viernes, 17 de noviembre de 2017

«Brechas atencionales»: Qué son y cómo gestionarlas

Por: José Miguel Bolívar

En la metodología de efectividad personal OPTIMA3®, una «brecha atencional» es la situación que se produce cuando cualquier elemento imprevisto interfiere con un estado de atención efectiva, es decir, con un estado de atención receptiva o de atención proactiva.

Ya sabemos que la efectividad está estrechamente ligada a la gestión de la atención o, mejor dicho, a la gestión de los tres tipos de atención. En este sentido, decimos que una persona es efectiva cuando es capaz de prestar el tipo de atención adecuado, a las cosas correctas, según las circunstancias.

La definición anterior integra los dos componentes de la efectividad: eficacia y eficiencia. Eficacia porque se trata de prestar atención a las cosas correctas; eficiencia porque se trata de prestar el tipo de atención adecuado según las circunstancias.

La efectividad sigue alejada de las organizaciones

Como bien dice mi amigo David Sánchez, la efectividad sigue alejada de las organizaciones, lo que se refleja en que la mayoría de profesionales, en la mayoría de las organizaciones, presta – la mayoría del tiempo – el tipo de atención inadecuado a las cosas incorrectas.

En concreto, prestar el tipo de atención inadecuado a las cosas incorrectas significa prestar atención reactiva a cosas distintas de las que aportan el máximo valor añadido. Esta es la explicación de por qué sensaciones como la de «no ha parado de hacer cosas en todo el día y no he hecho nada» son tan habituales.

La atención reactiva tiene casi tan poca utilidad a día de hoy como las muelas del juicio. Ambas cosas siguen estando ahí, pero su razón de ser prácticamente ha desaparecido.

La atención reactiva, característica del «sistema de alerta» gestionado por el Sistema 1 del que habla Kahneman, jugaba un papel clave para la supervivencia en la era de las cavernas, pero carece de sentido en el día a día actual de cualquier profesional del conocimiento.

Casi nada es «urgente»

Como afirmaba Peter Drucker, en el trabajo del conocimiento no existe ninguna «emergencia» que no resista al menos noventa minutos. Yo me atrevo a ir un paso más allá y afirmo que, a no ser que trabajes en las urgencias de un hospital o en algo similar, las «emergencias» en el trabajo del conocimiento simplemente no existen.

Existen cosas que requieren un tiempo de respuesta breve, pero en ningún caso una respuesta inmediata, entendiendo como respuesta inmediata la que obliga a abandonar de forma instantánea todo lo que estás haciendo para hacer lo que exige la «emergencia».

A la mayoría de las personas nos gusta considerarnos imprescindibles y creer que salvamos al mundo varias veces al día, todos los días. Lo único malo de esas supuestas emergencias es que rara vez lo son en el mundo real y que únicamente existen en nuestra mente y en nuestras creencias.

Las «emergencias» son atractivas porque aumentan la adrenalina en nuestro circuito sanguíneo. Además, tienen la enorme «ventaja» de que no requieren «pensar» sino únicamente «hacer». Y, por si todo esto fuera poco, nos sirven como excusa perfecta para justificar por qué no hacemos lo que realmente tendríamos que estar haciendo.

La realidad es que, analizadas objetivamente, una gran parte de esas supuestas «emergencias» podría gestionarse sin problema unas horas, o incluso unos días, más tarde y que otra gran parte de ellas ni siquiera debería ser gestionada en absoluto, sino que tendría que ser directamente ignorada.

La atención reactiva es una concesión a la inefectividad

La efectividad de los profesionales del conocimiento puede evaluarse fácilmente analizando qué porcentaje de su atención es injustificadamente reactiva. Para que quede claro, la atención reactiva únicamente está justificada ante «emergencias» reales: un terremoto, un incendio en la oficina, un compañero que sufre un accidente…

La máxima efectividad se alcanza cuando la atención reactiva injustificada es nula. En consecuencia, cualquier concesión a la atención reactiva injustificada es una concesión a la inefectividad.

En el entorno VUCA actual, sufrir múltiples «brechas atencionales» a lo largo del día es un riesgo que afecta a cualquier profesional del conocimiento. Las causas de algunas de estas «brechas atencionales» serán de origen externo (colegas de trabajo, llamadas telefónicas…) y otras serán de origen interno (cosas de las que te acuerdas de repente, ideas que se te ocurren…).

Cuando aparece una «brecha atencional», lo primero que hay que hacer es evaluarla, a fin de identificar cuál es el tipo de atención adecuado para gestionarla. Si se trata de una «emergencia objetiva», entonces está justificado aplicar la «atención reactiva» para gestionarla. Esto solo debería ocurrir en el 1 por ciento, o menos, de las situaciones.

Cómo gestionar una «brecha atencional»

Cuando no se trata de una «emergencia objetiva», es decir, en el 99 por ciento restante de las situaciones, hay tres formas posibles de gestionar la «brecha atencional»: dos de estas tres formas son efectivas y una de ellas es inefectiva.

La forma inefectiva de gestionar una «brecha atencional» es atenderla.

Cuando decidimos atender una «brecha atencional» injustificada, lo que estamos haciendo es gestionarla de manera inefectiva, ya que dejamos que sea la «brecha atencional» quien gestione nuestra atención en lugar de ser nosotros quienes la gestionamos.

Una forma efectiva de gestionar una «brecha atencional» es «registrarla».

«Registrar» es uno de los hábitos de OPTIMA3® sobre el que escribiré en breve (y cuando lo haga editaré este post e incluiré el enlace correspondiente). Por ahora, podemos decir que «registrar» tiene que ver con asegurarnos de que cualquier elemento que ha causado una «brecha atencional» entre en un sistema externo de confianza para ser gestionado más adelante aplicando la atención proactiva.

La forma más efectiva de gestionar una «brecha atencional» es evitarla.

La mejor efectividad siempre es la proactiva. Muchas de las «brechas atencionales» que minan nuestra efectividad serían fácilmente evitables adoptando unos pocos hábitos sencillos. Porque, independientemente de lo imprescindibles que nos creamos, lo cierto es que es completamente innecesario vivir pendiente del email y del teléfono.

Conclusión

En un entorno hiperconectado en el que todo cambia rápidamente, las «brechas atencionales» suponen unos de los principales retos a los que se enfrenta cualquier profesional del conocimiento.

Aunque gestionar una «brecha atencional» de manera efectiva es algo muy sencillo (tan simple como registrarla o, mejor aún, evitarla), la falta de hábitos adecuados y el pensamiento de grupo hace que muchas personas estén convencidas de que el «estado permanente de emergencia» que padecen es algo inevitable y con lo que tienen que aprender a vivir.

Afortunadamente, cada día son más las personas que saben que otra realidad es posible, porque es en la que viven. Tú también puedes decidir, porque está en tu mano, si quieres aprender a gestionar las «brechas atencionales» o ser víctima de ellas.


lunes, 13 de noviembre de 2017

Check list de un profesional del marketing digital para estar al día

Por: Carlos Carbellido Monzó

Un profesional del marketing digital siempre ha de estar al tanto de qué ocurre en un sector tan cambiante como es el online. Cada día las redes sociales presentan nuevas funcionalidades, aparecen nuevas APPs y surgen nuevos modelos de negocio digital. Estar al tanto de todo ello es clave para integrar este conocimiento en las estrategias digitales de nuestros proyectos. Pero las obligaciones laborales o personales del día a día y el poco tiempo del que disponemos hace que esto no sea tarea fácil. Por ello, en este artículo explico 10 consejos que nos ayudarán a estar al tanto de todas las novedades del mundo digital y así, mejorar nuestra competitividad profesional.

