sociales?

Sí, dado que el 83% declara ser fan o seguir alguna marca a través de sus redes sociales, especialmente si son de entretenimiento, cultura, viajes, turismo, tecnología, deporte o alimentación. Además, más de la mitad de la muestra declara que su decisión de compra se ha visto influida por las redes sociales.


“Para el usuario, la presencia en RRSS de sus marcas preferidas genera confianza”.
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Y en lo que respecta a la publicidad en redes sociales, el 26% la acepta positivamente dado que es acorde a sus intereses o se ajusta a su perfil.

¿Influyen las redes sociales en el proceso de compra en un ecommerce?

Sí. Antes de realizar una compra, el 53% de los usuarios buscan información del producto, especialmente en Facebook. Además, son una ventana para hacer comentarios, exponer dudas o problemas, siendo estos, a su vez, decisivos en muchas ocasiones en la decisión de compra de otros usuarios.

También es importante destacar el papel de las redes sociales como canal de atención al cliente, ya que permiten mantener una conversación privada con las marcas. Un aspecto considerado por los usuarios de gran interés.

Como podemos concluir tras analizar este informe realizado durante el mes de marzo de 2017 en España en un universo de hombres y mujeres de 16 a 65 años, las redes sociales siguen gozando en nuestro país de una excelente salud, siendo un canal de comunicación crucial para lograr una relación de confianza con los clientes y potenciales clientes de una marca, dada la dependencia que los usuarios declaran tener a las redes sociales, de media, les dedicamos 2 horas y cuarenta minutos.

Si quieres conocer todos los destalles del estudio, puedes consultarlo aquí. Y si quieres hacer alguna valoración al respecto, es tu turno.


viernes, 21 de abril de 2017

La efectividad personal es una competencia universal

Por: José Miguel Bolívar

Circula por ahí una frase, atribuida a Goebbels, que afirma que «una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad». Lo mejor del caso es que la frase en sí es un ejemplo de ello, ya que Goebbels nunca la dijo. La frase correcta, pronunciada en un discurso a las SA el 25 de agosto de 1934, es «si se dice una gran mentira y se repite con bastante frecuencia, al final la gente la creerá».

En el campo de la efectividad personal ocurre algo parecido. Desde hace algún tiempo, es habitual encontrar voces, algunas de ellas supuestamentes expertas, que intentan desprestigiar tanto los últimos avances de la neurociencia, como las metodologías basadas en ellos. Estas voces afirman que dichos avances son «cuestionables» ya que – según ellas – únicamente se cumplen en algunos casos. Estas mismas voces aseguran además que no existe ningún método perfecto porque cada «persona es distinta y necesita su propio método a medida».

Obviamente, ambas afirmaciones, además de ser una estupidez, son mentira. Todas las personas compartimos una misma biología, lo que hace que nuestros comportamientos primarios sean idénticos. Una cosa es que alguien crea ser una excepción y otra es que realmente lo sea. Por otra parte, puede que el método perfecto exista o puede que no, pero en cualquier caso eso es independiente del hecho de que ninguna persona es tan distinta de las demás como para necesitar un método a su medida.

Lo que hacen estas afirmaciones es manipular la circunstancia de que un mismo principio universal puede por lo general expresarse – sin perder validez – de distintas formas. Mediante esta manipulación, intentan confundir a las personas haciéndolas creer que lo relevante de las metodologías son los detalles anecdóticos relacionados con «cómo» aplicar los principios, cuando lo verdaderamente relevante son los principios en sí.

Mi objetivo en este post es evidenciar que esos principios productivos universales existen y son aplicables a todas las personas, sin excepciones. Para ello, voy a centrarme tan solo en tres de los muchos principios productivos existentes. La validez de estos ejemplos, además de estar sobradamente avalada por innumerables estudios científicos, puede ser fácilmente comprobada por cualquiera.

Externalizar la memoria mejora la efectividad

La memoria es un recurso limitado y poco fiable. A día de hoy sabemos que alguna de las cosas que recordamos con nitidez y claridad podría, a pesar de ello, no haber ocurrido nunca y ser tan solo fruto de nuestra imaginación. Por otra parte, la memoria operativa o de trabajo es muy limitada en cuanto al número de elementos que puede gestionar de manera efectiva. Una de las razones para la aparición del lenguaje es precisamente la necesidad de externalizar la memoria, no solo para ampliar su capacidad, sino también para asegurar la fiabilidad de su contenido. Cuando algo se escribe, además de permanecer escrito, queda de paso a salvo de las manipulaciones de nuestra imaginación.