Digital Marketing

10 consejos para ser un excelente profesional del marketing digital.

  1. Haz networking con otros profesionales. Asistir a un curso o máster de marketing digital, participar en afterworks o acudir a congresos como el organizado por Marketing and Web o eventos sectoriales son una excelente oportunidad para conocer gente de tu profesión, intercambiar ideas, opiniones, formas de trabajar y de estar al tanto de cuanto sucede en tu profesión, tanto a nivel social como en cuanto tendencias. Organiza tu agenda, comprueba que llevas suficientes tarjetas de visita en la cartera y… ¡Y a conocer gente!
  2. Cursa formación especializada. Pero ojo, no cualquier curso sirve. En su momento, en el artículo Consejos para ser un excelente community manager cité la importancia de tener formación en marketing y comunicación si somos profesionales de esta rama del marketing. Mi consejo es apostar por másters o postgrados de marketing digital y ampliar conocimientos en seminarios o talleres más especializados. Un profesional del marketing digital siempre ha de estar en contínuo reciclaje, por lo que jamás debe abandonar las aulas.
    Cuando alguien me pregunta por algún máster o programa superior siempre recomiendo aquellos que yo he cursado. En este caso, mi apuesta es ICEMD. Sus aulas son una oportunidad para hacer networking, conocer otros profesionales del marketing y la comunicación y mejorar nuestros conocimientos en marketing digital, analítica web, e-commerce, social media manager o posicionamiento web.
    Esta semana comienza en Valencia y en Gandia su Programa Superior en Marketing Digital. Una oportunidad para conocer las estrategias de marketing y publicidad específicas para el mundo online, fundamentales para triunfar en un mercado que opera dada día más en el entorno digital. Si quieres más información sobre este curso, consulta su programa. Comienza en noviembre.

    “Un profesional del marketing digital nunca debe abandonar las aulas”
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  3. Pero no debemos descuidar otro aspecto, el autoaprendizaje. El trabajo del día a día es clave. Importante es la teoría, pero mucho más es la práctica. La mejor escuela es el trabajo diario, el aprender probando nuevas fórmulas y analizando resultados. Sólo así logremos saber qué nos funciona mejor y que no.
  4. Suscribirte a blogs de marketing online. Existen infinidad de bitacoras de marketing online y social media, pero no todos aportan contenido de valor. Saber cuáles son las mejores fuentes te ahorrará mucho tiempo y te aportará conocimientos. Los buenos blogs son aquellos que exponen novedades, te ayudan o te resuelven un problema. El resto, aquellos que cuentan lo mismo que otros ya contaron, es mejor pasarlos por alto. Yo te aconsejo estos 10 blogs de marketing digital, aunque no son los únicos. Y si me lo permites, también te sugiero suscribirte a éste.
  5. Sigue en Twitter a influencers o suscribirte a listas. Twitter, la red social que tantas veces han anunciado su muerte, es clave a la hora de estar al tanto de todo lo que ocurre en tu sector. Sigue a usuarios que realmente compartan tweets de interés, con links a artículos de gran valor, tanto propios como de terceros, que difundan novedades y que publiquen con frecuencia. Mi consejo es seleccionar muy bien a quién seguimos, y no hacerlo sin ningún criterio con el único objetivo aumentar el número de seguidores.
    También aconsejo crear listas temáticas (Mejores SEOs, TOP Bloggers Marketing Digital…) para así tener ordenadas las cuentas que seguimos. Nos resultará luego mucho más fácil encontrar contenido de valor.

    En Twitter, sigue a usuarios que realmente compartan tweets de interés
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  6. Lee libros de marketing digital. Seguro que si eres un apasionado del marketing digital tu despacho está lleno de libros de social media, estrategia de marketing digital, analítica web… Aunque muchos de estos libros tienen el handicap de quedar desactualizados al poco tiempo. En este artículo que escribí en su día recomiendo estos cinco. Todos ellos de obligada lectura.
  7. Lee e-books e inscribete en webinars. Internet nos pone al alcance infinidad de material formativo, aunque no siempre todo es de la calidad deseada. En función de su valor – nadie da duros a cuatro pesetas – y de quién firma este material, inscríbete en seminarios online o lee e-books sobre los temas de marketing online que más te interesen.
  8. Visualiza vídeos en Youtube. Hay quien en Internet ve series, videoclips, películas… o quienes como yo, somos tan freakys que aprovechamos los viajes en tren para ver vídeos de ponencias de congresos a los que no pudiste asistir o vídeos de expertos en marketing digital. Posiblemente sea una de las mejores fórmulas más amenas de aprender sobre marketing digital.
  9. Crea alertas por keywords temáticas. Una buena metodología para conocer cualquier novedad sobre un determinado tema es crear alertas en Google Alert. Si quieres estar al tanto de todo lo que acontece alrededor de Facebook, WordPress o Instagram, por citar algún ejemplo, da de alta estos términos en el sistema de alertas de Google. De este modo, con la periodicidad que desees, recibirás un mail a modo de clipping con todos los artículos publicados que contengan esos términos. Te aconsejo gestionar estas alertas o las suscripciones a los distintos blogs con la herramienta Feedly.
  10. Participa de forma activa en foros y grupos. Es importante que participes en grupos de discusión de LinkedIn o Facebook o en otro tipo de foros. Pero no de cualquier forma. No publiques contenido sobre tu empresa sin justificación. Esto es SPAM. Participa resolviendo las dudas de otros usuarios, compartiendo artículos que hayas encontrado y que respondan a algún hilo de discusión. Pregunta las dudas que te surjan en tu día a día o cómo otros resuelven algo que tú no sabes cómo abordar. Así, además de darte a conocer, te ganarás el respeto de otros usuarios.

Con todo ello, lograrás el difícil reto de estar al tanto de todo lo que acontece en el apasionante mundo digital. Como podrás comprobar, además de tiempo, se requiere mucha pasión y entusiasmo. ¿Y tú? ¿Qué haces para mantenerte al día. ¡Cuéntanoslo! Es tu turno.


domingo, 12 de noviembre de 2017

Mindset de éxito: las 6 trampas que debes evitar para conseguir una actitud emprendedora que te lleve a conseguir todo lo que te propongas

Por: Franck Scipion
Actitud emprendedora

Cada día me encuentro con una nueva persona que me dice cosas como estas:

  • “Franck, llevo meses intentando lanzar mi blog pero nunca termino de dar el paso porque…”.
  • “Quiero triunfar con mi blog, pero tengo prisa y necesito hacerlo ya o…”.
  • “Siempre dejo tareas por hacer, los to do’s se me amontonan y al final nunca lanzo…”
  • Etc, etc, etc.

Todo este tipo de frases, que se resumen en tareas sin terminar y planificaciones interminables, se resumen en una sola cosa: una actitud emprendedora nula y un desconocimiento del mindset de éxito.