También sabemos que mantener algo en la memoria supone una carga cognitiva y que, además, dificulta pensar. Como dice Kahneman, «cualquier cosa en tu memoria de trabajo reduce tu capacidad para pensar». Externalizar la memoria reduce dicha carga sobre el cerebro, facilita una mejor gestión de la atención y permite utilizar esos recursos liberados para otros fines como, por ejemplo, pensar.

En este caso, el principio productivo universal sería «externalizar al máximo la memoria en contenedores de confianza» y su aplicación nos llevaría a que todas las personas – sin excepción – mejoran su efectividad cuando externalizan su memoria en contenedores de confianza.

Alinear los niveles de energía mental con la energía mental que requiere lo que se tiene que hacer mejora la efectividad

La mayoría de los cursos de #productividadbasura plantean «soluciones» como madrugar o empezar el día con las cosas más difíciles o las que nos dan más pereza. Nuevamente, esto es una estupidez con nulo fundamento científico. Lo que la ciencia sabe a día de hoy es que las horas de máxima energía mental están bastante repartidas, hasta el punto que madrugar solo beneficia al 20% de la población y hasta un 30% de la misma tiene su máxima energía mental por la tarde/noche. Esto es algo que yo mismo he podido comprobar durante los últimos seis años, preguntando sistemáticamente a miles de personas en qué momento del día tienen su máximo de energía mental.

Lo que nos dice la neurociencia es que el tiempo que nuestro cerebro es capaz de rendir al máximo antes de necesitar una recuperación prolongada es bastante limitado. El momento concreto del día en el que el cerebro se encuentra en este estado varía de unas personas a otras. Por eso, madrugar puede ser una idea fantástica para algunas personas y algo absurdo para otras. Lo que sí está claro es que:

  1. No todo lo que tienes que hacer requiere el mismo nivel de energía mental y
  2. No todo el día tienes el mismo nivel de energía mental.

El principio productivo universal sería por tanto «hacer coincidir el nivel de energía mental con el nivel de energía mental que requieren las cosas que hay que hacer», lo que nos llevaría a que todas las personas – sin excepción – mejoran su efectividad cuando alinean sus niveles de energía mental con la energía mental que requieren las cosas que tienen que hacer.

Gestionar la atención de manera adecuada mejora la efectividad

La atención es un recurso escaso que consume energía, por eso prestar atención durante mucho tiempo a algo, o tener que prestar atención a muchas cosas, produce cansancio. Desde un punto de vista puramente económico, existe una relación directa entre la forma en que se gestiona la atención y la productividad. La frase que resume esta relación sería «prestar atención más de una vez, a una misma cosa, con un mismo fin, y sin que se produzca avance alguno, es ineficiente», ya que no aumenta ni la cantidad ni la calidad del resultado. Hay pocos hábitos más improductivos que tomar un tema, dejarlo, volver a tomarlo, volver a dejarlo… Algo que muchas personas hacen muchas veces a lo largo del día, todos los días.

Aquí habría varios principios productivos universales como, por ejemplo, «prestar atención a una única cosa a la vez» o «limitar proactivamente las fuentes de interrupción», entre otros, y nos llevarían a que todas las personas – sin excepción – mejoran su efectividad cuando gestionan su atención de manera adecuada, es decir, evitando la multitarea, gestionando proactivamente las interrupciones, etc.

Conclusión

Hay hechos y hay opiniones. También hay opiniones basadas en hechos y opiniones sin fundamento. Un hecho es, por ejemplo, que en los últimos veinte años la neurociencia ha ofrecido numerosas evidencias probadas sobre cómo funciona nuestro cerebro y por qué hacemos muchas de las cosas que hacemos. Gracias a estos avances, hoy conocemos estrategias demostradas que funcionan con todas las personas – sin excepción – a la hora de mejorar la efectividad.

Por otra parte, que algo funcione es independiente de que sea sencillo, rápido o cómodo. El hecho de que algo sea más o menos complejo, lleve tiempo o suponga esfuerzo, nada tiene que ver con su validez. Intentar hacer creer a una persona que cuando algo le supone un esfuerzo es porque «no se adapta a ella» es mentirle.

Como afirma el neurocientífico Daniel Levitin en su libro The Organized Mind, «En Internet, hay miles de opiniones y las correctas no tienen más probabilidades de ser encontradas que las incorrectas. Ahora estamos menos seguros de lo que sabemos y no sabemos. Más que en cualquier otro momento de la historia, es crucial que cada uno de nosotros asuma la responsabilidad de verificar la información que encontramos, probándola y evaluándola. Esta es la habilidad que debemos enseñar a la próxima generación de ciudadanos del mundo, la capacidad de pensar de manera clara, completa, crítica y creativa».