Ellos, tú y yo hemos caído en las trampas que tu cerebro procrastinador te presenta a diario. Ahora que has decidido lanzarte y montar tu blog de una vez, esa procrastinación es todavía más potente y no te deja avanzar.

Por este motivo pienso que, antes de dedicarte a pensar en qué temática debe tener tu blog, cómo debes estructurarlo, el diseño que vas a utilizar, sobre qué vas a hablar, etc, etc es importante abordar el propio mindset del éxito y tu actitud emprendedora.

Si no conoces las trampas que te va a presentar tu cerebro, acabarás cayendo en ellas sin remedio y tu actitud acabará por hundirte. Te retrasarás, no avanzarás y puede que te quedes en la casilla de salida para siempre.

Aun así, si caes en alguna trampa… no pasa nada. Yo he caído, tú caerás y no conozco nadie que haya llegado alto sin haber caído alguna vez en ellas.

Lo importante es que, si estás pensando en lanzarte a la piscina ya, leas este post y conozcas las trampas. Una vez las conozcas, podrás ver si aparecen, identificarlas, reaccionar a tiempo y no dejar que te impidan despegar.

¿Preparado para recorrer este camino lleno de trampas?

Trampa Nº 1: no soy suficiente experto

A menudo el primer miedo que tienes a la hora de emprender es creer que no sabes lo suficiente sobre tu temática como para poder enseñar a nadie.

Te diré qué es lo que pienso yo: no necesitas aprender más cosas sobre tu temática, ya eres experto suficiente hoy.

Una de las preguntas más comunes que me hacen los novatos es básicamente “no me siento experto suficiente para tener un blog, ¿quién soy yo para poder tener un blog en la temática X?”.

expertise en el blogging

En este gráfico creo que queda muy clara la situación del mercado. Por si no lo entiendes, te lo explico fácilmente.

El eje Y (vertical) representa el tamaño del mercado y el eje X (horizontal) representa el nivel de expertise, experiencia o conocimiento que tiene ese mercado. Y cuando me refiero a mercado me refiero a cualquiera casi sin excepción.

Veamos qué actores tenemos en él:

  1. Cracks de EE.UU: son los que inventan en tu mercado. Figuras visibles a nivel mundial que, en un 90% de las ocasiones, provienen de Yankeelandia.
  2. Cracks en español: gente que está replicando lo que están haciendo estos 2 o 3 cracks en Estados Unidos y que se han hecho dueños de esta temática en España o en el país de habla hispana que te corresponda. Tienen un nivel de expertise importante y probablemente superior al tuyo, pero se pueden contar con prácticamente los dedos de las manos.
  3. Tú: te he puesto un poco más a la izquierda en esta curva, donde claramente no llegas a estas figuras visibles en español ni a estos cracks en Estados Unidos -ojalá algún día los superes-, pero ahí estás tú. Llevas tiempo, sabes muchas cosas y estás por encima de casi todo el mercado… pero estás obsesionado con esas pocas figuras visibles en español y en Estados Unidos. Sufres una comparación destructiva y sin sentido, ya que si llevas 2 años y ellos 10 no tiene ni pies ni cabeza hacerlo. Estás comparando peras con manzanas y no deberías hacerlo, céntrate en ti y en las personas que tienes detrás.
  4. Novatos: el 98% del mercado. Todos saben menos que tú, están dispuestos a comprar tus cursos y servicios si los ofreces de la forma adecuada y son posibles consumidores de todo tu conocimiento y expertise. Esta es la gran mayoría que te debe obsesionar y no la de la derecha.

Hay una metáfora muy simple de todo esto.

Piensa en una carrera popular. Cuando te pones a correr siempre miras a ese montón de personas que llevas delante y piensas “estoy muy atrás, debería ir más rápido”. La cosa se pone difícil y puedes llegar a desesperarte.

Yo te recomiendo que te des la vuelta. Mira atrás y observa ese montón (mucho más grande) de personas que están detrás de ti.

No hay tantas diferencias entre la carrera popular y este gráfico. No tienes que ser el más rápido ni el experto Nº en la temática ni tienes que compararte con las figuras visibles.

Date la vuelta, disfruta viendo que el 98% del mercado son novatos que no han leído ni un libro sobre la temática y relájate.

Piensa que, hoy en día, con que hayas leído un par de libros sobre tu temática ya eres un experto.

Pero, ¿un experto para quién? Pues para todos esos novatos que no han arrancado su camino todavía.

Con ese conocimiento ya eres capaz de aportar valor y conseguir esos ansiados fans y clientes.

Obviamente, no te puedes equiparar a las figuras visibles en español o en habla inglesa, pero ya tienes la capacidad de aportar valor para los que están arrancando con tu temática y es ahí donde quiero que te obsesiones.

Con el paso del tiempo, a medida que vayas blogueando, irás también haciéndote más experto y la comparación no será tan odiosa con estas figuras visibles. Y en 5 años, que no habrás visto pasar, te habrás hecho un experto muy, muy experto en tu temática.

Por favor, deja de mirar a las personas que están más adelantadas que tú en el camino y céntrate en las que ya puedes ayudar hoy.

No necesitas aprender más sobre tu temática.

No necesitas una acreditación ni un diploma más para poder empezar a ayudar desde ya a la gente que tiene interés en tus temas.

ACTITUD EMPRENDEDORA Nº 1: deja de obsesionarte con intentar ser igual de bueno que otros profesionales que te llevan años o décadas de ventaja y obsesiónate con satisfacer las necesidades del 98% de posibles clientes que tienes en tu mercado.

Trampa Nº 2: la sobrepreparación es una ilusión

Ningún plan aguanta más de 5 minutos en el mercado.

Dilo alto conmigo: no a la sobrepreparación.

Cada vez que organizo un evento presencial suele haber una o varias personas que me dicen que me están siguiendo desde años (algunos desde el año 2010) y que todavía no han lanzado su proyecto.

Siguen estudiando, haciendo cálculos de no sé qué y al final han caído en la trampa de siempre estar buscando y estudiando más cosas, haciendo más números para, al final, nunca lanzarse.

Yo suelo hacer planes, planes sencillos que pueden caber en un par de hojas A4 como mucho y que se pueden hacer en un par de días.

Hago estos planes porque me ayudan a mentalizarme para el reto que me está esperando y porque me tengo que preparar a nivel mental para estas actividades.

Pero luego me lanzo y ajusto con los inputs reales del mercado.

Después de más de 20 años de experiencia en negocios sigo equivocándome de forma sistemática con todas mis previsiones de ventas. Hasta que no tengo ventas reales no puedo hacer previsiones con criterios, así que no creo que necesites más de 7 días para lanzarte en tu aventura de Extreme Blogging.

Este es el período de tiempo que necesitas para prepararte, pero la mayoría de las respuestas no las vas a tener ni las vas a conseguir alargando esta fase de preparación porque ningún plan resiste el paso del papel a la realidad.

Puedes tener un montón de ideas, pero hace falta lanzar tu idea en el mercado y empezar a trabajar con datos reales, lectores reales, clientes reales que rechacen tu oferta y ahí sí empiezas el camino hacia el éxito.

Pero hasta que lanzas tu blog no tienes absolutamente nada, así que ojo con alargar al infinito tu fase de preparación de lanzamiento de tu proyecto.

ACTITUD EMPRENDEDORA Nº 2: lánzate al mercado con un Blog Mínimo Viable y valida todas tus hipótesis sobre la marcha trabajando en la vida real y no en un papel.

Trampa Nº 3: la perfección es nociva

Te animo a rechazar todo afán de perfección. La perfección es pérfida, es realmente nociva y te impide disfrutar de tus avances porque siempre va a haber un detalle que hace que no estés contento.

Esto es muy triste porque no vas a disfrutar de lo que aprendes y del camino que estás recorriendo. Odio la perfección y creo que no te servirá de (casi) nada en tu camino.

Pero sobre todo el afán de perfección es la excusa perfecta para retrasar las cosas una y otra vez:

  • “No tengo suficientes posts escritos en el blog”.
  • “No tengo el diseño que quiero”.
  • “Todavía no he instalado el plugin X o Y”.
  • “No puedo medir las visitas en Google Analytics“.
  • “Bla, bla, bla”.

Siempre va a haber una excusa para no lanzarte, no avanzar y no empezar a trabajar con datos reales. Con lo cual, di que no a la perfección. La perfección es una excusa para no hacer.

Es un elemento que te impide disfrutar de todo lo que vas aprendiendo y de las pequeñas victorias que estás cosechando cuando lanzas tu blog por vez primera. Cuando empiezas es totalmente normal sentir vergüenza con lo que estás haciendo. Yo también la he tenido.

Recuerdo mi primer blog y era un blog muy feo. Recuerdo también mis primeros artículos o mi primer vídeo y me da una auténtica vergüenza tenerlos ahora.

Siguen publicados ahí y me sirvo de estos ejemplos en algunos de mis talleres presenciales para enseñarle a la gente que todos hemos empezado algún día y que con la práctica mejoramos muy rápido.

El secreto del éxito y de dominar una técnica, sea cual sea esta técnica, pasa por la repetición y al principio las cosas que hacemos son muy aproximadas.

¿O acaso nacimos músico de élite? ¿O de la noche a la mañana nos transformamos en un concertista o deportista de élite?

Pues no, no es así.

No te exijas a ti en el mundo del blogging cosas que nunca te exigirías en otras temáticas como pueden ser el deporte o la música.

No te preocupes, con la práctica vas a mejorar muy rápido y sobre todo te animo a centrarte en los progresos que estás haciendo, escuchar a tus clientes en tu blog y ponerte a trabajar bajo demanda para ellos resolviendo sus dudas.

¿Por qué? Porque ellos entienden mucho más de perfección que tú y saben qué esperan de ti.

No intuyas, tu intuición se equivoca. Escucha lo que te dicen tus lectores y tus clientes. Ellos te van a guiar hacia el producto perfecto.

En definitiva, “hecho” siempre es mejor que “perfecto” y tienes que integrar este hábito en tu rutina de trabajo.

ACTITUD EMPRENDEDORA Nº 3: olvídate de la perfección y busca siempre la acción. Es mejor avanzar con algo imperfecto que quedarte para siempre estancado en la nada por querer hacerlo todo 100% perfecto.

Trampa Nº 4: el síndrome del soberbio durmiente

Sintoma Nº 1: “Esto ya me lo sé”. Una y otra vez frente a muchos temas que intentan enseñarte.

Es fundamental que tengas una mente abierta. Si no la abres, te cerrarás a los nuevos conceptos que te presenta un formador y te estarás haciendo un flaco favor, ya que no aprenderás. Y además, con aprender no es suficiente.

Hace falta validar estos conocimientos con experimentos. A veces me topo con alumnos que me dicen que ya se saben lo que les enseño. Puede que sea verdad o no, da un poco igual. Pero la soberbia, en todas sus formas, mata.

Aunque hayas escuchado, aunque hayas leído muchos blogs o muchos libros y quizás hayas aprendido alguna estrategia en un taller presencial o en una Masterclass en la que escuchas a un experto contarte su propia experiencia, si no has implementado lo que te han enseñado en tu propio proyecto la verdad es que no sabes nada. No has validado estos conocimientos.

La sabiduría de los ancianos nace de 2 cosas inseparables: conocimientos -por un lado- y experimentación para consolidar estos conocimientos con el objetivo de que entren a formar parte del ADN de tu cerebro y forma de pensar.

Sin experimentación no terminas de validar tus conocimientos. Esto que te estoy comentando nos pasa a todos, todos pecamos en algún momento de soberbia. Sí, somos todos un poco soberbios. Yo el primero.

Por ejemplo, llevo años, literalmente años, leyendo y formándome en diagonal -como digo yo- sobre webinars. De paso, me he gastado miles de dólares en el camino porque sabes que las formaciones en la blogosfera inglesa son muy buenas, pero son muy caras.

Tan solo me he puesto a experimentar en serio con los webinars en 2016. Los he implementado de verdad en mi negocio y enseguida todo aquello que he leído empieza a tomar forma.

Cuando yo creía, a veces, por soberbia que me estaban contando cosas que ya sabía, al ponerme en marcha e implementar estos webinars en mi propio negocio mi perspectiva ha cambiado por completo.

Por fin entiendo cosas que me estaban comentando los mentores sobre estos temas. Ahora lo entiendo porque trabajo de forma activa con estas herramientas y las ventas se están disparando por arte de magia.

Para aprovechar los conocimientos y esa formación de la que te hablo te voy a dar 2 claves fundamentales:

  1. Céntrate en una única cosa a la vez: no te metas en 17 trainings con 17 objetivos distintos. Si entras en uno, tu objetivo es completarlo antes de pasar al siguiente. Si tu training es de cómo crear un blog, cosas como autoresponders, funnels, webinars automatizados y demás te sobran. Además, que siempre este training sea exactamente el que necesitas ahora mismo para progresar y no uno que esté varios pasos por delante.
  2. Implementa todo lo que leas: da igual que te formes con trainings, cursos de pago, blogs o lo que quieras. Implementa lo que aprendes y no te quedes solo leyendo. Implementa esa única cosa en la que te has centrado, avanza y consigue los objetivos marcados.

No colecciones cursos, te quedes siempre a medias y seas un soberbio durmiente. Apaga las distracciones, trabaja en esa formación que tienes y cumple los objetivos.

ACTITUD EMPRENDEDORA Nº 4: no te cierres a lo que te cuenten tus mentores y formadores y aplica todo lo que aprendas. Si no pasas a la práctica no aprenderás nada y tendrás mucho conocimiento vacío en el cerebro.

Trampa Nº 5: el agobio del objeto que brilla

Siempre habrá una herramienta nueva que probar.

Siempre habrá una nueva táctica increíble que le ha funcionado a ese blogger y que deberías aplicar en tu blog.

Siempre habrá un post impresionante que debes de leer sí o sí si no quieres quedarte atrás.

Y siempre habrá mil cosas que “debes hacer”. Y luego dirás que estás agobiado.

Simplemente ese agobio está unido a la perfección. Al querer esa perfección siempre descubres nuevas cosas que estudiar y, con el paso del tiempo, en 30 días te encuentras con una lista interminable de tareas.

Te reto a hacer una cosa: coge esa lista de tareas y elimina el 99% de lo que tienes en menos de 60 segundos.

No necesitas ese plugin, no necesitas esa táctica ni necesitas leerte ese maldito post.