Sabemos que los hábitos asociados a la efectividad personal no son innatos, lo que nos lleva a que, como decía Drucker, «la efectividad puede y debe aprenderse». Por otra parte, podemos creernos más o menos especiales, pero la realidad es que las diferencias son mínimas, al menos en cuanto a lo que a efectividad personal se refiere. La realidad es que todas las personas – sin excepción – somos menos efectivas cuando adoptamos determinados comportamientos y más efectivas cuando adoptamos otros.

Por suerte, la efectividad personal es una competencia universal. Gracias a ello, y por muy especial que sea o que se crea, cualquier persona – sin excepción – puede mejorarla.


miércoles, 19 de abril de 2017

Cómo gestionar las tensiones internas en la familia y mantener tu felicidad en niveles altísimos al mismo tiempo que gestionas tu negocio online

Por: Franck Scipion
como gestionar tensiones con la familia y tener un negocio online (1)

En este episodio abordamos el cómo repercute en la familia la cantidad de horas que implica el emprender y tener un negocio online. ¿Te has planteado alguna vez si tu trabajo pueda estar afectando a tu pareja o a tus hijos? Hoy te explico cómo puedes replantear esta situación para que emprender y tener familia no estén reñidos.

51ª entrega del podcast Emprendedores Knowmadas D.I.Y.

La pregunta de hoy me llega de Cova Díaz de covadiaz.com.

Cova me pregunta si alguna vez mi familia me ha “reñido” o reprochado por no tener más tiempo para ellos por tener que trabajar. Me parece una pregunta excelente porque la verdad es que casi nunca se habla de este tema aunque sea muy real.

Emprender y tener un negocio online afecta de forma directa a los ingresos familiares y al tiempo que puedes dedicarles. Si terminas esclavizado de tu negocio o tu familia no entiende muy bien que estás haciendo, lo más seguro es que, antes o después, surja alguna discusión.

Cómo gestionar las tensiones internas en la familia y mantener tu felicidad en niveles altísimos al mismo tiempo que gestionas tu negocio online

No amigo, no es una leyenda urbana. Cuando estás detrás de un negocio tienes mil y un temas que atender, por lo que tendrás que reducir el tiempo que dedicas a tu familia. Y eso, si no se gestiona bien, puede convertirse en un problema.

En este episodio te doy varias opciones para que veas cómo puedes compaginar mejor tu familia y tu negocio para que vuestra felicidad no se vea afectada. Pero también he aprovechado para hacerte una reflexión.

Uno de tus objetivos primordiales tiene que ser quitarte de en medio cuanto antes de tu negocio. Me explico.

Cuanto más independiente de ti sea tu empresa, más valor tiene tu negocio en el mercado. Si en todos los procesos tú tienes que formar parte (el autoempleo), la realidad es que no tienes un negocio.

Solo tienes un montón de horas que cambias por dinero. Y eso, no tiene valor.

¿Quieres saber cómo compaginar la familia y tu negocio?

Pues dale al play y/o descárgate el Audio.

Nota: Ahora también puedes seguir el podcast Emprendedores Knowmadas D.I.Y en iTunes, Sticher e iVoox desde tu navegador o desde tu móvil.

Cómo gestionar las tensiones internas en la familia y mantener tu felicidad en niveles altísimos al mismo tiempo que gestionas tu negocio online

¿Quieres profundizar más sobre el tema que he explicado hoy?

  1. ¿Por qué no existe lifestyle en una empresa unipersonal a largo plazo aunque sea 100% online?
  2. Cómo gestionar mejor el tiempo en tu negocio de Lifestyle para abandonar la procrastinación infinita.
  3. Cuánto tarda un blog en ser rentable o cuál es el camino más corto y seguro para alcanzar el lifestyle que sueñas.
  4. Cómo delegar tareas con éxito y construir un equipo que genere el triple de ingresos con tu negocio.
  5. Cómo gestionar picos de trabajo muy grandes, mejorar tu productividad y superar el síndrome del burnout.

¿Te ha gustado este episodio?

Si te ha gustado el episodio y quieres apoyar el podcast de Emprendedores Knowmadas D.I.Y., te voy a pedir 3 cosas:

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  3. Envía una pregunta relacionada con el mundo de los Emprendedores Knowmadas a http://ift.tt/2kugBO6 y estaré encantado de incluirla en próximos episodios.

Fotografía: happy family jumping together on the beach (Shutterstock).