Si eres novato es normal que no tengas criterios para saber qué es relevante o por dónde ir, pero para eso están los mentores que funcionan como guías a corto plazo.

Acepta que aprender puede ser lento. No tengas prisa. Te agobias porque te centras en el resultado: ya quieres ser libre, ya quieres viajar por el mundo, ya quieres obtener ingresos automatizados a los 30 días y esto no puede ser, esto no funciona de esta forma.

Tan solo deberías disfrutar con el proceso. Si tan solo quieres crecer como persona, siendo un mejor blogger cada día del año, te garantizo que terminarás ganando mucho dinero y que no tendrás esta sensación de estar agobiado.

No te exijas demasiado a corto plazo. Lo fundamental es el viaje, no tanto el destino.

ACTITUD EMPRENDEDORA Nº 5: deja de probar todo lo nuevo que sale al mercado y céntrate en avanzar con lo que ya tienes. Y si quieres probar algo nuevo, hazlo en orden trabajando con una sola cosa a la vez.

Trampa Nº 6: la procrastinación como consecuencia de las trampas anteriores

Última trampa: procrastinar como el que más.

Para vencer la procrastinación hay que proyectarse a ámbitos temporales muy, muy cortos.

La procrastinación es el tercer amigo de la banda, por decirlo de alguna forma, ya que siempre va unido con la perfección y el agobio.

Empiezas con ganas de perfección, te agobias enseguida y al final, por culpa de este agobio, te das cuenta que no puedes atender a todo lo que te has marcado en el planning y empiezas a procrastinar.

La motivación baja, y a partir de ahí, entramos en un círculo vicioso negativo descendente que te conduce al abandono del blog a los pocos meses.

Este es el círculo vicioso que hay que romper: perfección-agobio, agobio-procrastinación.

La motivación es fundamental en un proyecto que se está lanzando y tienes que poder nutrirte de las pequeñas victorias. Mi secreto para resolver este tema de la procrastinación presupone trabajar los ámbitos de la perfección y del agobio -por un lado- y también trabajar a una escala temporal muy corta.

Si trabajas de forma muy intensa pero corta, tendrás todo el derecho de descansar después.

Hay que vivir la vida de forma peligrosa, salir de la zona de confort, apuntar a la luna, anunciarlo a tu audiencia, dar la cara de forma pública. Puede que al final no llegues a la luna, pero sin darte cuenta tu proyecto habrá despegado, estarás volando y te parecerá normal.

Hay que tener ambición para las cosas, porque si al final no te marcas objetivos ambiciosos no terminarás de dar pasos de gigante.

Y sobre todo tienes que exigirte a muy corto plazo, no proyectarte en proyectos que pueden durar semanas o meses, porque es ahí donde la procrastinación suele hacer daño.

Si trabajas en proyectos en ámbitos de unos días, una semana como mucho, vas a darte cuenta de que estás avanzando muchísimo más. Además, obviamente, tendrás que plantearte objetivos más razonables.

En una semana no puedes pasar de tener un blog que no genera ingresos a un blog que genera 10.000 euros al mes. Esto no funciona así.

ACTITUD EMPRENDEDORA Nº 6: ponte plazos temporales muy cortos y objetivos fáciles de alcanzar para no procrastinar. Cuanto menos tiempo necesites y menos dificultad tengan esas tareas, más fácil será conseguir pequeñas victorias.

¿Qué actitudes ganadoras deberías trabajar?

Conoces las 6 trampas que pueden destruir tu negocio incluso antes de lanzarlo. Y bien, ¿cuáles son las actitudes que debes trabajar para superar estas trampas? ¿Qué puedes hacer para caer en ellas?

Muy simple: deberías trabajar estas 6 actitudes ganadoras para emprender de forma rápida, sana y productiva.

#1 Me gusta fracasar

El fracaso es la antesala del éxito.

Nadie consigue algo sin haber fracasado antes. Y si lo hace, tarde o temprano fracasará antes de conseguir su próximo éxito.

No tienes que buscar la perfección y el éxito. Simplemente debes fracasar mucho, barato y rápido para aprender qué es lo que no hay que hacer y cómo hacerlo bien.

Si fracasas rápido y barato encontrarás la forma de triunfar al mismo “precio”.


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#2 Pensar a muy largo plazo

El blogging NO es una carrera de velocidad. Es una semi-maratón semanal o un entrenamiento por intervalos.

Si haces 10 kilómetros en 70 minutos no tendrás un buen tiempo, pero si sales 3 veces a la semana habrás corrido 1.560 kilómetros en un año. 15.600 en 10 años. Y es probable que ya bajes de la hora para correr esos 10 km sin sufrimiento.

La clave no está en correr, querer llegar el primero y agobiarte. La clave está en disfrutar del camino, de los hábitos y de todo lo que lo rodea.

Planea a corto plazo, proyéctate a largo plazo.


Planea a corto plazo, proyéctate a largo plazo
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#3 Ayudar es más importante que ingresar

Si tu objetivo Nº 1 a la hora de crear tu blog es ganar dinero sea como sea, intentando dar un pelotazo y sin “escrúpulos” tengo una noticia para ti: vas a fracasar.

No te obsesiones con ingresar, obsesiónate con ayudar a tu target. Hazlo de forma genuina, no pienses en el dinero y piensa en todo el valor que vas a aportar.

Si construyes una audiencia que te quiere y responde a lo que le pides sabrás monetizar esta audiencia sin problemas.

Si te presionas por el dinero a corto plazo, espantarás a tus lectores y te quedarás solo.


Si construyes una audiencia que te quiere y responde a lo que le pides sabrás monetizar esta…
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#4 Hecho está mejor que perfecto

Deja de ser un perfeccionista y conviértete en un “hazlatán”.

Haz un par de cosas todos los días y, sobre todo, termínalas.

No importa que esa cosa suponga 30 minutos, 1 hora o 2. Lo importante es que no encares el final de ningún día sin haber completado una tarea.

Cada día debe ser un día resuelto lleno de tareas terminadas.

Menos perfección, más acción.


Haz un par de cosas todos los días y, sobre todo, termínalas
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#5 Alégrate del éxito de los demás

En el mundo del blogging no existen islas.

Hay muy pocos bloggers que hayan triunfado sin tejer una red de bloggers amigos potentes.

No son tu competencia, son coopetencia. Son compañeros. Son tus aliados en el camino que vas a recorrer.

Colabora con tus competidores, ponte a su servicio y trátalos bien.

Si lo haces el crecimiento de tu proyecto se acelerará y, a largo plazo, conseguirás cientos de cosas que en solitario son imposibles.


Colabora con tus competidores, ponte a su servicio y trátalos bien
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#6 No hay días sin placeres

Sí, así es. O más bien, así debería ser.

Elige los placeres que más te gusten y disfruta de ellos cada día.

Si tu premio al trabajo duro es tomarte una cerveza viendo una serie de televisión, hazlo.

Si tu premio diario es salir a correr con tu música preferida o un episodio de un podcast, hazlo.

No te acuestes sin tu dosis de placeres cotidianos.

Si trabajas duro y sabes disfrutar de estos placeres, ¡nadie podrá pararte!


No te acuestes sin tu dosis de placeres cotidianos
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¿Cuál es la trampa Nº 1 que evita que lances tu blog de una vez?

En este post te he detallado todas las claves para tener una actitud emprendedora y mindset de éxito adecuada para lanzar un blog en poco tiempo y de forma 100% accionable.

Aun así, sé que caerás en muchas trampas y que probablemente ahora mismo andes metido en alguna de ellas. Por eso quiero preguntarte esto: ¿cuál de estas trampas te está impidiendo conseguir tus objetivos y por qué?

Compártelo en los comentarios. Te ayudará a analizar tu situación y descubrir el problema Nº 1 que evita que cumplas con tus objetivos.

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¿Puede SCRUM mejorar mi eficacia personal?

Por: David Torné

Hay libros que te roban el corazón. El último fue SCRUM de Jeff Sutherland. Una metodología de trabajo pensada para equipos de desarrollo de software que puede ser aplicada en la gestión de cualquier tipo de equipo.


Aplicar algunos de los principios de SCRUM dará un vuelco a tu forma de ver y hacer las cosas
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No haré un resumen del libro ni uno comentario. Escribo sobre algunos conceptos que han cambiado mi forma de ver las cosas.

¿Como SCRUM puede cambiar mi eficacia personal?

La productividad está en el equipo

La eficacia personal es importante pero la productividad de verdad está en el trabajo en equipo.

“Si tu equipo funciona puedes llegar a hacer cosas increíbles aunque tu organización personal sea un desastre”

Mejorar la comunicación entre los miembros del grupo aplicando rutinas sencillas como crear un momento durante la jornada para compartir que han hecho durante el día de hoy. Un encuentro de 10 minutos al final de la jornada exponiendo lo logrado y los problemas que han surgido.

Disponer de un espacio de intercambio de conocimiento ayuda a encontrar soluciones


Una conversación informal puede ser una poderosa herramienta de integración del equipo
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La organización de tu equipo no depende de ti pero puedes mejorar tu contacto con los demás y procurar que tu influencia en el grupo sea positiva.

Red en lugar de jerarquía

La jerarquía en el trabajo se sustituye por el trabajo en red.

En Scrum no hay cargos, hay roles. Scrum manager, poduct owner, miembro del equipo … cada uno con unas responsabilidades bien definidas.

Creo que la falta de jerarquía ayuda a reconocer a los demás como miembros del grupo no como subalternos o superiores (con toda la carga negativa que pueden aportar estas etiquetas).

La percepción de igualdad entre las personas es un facilitador para las relaciones entre los distintos miembros del grupo.

Combatir las fricciones

Nos damos cuenta de las fricciones que hay en nuestra vida, lo que dificulta la actividad, ya menudo no hacemos nada para solucionarlo.

En SCRUM existe el rol del SCRUM master. Encargado de administrar los procesos del sistema y de resolver las fricciones que dificultan la actividad del equipo.

Con este espíritu he pasado a capturar cada una de las fricciones de las que soy consciente. Durante el fin de semana las reviso y tomo decisiones sobre que hacer durante la semana siguiente para eliminarlas.

Intento centrarme en una cada semana para mejorar poco a poco.

“Llego demasiado cansado en la última hora de mi jornada laboral”

Pongo una alarma 1 hora y cuarto antes de terminar mi jornada para hacer una pausa y descansar.

“A veces no dispongo de papel para tomar notas cuando lo necesito”

Lo comentaré con la gente de administración por si disponen de papel para reutilizar o de cuadernos con este fin, sino a utilizaré alguno que tenga por casa.

Jeff Sutherland. Creador del método Scrum

Mejorar en mi sistema de eficacia personal

GTD es mi sistema pero hay cosas que todavía me chirrían. Una de ellas es como me organizo en mi trabajo. Soy programador, trabajo todo el día frente a un ordenador:

  • Trabajar con pocos contextos (los únicos están relacionados con personas @mijefe, @misupervisor).
  • El criterio de energía y tiempo pierden el sentido por la complejidad escondida que hay en algunas de mis tareas.

Redactar historias en lugar de acciones

Cuando proceso mis bandejas de entrada (del trabajo) me esmero en redactar con exactitud la acción a realizar.

“Una historia es cada una de las funcionalidades a implementar en un proyecto”

Redacto cada uno de los asuntos de cierta complejidad que debo atender definiendo el problema y delimitando las acciones a realizar.

A diferencia de la actividad que administro con GTD, lo que hago como programador tiene un inicio y un final muy bien definido. El proceso de transformación de problema a actividad a realizar es mucho más directo y concreto.

Otra diferencia con GTD es que priorizo los historias según el valor que aporten al resultado final.

También he intentado incorporar, de una forma más simple y humilde, los sprints i la organización de la actividad en un Kanban en lugar de listas.

Me limito a razonar en que voy a trabajar la siguiente semana para preparar las historias que guardo en forma de tarjetas en un tablero de Trello. Me gusta lo visual y directo que resulta saber que estoy haciendo y que me falta por hacer.

Me interesa la forma pero también lo que hay detrás. Una forma para medir que se consigue y decidir qué hacer para aportar valor al cliente.

–

La lectura ha tenido un impacto real en mi forma de hacer las cosas. Creo que los cambios todavía se están cocinando y ya hablaré cuando me decida a escribir la serie de post que voy publicando periódicamente para contaros cómo me organizo.


viernes, 10 de noviembre de 2017

Los 3 tipos de atención en OPTIMA3®

Por: José Miguel Bolívar

La atención es uno de los recursos más preciados para cualquier profesional del conocimiento y, por tanto, es crítico aprender a gestionarla. Gestionar bien la atención significa «estar a lo que estás».

Es importante entender que «gestionar bien la atención» aplica tanto a cuando estás haciendo algo como a cuando no estás haciendo nada. Si te enfocas, te enfocas, y si desconectas, desconectas. Para muchas personas, dos caras de un sueño que parece inalcanzable.

Si se trata de llevar a cabo una actividad que requiere atención y no se le presta la atención adecuada, el resultado va a ser peor y se va a tardar más en conseguirlo. Dicho de otro modo, la gestión inadecuada de la atención perjudica a los resultados, tanto en calidad como en cantidad.

La mayoría de la gente es consciente de esto y, a pesar de ello, la «gestión efectiva de la atención» suele ser una asignatura pendiente para muchas de las personas dedicadas al «trabajo del conocimiento».

En OPTIMA3® se distinguen tres tipos de atención. Dos de ellos son característicos de lo que Kahneman denomina «Sistema 1», un tipo de pensamiento que es automático, rápido e instintivo, y que está orientado a la supervivencia. El tercer tipo de atención es característico del denominado «Sistema 2», un tipo de pensamiento que requiere esfuerzo, es lento, lógico y calculador, y que nos distingue como humanos.

Atención receptiva

La atención receptiva es la que prestamos inconscientemente cuando estamos en un estado de relajación mental. Está gestionada por el Sistema 1, se caracteriza por estar asociada a situaciones de relajación y sensación de control, y es el estado en el que deberíamos estar «por defecto».

Este tipo de atención resulta un tanto paradójico, ya que normalmente pasa desapercibido, es decir, podemos estar prestando una gran atención a algo, pero no tenemos sensación de estar prestando atención a nada, ya que se trata de una «atención sin esfuerzo».