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martes, 18 de abril de 2017

Registrar tiempos, la falsa productividad personal

Por: Jerónimo Sánchez

Reloj antiguoMe sigue sorprendiendo la cantidad de «soluciones» que continúan vendiendo la idea de registrar el tiempo que se dedica a cada actividad como medida de la productividad de los profesionales. El problema es que, el hecho de dedicarle más o menos tiempo a algo no implica necesariamente mayor o menor productividad. Registrar el tiempo que le dedicas a cada cosa no te da más información que eso: cuánto tiempo estás dedicando a las cosas que decides prestarle atención.

En el trabajo del conocimiento, lo que aporta valor no es lo que haces, mucho menos el tiempo que te dedicas a hacerlo. El valor real está en los resultados que consigues cuando haces las cosas que haces. De hecho, en el trabajo del conocimiento se da la paradoja de que, a menudo, es posible conseguir más valor trabajando menos tiempo. No solo porque puedes aumentar el tiempo que le dedicas a hacer las cosas correctas —evidentemente—, sino porque puedes dejar de dedicar tiempo a muchas de las cosas correctas, cuando el tiempo extra ya no supone un aumento significativo de valor —has alcanzado lo que los anglosajones llaman el «good enough».

Cuando empiezas a registrar el tiempo que le dedicas a cada actividad como medida de tu productividad, resulta muy fácil caer en la trampa del hacer por hacer. En este paradigma, aumentar tu productividad sería tan fácil como pasar más tiempo «haciendo». Y sin embargo, todos sabemos lo habitual que resulta llegar a casa después de un duro día de trabajo con esa sensación de «me he pasado todo el día haciendo cosas pero no he conseguido avanzar en lo que quería». Es la prueba definitiva de que el paradigma del «tiempo es dinero» es totalmente erróneo en los tiempos que corren.

Conseguir resultados no es cuestión de tiempo, sino de tomar sistemáticamente buenas decisiones —sobre qué hacer—, y luego enfocarte adecuadamente en las cosas que has decidido llevar a cabo, elegiendo de manera eficiente en función de las circunstancias de cada momento. Para ello, es necesario integrar en tu flujo de trabajo comportamientos específicos que suponen «trabajar sin hacer», como por ejemplo reflexionar sobre cada idea, información o nueva tarea que te llega constantemente y que requieren tu atención; aclarar lo antes posible qué implica cada una de esas cosas para ti; decidir qué hay que hacer con ellas, de la manera más específica posible; organizar las decisiones que tomes de manera que te facilite su ejecución cuando llegue el momento; elegir, en un momento dado, de entre todas las opciones posibles, teniendo en cuenta diferentes criterios objetivos de eficiencia y eficacia, y no simplemente porque está en primer lugar de la lista; etc.

Estos y otros comportamientos resultan fundamentales para la mejora de la productividad personal en el trabajo del conocimiento y, sin embargo, son terreno inexplorado para la mayoría de los profesionales modernos. La razón es que existe la idea generalizada de que dedicar tiempo a este tipo de actividades no es «trabajo de verdad». Por eso, actividades como reflexionar, decidir, organizar, etc., son sistemáticamente ignoradas por ser actividades poco productivas, y solo se llevan a cabo —en el mejor de los casos—, cuando ya no queda más remedio, a última hora, cuando la urgencia llama a la puerta. Es una de las tristes y lamentables consecuencias de vivir permanentemente instalados en el paradigma de que solo eres productivo cuando estás haciendo.

Hablar de medir y asignar tiempos es seguir anclado en un discurso obsoleto e inútil, en de la gestión del tiempo. Deja de medir el tiempo que dedicas a tus distintas actividades, y empieza a medir los resultados que consigues. Si usas la metodología de productividad personal GTD®, empieza a contar el número de proyectos significativos completas, o determina tu grado de satisfacción con lo consigues. Puede que este cambio de enfoque te ayude a «hacer» mucho menos y conseguir mucho más. ¿Y qué es eso sino productividad?

Imagen de bitslammer via Flickr.


lunes, 17 de abril de 2017

#TuGTDenMarcha. Pon en marcha tu sistema GTD

Por: David Torné

#TuGTDenMarcha es una serie de post que deben ayudar a cualquier lector del blog a poner en marcha su sistema GTD.

A menudo oigo  comentarios sobre lo difícil que es implantar el sistema. A pesar de ser una metodología sencilla y aparentemente simple la gente se cae del vagón con facilidad. ¿Por qué? El punto crítico son los hábitos y su implantación.

Todos entendemos las pautas que componen la metodología: El sistema de listas, el porqué y el cuándo de las revisiones, los 5 pasos … pero otra cosa es ponerlo en práctica introduciendo cambios en tu forma de actuar, sobre todo si no se hace con el tempo adecuado.

Necesitamos combinar el esfuerzo con la obtención de resultados para alimentar la motivación y mantener el compromiso.

La serie de post dibujará un proceso por pasos para crear nuestro sistema y ponerlo en marcha evitando los errores más habituales:

  1. Preparando la puesta en marcha (material y actitud). ¿Que necesito para poner en marcha mi sistema? La infraestructura necesarias para trabajar con GTD, los recursos materiales con los que tienes que contar (herramientas y soportes) y las consideraciones previas para afrontar el reto con una actitud diferente para perseverar ante las dificultades.
  2. Implementar el sistema de listas. La implementación de tu primer sistema de listas, ya sea en baja tecnología o con un software.
  3. Realizar la primera recopilación. Reeditaré el post que en su día dediqué a la primera recopilación del sistema. Cómo hacer un inventario de tu actividad para vaciar completamente tu mente y empezar con garantías.
  4. Recopilar – Procesar. Implantar los hábitos de recopilar y procesar las bandejas de entrada. Vencer las resistencias para llevarlos a cabo y crear las condiciones para mantener actualizada la perspectiva más inmediata.
  5. Acciones y proyectos. Entender la utilidad de la actividad accionable, porque hay que trabajar en acciones/proyectos y cómo hacerlo de forma funcional sin que se convierta en un exceso innecesario.
  6. Organizar y los estados de tu actividad. ¿Qué utilidad tiene cada lista y cuáles son sus aspectos particulares para tratar sus elementos.
  7. Revisando como un profesional. Implementar la revisión semanal y mensual al 100%. Crear procesos de revisión eficiente y como consolidar el hábito.
  8. Cómo trabajar con mis proyectos. Crear tu lista de proyectos. Una revisión por las diferentes formas de gestionarla (Lista única o una sub-lista por proyecto).
  9. Utilizar la agenda y el archivo de seguimiento. Cómo integrar correctamente la agenda en tu sistema. Para qué sirve y que me aporta el archivo de seguimiento.
  10. Trabajar diferente. Cambiar los criterios para escoger que tengo que hacer. Dejar de lado las prioridades subjetivas para establecer prioridades objetivas. Decidir por contexto, tiempo y energía.
  11. Un archivo y un material de apoyo eficaz. Cómo gestionar lo que no son acciones pero debo tener en cuenta. Que es el material de apoyo y cómo crear/mantener un sistema de archivo sin que termine sobredimensionado.
  12. Caer del caballo y reiniciar mi sistema. ¿Qué debo hacer cuando caigo del sistema? Para volver a reconectar con mi flujo de trabajo y volver a arrancar GTD. ¿Cómo afrontar el fracaso y convertirlo en un aprendizaje?

La mayoría del contenido de la serie ya ha sido tratado en el blog. Volveré a escribir sobre los mismos temas de una forma estructurada y dirigida a un propósito: Ayudarte a poner en marcha tu sistema GTD.

Te invito a darte de alta en el newsletter del blog donde publicaré información complementaria a lo que se vaya publicando en abierto en el blog + un PDF recopilatorio al final de la serie con todo el contenido.

Date de alta en mi newseter (Clic aquí)

En cada publicación os invitaré a dejar vuestras preguntas a través de la sección de comentarios o de mi cuenta de twitter. Si se trata de una duda particular o simplemente no queréis plantearla en público podréis hacerlo a través del formulario de contactos del blog (clic aquí).

Lo único que me queda por decir es:

#TuGTDenMarcha


domingo, 16 de abril de 2017

Por qué estás perdiendo dinero con tu negocio online al no usar embudos de ventas con vídeos

10 malas prácticas que jamás debe hacer un community manager

Por: Carlos Carbellido Monzó

Si eres community manager o te estás formando para ello, quizá te interese conocer cuales son algunas de las más habituales malas prácticas  que se cometen a diario en la gestión social media. Éstas, en la mayoría de los casos, son consecuencia de la poca experiencia, nula formación o ambas de quienes las cometen.

Si alguna te resulta familiar, no te desanimes. Todos aprendemos a base de errores, y lo seguiremos haciendo. Si los cometemos es porque, al menos, lo hemos intentando. Lo importante es darse cuenta, reconocerlo y tomar nota.

Son sólo diez. Aunque seguro que tras leer el artículo, te vienen a la mente alguna más. Te invito a que la añadas como comentario para así enriquecer este post.

Las malas prácticas más habituales en la gestión social media.