La atención receptiva forma parte del «sistema de detección de cambios» que gestiona el Sistema 1. Cuando el significado del cambio que se detecta es desconocido, el «sistema de detección de cambios» pasa el control al «sistema de alerta», el cual pone en funcionamiento la atención reactiva y desactiva temporalmente la atención receptiva. En caso contrario, es decir, cuando el significado del cambio es conocido, el Sistema 1 elige una respuesta predefinida y la aplica.

La atención receptiva es característica tanto del estado de «enfoque total» como del estado de «desconexión total». De hecho, este tipo de atención solo es posible cuando «estamos a lo que hay que estar», lo que significa que la atención receptiva nos permite entrar en el estado mental denominado «flujo».

En un entorno como el actual, en el que constantemente aparecen elementos de significado desconocido en nuestro radar, lograr y mantener la atención receptiva se convierte en un reto casi inalcanzable para muchas personas.

La ausencia de los hábitos necesarios hace que la atención reactiva tome el protagonismo, desplazando y sustituyendo a la atención receptiva de forma casi permanente. La atención reactiva se convierte así en la nueva atención «por defecto», con las nefastas consecuencias para la salud y la efectividad por todos conocidas.

Atención reactiva

La atención reactiva es la que entra automáticamente en funcionamiento cuando aparece en nuestro radar algo inesperado y cuyo significado desconocemos. Este tipo de atención está también gestionado por el Sistema 1, se activa muy rápido y se caracteriza por ponernos en una actitud de tensión y alerta, a la búsqueda de cualquier indicio que nos haga necesario actuar.

Esta atención forma parte del «sistema de alerta» que gestiona el Sistema 1, por lo que es normal que vaya asociada a la sensación de estrés y falta de control. Paradójicamente, la atención reactiva puede resultar adictiva para determinadas personas, ya que cuando alguien se encuentra en este estado emocional, sus niveles de adrenalina son elevados.

La atención reactiva es incompatible con «estar a lo que estás». Por eso, en ausencia de una competencia que permita minimizar su protagonismo, la atención reactiva no solo es una de las principales causas de insatisfacción e infelicidad, sino que es también uno de los principales obstáculos para la efectividad.

La buena noticia es que el exceso de atención reactiva suele deberse en gran medida a un defecto de atención proactiva, lo que significa que el problema puede solucionarse desarrollando los hábitos adecuados.

Atención proactiva

La atención proactiva es la que prestamos intencionalmente cuando queremos analizar algo, para entenderlo mejor, y/o cuando vamos a tomar una decisión sobre ello. Es también la que se utiliza para la resolución de problemas. A diferencia de la atención receptiva, la atención proactiva es una «atención con esfuerzo».

Este tipo de atención está gestionado por el Sistema 2, se activa de forma gradual y se caracteriza porque nos pone en una actitud de concentración intensa asociada a un nivel significativo de esfuerzo intelectual. Lógicamente, la calidad de la atención proactiva está muy condicionada por el nivel de energía o «frescura» mental disponible en cada momento.

Ser capaces de prestar atención proactiva con regularidad es imprescindible para obtener claridad sobre qué significan para nosotros los elementos con valor potencial que aparecen en nuestro entorno y para poder decidir con confianza qué queremos, necesitamos o tenemos que hacer con ellos.

Al igual que ocurre con la atención receptiva, la atención proactiva solo es posible cuando «estamos a lo que hay que estar», lo que significa que la atención proactiva también nos permite entrar en el estado mental denominado «flujo».

El uso adecuado de esta atención no es algo innato, lo que significa que hay que aprender a utilizarla. Desarrollar el hábito de prestar atención proactiva, de forma concentrada y sistemática, a los elementos de significado desconocido que aparecen en nuestro radar, es una forma sencilla y eficaz de reducir la frecuencia y el impacto de la atención reactiva y, a la vez, de maximizar la atención receptiva, que es la forma más relajada y efectiva de interactuar con el entorno.

Resumen

El número de elementos que aparecen constantemente en nuestro radar y cuyo significado es desconocido para nosotros no deja de aumentar. Esta situación hace que la atención reactiva adquiera un peligroso y contraproducente protagonismo, que afecta negativamente a nuestra salud, a nuestra efectividad y a nuestra felicidad.

La solución a este problema es devolver a la atención receptiva el papel predominante, para lo cual es imprescindible aprender y desarrollar nuevos hábitos que permitan limitar la frecuencia y el impacto de la atención reactiva.

Estos hábitos están principalmente encaminados a desarrollar la atención proactiva, que transforma lo desconocido, dotándolo de significado, y con ello elimina su potencial estresante, permitiendo así obtener una sensación de tranquilidad y confianza.

En GTD®, al «estar a lo que estás» se le llama «tener una experiencia productiva». Sin embargo, en GTD® no se habla sobre tipos de atención, sino únicamente de atención. Lo más parecido a los 3 tipos de atención que podemos encontrar serían las 3 formas de trabajar – que forman parte del quinto de los cinco pasos para administrar el flujo de trabajo – en donde podríamos entender que hay una relación entre estas tres formas de trabajar y el tipo de atención predominante en cada una de ellas.

Lo que en GTD® parece limitarse por tanto al ámbito de la ejecución, en OPTIMA3® abarca explícitamente todas las facetas e instantes de nuestra vida. En consecuencia, más que de «gestión de la atención», habría que hablar de «gestión de las atenciones». Porque además de elegir con confianza qué hacer en cada momento, efectividad es saber gestionar bien los tres tipos de atención según las circunstancias.


miércoles, 8 de noviembre de 2017

7 secretos para emprender a tiempo parcial y facturar 1000 euros al mes en menos de un año sin dejar tu trabajo ni poner en jaque a tu familia

Por: Josep Ayllon

Este es un post invitado de Josep Ayllón, un gran alumno del programa Autoridad Ascendente y también un buen amigo. Josep es médico de familia y decidió crear un negocio online dedicado al marketing para profesionales de la salud, con el que está obteniendo muy buenos resultados. Él compagina su trabajo por cuenta ajena con la familia y el emprendimiento. ¿Cómo? Eso es lo que nos cuenta en este artículo.

Yo he trabajado en Matrix. Estaba tan entregado que mi profesión era como una amante.

Lo más doloroso es abrir los ojos y descubrirlo todo.

Ese amor apasionado se convierte en un tirano. Como Neo, te ves conectado a máquinas que te absorben el alma. Es lo que hay, hagas lo que hagas nunca serás nada más que un eslabón de esa maquinaria.

Das más de lo que recibes y nunca te lo van a agradecer, menos aún compensártelo.

“Valgo más de lo que me pagan”, seguro que tú has sentido esa misma sensación.

Cuando la realidad se impuso me sentí traicionado. Pero había un remedio para superar la decepción: luchar por crear mi propio sistema para liberarme de las ataduras en el trabajo.

Como Neo, tomé la pastilla azul de la resistencia. Si él encontró a Morfeo yo tuve la suerte de cruzarme con Franck Scipion en Autoridad Ascendente y descubrir esa locura maravillosa de que otra vida era posible.

He iniciado un camino sin retorno porque cuando descubres la vocación emprendedora no puedes volver a lo de siempre.

Esta es mi historia y en este post te voy a contar cómo empecé a ganar en medio año 1.000 euros al mes con mi web. Te voy a contar todos los secretos, pero antes te diré quién soy.