  1. Mensajes de agradecimiento automatizados en Twitter. Nada aporta a tus nuevos seguidores un mensaje automatizado dándoles las gracias. Incluso algunas cuentan van más allá y advierten que “esperan que el contenido que comparten sea de interés”. No te preocupes. Si consideran que no lo es, ya valorarán si hacerte o no un unfollow. Mi consejo es que, si quieres mostrar tu gratitud, hazlo de forma personalizada.
  2. Etiquetar en la imagen de un tweet a cuentas ajenas al mensaje o que ni siquiera conoces. Esta práctica suele tener como objetivo que quienes están etiquetados retweeteen el mensaje. Esta práctica sólo es recomendable si las cuentas etiquetadas tienen relación directa con el mensaje o la cuenta.
  3. Invitar a tus contactos a hacerse fans de todas tus páginas. Con ello sólo conseguirás tener una comunidad de usuarios de nula calidad. Pero además, no pretendas que éstos, a su vez, compartan lo que publicas para que sus amigos vean tu contenido y se hagan fans. Si decide seguir tu página, que sea porque realmente le va a aportar contenido de valor.
  4. Invitaciones a eventos masivas. Seguro que en más de una ocasión has recibido la invitación a un evento a través de Facebook que ni alineándose todos los planetas asistirás. Si gestionas alguna fan page que periódicamente programa eventos, no invites a tus amigos, primos, vecinos y conocidos. Envía la invitación únicamente a quienes realmente puedan tener algún interés en el mismo.
  5. Comentario SPAM en Instagram

    Añadir comentarios, especialmente en Instagram, que no aporten ningún valor, con el único objetivo de ganar visibilidad. Lo mismo para quienes hacen comentarios en entradas de blogs con el único propósito de ganar un enlace a su web. Recuerda aquella premisa que dice: “Más vale parecer un idiota con la boca callada, que abrirla y confirmarlo”.

  6. Los perfiles personales que en realidad son empresas. De este tema ya hablé en su día en el post “Mi empresa en Facebook, ¿perfil personal o fan page?”. Por desconocimiento o por pretender lograr que nuestra comunidad crezca más rápidamente, algunas empresas, sobre todo PYMEs, crean perfiles personales para gestionar la comunicación con sus clientes. Esto, por política de Facebook, está prohibido. Si es tu caso, te recomiendo migres el perfil a fan page. ¿No sabes cómo hacelo? No te preocupes. En el artículo “Cómo pasar un perfil personal a fan page” te explico cómo hacerlo paso a paso y en función de si ya tienes una fan page creada o no.
  7. Links que dirijan a tus propias páginas en comentarios. Esto no es más que SPAM. Si distintos usuarios denuncian tu comentario, muy probablemente te bloqueen la cuenta. ¿A qué me refiero? Cuando un usuario añade como comentario un enlace a su página o a su fan page. Para muestras, esta imagen.

    Ejemplo de comentario SPAM en una publicación de Facebook.

     

  8. Sorteos donde los usuarios han de compartir la publicación. Esta práctica está totalmente prohibida por Facebook. Cierto es que es muy habitual, pero ello no justifica que tú la cometas. Sólo es posible hacer sorteos entre quienes hacen “like” o escriben un comentario. No obstante, si no sabes cómo realizaros, te invito a leer este artículo: “Cómo hacer sorteos en el muro de Facebook“.
  9. Etiquetar a otras cuentas en Instagram. ¿Cuál es la finalidad de esto? No lo sé. Posiblemente esperan que esa otra cuenta comience a seguirles, o comente la publicación o les transfiera por arte de birlibirloque su influencia. Sea por el motivo que sea, por favor, no lo hagamos. Si queremos conseguir seguidores, limitémonos a generar contenido de calidad. Que no es tarea fácil.

    Cada vez que alguien publica una foto de gatitos en alguna red social, un community manager muere.
    Click To Tweet


  10. Publicar con mucha frecuencia contenido que no aporta nada. Mi recomendación, tal y como vimos en el artículo “Cómo dinamizar una página de Facebook con éxito”, es publicar entre 3 a 5 publicaciones a la semana, a excepción de si gestionamos una página de actualidad.

Seguro que en más de una ocasión has visto o has sufrido alguna de estas malas prácticas social media. O por desconocimiento, como community manager, las has cometido nosotros mismo. Errar es de humanos, pero de sabios aceptarlo. Si quieres añadir alguna más, es tu turno. Estaré encantando de añadirla a la lista.


miércoles, 12 de abril de 2017

Cómo gestionar picos de trabajo muy grandes, mejorar tu productividad y superar el síndrome del burnout

Por: Franck Scipion
gestionar picos de trabajo muy altos

¿Te ha llegado un encargo extra y aunque estás hasta arriba de trabajo lo has aceptado? ¿Estás lanzando tu infoproducto y eres incapaz de gestionarlo? Bienvenido al síndrome del burnout amigo mío. A como un pico de trabajo puede hacer que se tambaleen los cimientos de tu negocio. ¿Quieres saber cómo superar estos momentos y que no te vuelvan a ocurrir? Entonces, no te pierdas el episodio de hoy.

50ª entrega del podcast Emprendedores Knowmadas D.I.Y.

Hoy llegamos a un episodio que es muy especial para mí por 2 motivos:

  • Voy a anunciar quiénes son los 3 ganadores de mi libro, Revolución Knowmada, por haber dejado en una reseña en el mes de marzo (ya llevamos 72).
  • Y porque este es ya el episodio 50 de este canal de podcast.

Sí, el canal avanza (ya van más de 150.000 descargas) y cada vez me siento más cómodo con este formato. Creo que el podcasting tiene mucho potencial. Tanto, que estoy valorando hacer posibles cambios en la línea editorial del blog para darle más protagonismo a este canal. Lo iremos viendo.

La pregunta de hoy me llega de Nuria González de nurialacorrectora.com.

Nuria me pregunta sobre productividad. En concreto, sobre esos momentos en los que hay unos picos de trabajo muy fuertes. ¿Se pueden evitar estas temporadas de agobio? ¿Cuál es la mejor forma para organizarse y superar esa temporada de estrés?

En este episodio te mostraré cómo puedes salir de estos cuellos de botella, pero también te enseñaré a identificar qué es lo que puede estar lastrando tu productividad.

Cómo gestionar picos de trabajo muy grandes, mejorar tu productividad y superar el síndrome del burnout

Tanto si trabajas en una multinacional como si eres un emprendedor, tienes que asumir que se darán temporadas así. Lo primero que debes tener claro es que a la hora de organizarte juegas con 3 variables:

  • Tiempo.
  • Recursos.
  • Calidad.

Por ejemplo, si no tienes tiempo ni recursos, para poder sacar adelante el trabajo, la calidad será la que se resienta. ¿Tienes recursos y puedes permitirte bajar la calidad? Acortarás tiempos. Como ves, siempre jugamos con este triángulo.

Según sea tu situación tendrás que tirar más de un punto que de otro. No obstante, la verdadera clave de este tema está en la prevención. En planificarse de la mejor manera para que estos picos de trabajo sean lo más llevaderos posibles.

¿Quieres saber cómo planificarte mejor y evitar el síndrome del burn out?

Pues dale al play y/o descárgate el Audio.

Nota: Ahora también puedes seguir el podcast Emprendedores Knowmadas D.I.Y en iTunes, Sticher e iVoox desde tu navegador o desde tu móvil.

Cómo gestionar picos de trabajo muy grandes, mejorar tu productividad y superar el síndrome del burnout

¿Quieres profundizar más sobre el tema que he explicado hoy?

  1. Cómo delegar tareas con éxito y construir un equipo que genere el triple de ingresos con tu negocio.
  2. La leyenda de la multitarea o por qué debes dejar de intentar hacer varias cosas a la vez.
  3. Cómo gestionar mejor el tiempo en tu negocio de Lifestyle para abandonar la procrastinación infinita.
  4. 5 trucos infalibles para que tu jornada diaria como blogger sea mucho más sencilla y corta.

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Fotografía: Funny photo of businessman with beard wearing shirt and glasses. Overworked businessman sleeping at table full of documents with pen in his nose. Isolated on white background (Shutterstock). 

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martes, 11 de abril de 2017

Consultorio GTD: Conseguir resultados sin fecha de vencimiento

Por: Jerónimo Sánchez

Radio vintageHace unos días un lector de mi libro me hacía llegar el siguiente caso:

Te escribo para consultar una duda (…) Soy usuario de GTD desde hace 2 o 3 años gracias a tu libro (…) [y] profesor de universidad, contratado, no funcionario. Tengo por delante 5 años de contrato. Al final de estos 5 años me evaluarán y tendré que haber publicado unos cuantos artículos… cuantos más mejor pues de eso dependerá como de competitivo es mi CV para quedarme en la universidad.

Un artículo científico es una tarea compleja (muy compleja), implica toma de datos en el campo (cientos de horas), análisis estadísticos (cientos de horas), redacción de un borrador (decenas de horas), enviar pruebas a coautores (periodo indeterminado hasta que respondan), enviar artículo a publicar (periodo indeterminado hasta que respondan), hacer los cambios que sugiere la revista (decenas de horas), volverlo a enviar a otra revista porque ha sido rechazado…

Pero no hay una fecha objetiva para la publicación de estos artículos, el número de artículos publicados va a depender de muchas cosas: colaboraciones que surjan, entrada de fondos, disponibilidad de estudiantes que quieren implicarse… En general conseguir publicar dos artículos al año es una meta razonable, incluso se podría aspirar a 3 si tienes un buen equipo.

Estos objetivos se compaginan con otro trabajo que sí que tiene fechas objetivas: la docencia, esta meridianamente claro cuando es cada clase, cuando tienen que estar los exámenes corregidos, etc.

Lo que yo haría es asignar fechas orientativas a cada una de esas fases de escribir los artículos, pero claro eso son fechas subjetivas. Pero es que, si solo doy prioridad a las fechas objetivas nunca trabajaría en los artículos, que son los que van a decidir si después de 5 años sigo estando contratado o no.

¿Qué opinas? ¿Como puedo gestionar este tipo de metas, MUY importantes pero sin fechas objetivas?

Antes de elaborar una respuesta más detallada me gustaría recordar algo importante: si una cosa tiene fecha límite debería hacerse siempre antes que cualquier otra que no la tenga, independientemente de cuando venza, por la sencilla razón de que esa es la única manera de que no se vaya quedando sin hacer hasta el último momento y se termine convirtiendo en una urgencia. Pero claro, esto funciona si, y solo si, las fechas límites de las cosas que tienes que hacer son reales. Es decir, únicamente si todas tus fechas límites responden a compromisos o restricciones de verdad, y no son fruto de tu voluntarismo o el simple deseo.

Entiendo la intención positiva de imponerse fechas límite para algunos asuntos importantes, pero al hacerlo te estás metiendo en un serio problema. Inventarte fechas límite no evita que tengas que seguir cumpliendo las otras fechas límite que sí son reales, lo que lejos de mejorar el problema lo agrava aún más. Mezclar fechas reales con fechas inventadas falsea nuestra visión de la realidad, lo que se traduce en toma de malas decisiones. Al final, lo que suele pasar en estos casos es que terminamos haciendo primero cosas que supuestamente «vencen» antes —pero que en realidad podrían haber esperado—, y dejamos sin hacer cosas que de verdad no pueden esperar.

Entrando ya en materia, en mi experiencia, cuando tienes tantas tareas con fecha límite que te resulta imposible hacer otras cosas, es porque probablemente todavía tienes una buena cantidad de fechas límite inventadas en tu sistema. Así que el primer paso sería limpiar tu sistema de fechas límite.

Por otra parte, técnicamente, ni los proyectos ni las acciones intermedias de un proyecto tienen fecha límite, sólo la última acción de cada proyecto. Los proyectos, porque en realidad no son «accionables», son solo el resultado de haber completado una serie de acciones; las acciones intermedias, porque pueden hacerse en cualquier momento —salvo que se trate de un hito con fecha límite acordada. Mi amigo y colega Antonio José Masiá tiene un excelente post que explica por qué en GTD los proyectos no tienen fecha que merece una lectura a fondo.

Entonces, si esto es así, ¿cómo nos aseguramos de avanzar en los proyectos, independientemente de que haya o no una fecha límite involucrada? Es muy simple: incubando y revisando mucho. Justamente dos de los hábitos que más cuestan y donde falla la mayoría de los practicantes de GTD que conozco, y la razón por la que se terminan «cayendo» del carro.

La mejora de la efectividad personal pasa necesariamente por la mejora de la atención. La primera manera de enfocarte en los proyectos correctos es incubando** todo lo que pueda esperar. Para eso, en GTD tenemos las listas «Algún día/Tal vez». La segunda manera de mantener el enfoque es revisar tu lista de proyectos con la frecuencia necesaria, lo que te permite ganar perspectiva regularmente y poner tus proyectos en un contexto más amplio, el de tus áreas de responsabilidad y metas a medio y largo plazo.

En este caso particular, quiero entender que la publicación de esos artículos ocupa una parte central del trabajo, y probablemente esté relacionado —aquí estoy adivinando—, con varias de áreas de responsabilidad, tanto personales como profesionales. Por lo tanto, dejar suficiente «espacio» de trabajo —«aparcando» siguientes acciones y proyectos que pueden esperar—, y revisar la marcha de las publicaciones con regularidad, debería ser más que suficiente para darle a la publicación de los artículos la atención que merecen.

Por último, merece la pena evaluar si la forma en que están redactadas las siguientes acciones relacionadas con los proyectos de publicación de los artículos es lo suficientemente clara y detallada, en el sentido de que describen acciones físicas y visibles con toda la información necesaria para llevarlas a cabo. La falta de claridad en las siguientes acciones suele ser una fuente de procrastinación, que hace que algunos proyectos se atasquen o, en el peor de los casos, queden abandonados.


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