Cómo trabajar por cuenta ajena y emprender

Soy médico y nunca voy a dejar de serlo porque me apasiona la medicina, aunque mi destino en los próximos años está en el campo de la E-Salud, la sanidad digital.

Ahora mismo tengo cargos de responsabilidad en dos centros de salud de la red pública y también emprendo.

Hace tiempo que perdí la pasión por el sistema porque cuando recibo a 40 pacientes en una mañana no siento que los atiendo, sino que los despacho.

Soy médico vocacional, eso es algo que llevo dentro y nunca perderé. Y también sueño con ejercer otro modelo de medicina.

Emprendo y trabajo por cuenta ajena, sueño y trabajo por mi propio proyecto, pero ni quiero ni puedo dejar mi responsabilidad en el centro de salud.

Tengo 45 años, cuento con una familia y mis seres más queridos dependen de mí. Además, ocurre que hay que pagar hipotecas…

¿Se puede ser un revolucionario pragmático sin liarte la manta a la cabeza y sin renunciar tampoco a tus sueños?

¿Se puede emprender a tiempo parcial en un side project sin dejar tu trabajo?

Se puede porque yo lo estoy haciendo. Soy un aventurero con cabeza fría porque he trazado una hoja de ruta para llegar a mi destino online en el que pueda dedicarme a mi proyecto.

Guiaré a mis compañeros profesionales de la salud a lanzar con éxito su proyecto digital y monetizarlo. Mi éxito será el suyo porque formará parte de mi programa de aprendizaje, -una experiencia real al 100%-.

josep ayllon lifestyle al cuadrado

  • Mi blog nació el 13 de enero del 2017.
  • Mi primera venta sucedió el 20 de mayo (un pediatra en Perú).
  • Mis primeros 1000 euros facturados fueron en agosto. Ingresos procedentes de mi curso de redacción digital para sanitarios, mi auditoría de blogs de salud y de mi programa de mentoring 1 a 1 para sanitarios emprendedores digitales.
  • Finalmente, logré traspasar la barrera de los 1000 euros de facturación bruta al mes en octubre 2017.
  • A fecha de hoy, he facturado un total de 2913,77 euros en mi negocio digital.
  • No dedico más de 18 horas semanales a mi proyecto y tengo en mano un negocio digital en crecimiento

ventas josep ayllon

¿Puedes hacer tú lo mismo?

Yo creo que sí.

Sí puedes ser un emprendedor a tiempo parcial, pero como dijo Morfeo en la escena de las pastillas, emprender en tu tiempo libre es muy chungo.

Bueno, no sé si dijo exactamente eso, pero Neo lo entendió perfectamente 😉

Soy una persona normal, pero tengo una gran determinación porque vivo con pasión mi reto emprendedor.

Y sí, cuando tienes un side project la máxima de que no tienes tiempo que perder se cumple a rajatabla. Porque lo que no tienes no sobra y tu disponibilidad es oro puro.

¿Quieres saber cómo lo hago?

Las 7 claves para emprender a tiempo parcial

Te espera un reto apasionante que te obligará a poner los 5 sentidos. Necesitarás desarrollar un sistema de productividad y ser estratégico. Esta es mi receta, pero es perfectamente válida para cualquier emprendedor, incluso si no eres médico.

#1 Bloquea un tiempo solo para ti y focaliza toda tu energía en una sola cosa

Para montar un negocio existen 3 elementos que pueden jugar a tu favor o a tu contra.

El tiempo, el dinero y la suerte.

emprender a tiempo parcial

La suerte es incontrolable, puro azar. Jugar al milagro es suicida porque la esperanza sin un trabajo que lo soporte nunca puede ser una opción.

La suerte es el argumentario de la envidia. Los que no saben o no se esfuerzan atribuyen a la buena fortuna los éxitos de los demás. Es su modo de ocultar su fracaso.

El dinero es una energía que, bien invertida, puede darte grandes retornos de inversión. Pero tú sabes que riesgo y rentabilidad son un binomio inseparable. Si quieres grandes beneficios, el riesgo será elevado.

La inmensa mayoría de nosotros no vivimos en un retiro dorado jugando al golf y nadando en la abundancia. Los recursos son limitados y deberás invertirlos con prudencia para no poner en riesgo lo que más quieres: tu familia y tus ingresos estables por cuenta ajena.

Aunque cuentes con poco, el mejor recurso que tienes para invertir es tu tiempo.

¿Sabes por qué?

Porque tú y solo tú lo dominarás. Dependerá solo de ti. Eso sí, tienes que bloquearlo para poder disponer de él. Por tanto, busca 15 horas a la semana y blíndalas a toda costa. Necesitas negociarlo con tu familia. Si no tienes a los tuyos de tu parte, el proyecto será inviable. Solo no podrás.

Y en ese tiempo presta plena atención a tu proyecto y deja a un lado la procrastinación.

#2 – Escoge una idea ganadora

Una vez tienes resuelta tu disponibilidad necesitas una buena idea.

¿Cómo saber cuál es la mejor idea para emprender?

Es muy fácil. Tiene que cumplir 3 condiciones indispensables.

  1. Que te apasione. La energía es limitada si no se apoya en la pasión. Cuando lanzas un proyecto necesitas trabajar duro y te encontrarás con dificultades imprevistas. Sin entusiasmo estarás perdido.
  2. Que domines la temática. No es indispensable ser un experto pero necesitas aportar valor rápidamente para atraer a una audiencia.
  3. Necesitas una demanda. Tienes que confirmar que existe un interés suficiente con gente dispuesta a pagarte por tus productos o servicios.

Para validar tu idea puedes introducirte en un mercado en crecimiento. En cuanto empieces a investigar, enseguida te darás cuenta de qué vende y qué no vende.

Solamente tienes que buscar en Amazon. ¿Cuántos productos hay a la venta sobre una temática concreta en este gigante comercial?

Haz una prueba y busca las siguientes palabras: running, ansiedad, minimalismo o vegan. La búsqueda te mostrará el potencial mercantil de cada una de estas especialidades.

Emprende sobre algo que la gente paga e irás sobreseguro.

En mi caso, me gusta la medicina. Mucho.

Pero más me gusta el mundo del emprendimiento digital y el marketing online, algo que siempre me ha acompañado como un hobby o afición.

Mi proyecto reúne mis 3 pasiones y todas ellas tienen demanda, así que me he lanzado con un triple cinturón de seguridad 😉

#3  Busca un colectivo concreto al que ayudar y entrega lo mejor de ti

No ayudes a cualquiera. Encuentra un colectivo por el que sientas afinidad y deseo genuino de ayudar. Esta es la segmentación que mejor funciona, la que además de incluir tu especialidad refleja tu forma de ser y de sentir.

En mi caso lo vi claro desde el principio. Cómo médico y directivo de la sanidad pública me duele ver cada día compañeras y compañeros de profesión sanitaria (médicos, enfermeras, psicológos, dietistas…) que valen su peso en oro y que no van a poder crecer profesionalmente en sus empresas.

Por eso escogí este colectivo para emprender.

Son mis clientes ideales por definición. Soy uno de ellos, los comprendo profundamente y siento un deseo auténtico por ayudarles.

#4  Haz una oferta irresistible que resuelva un problema

¿Cuál es el problema número uno que tiene el colectivo al que quieres ayudar?

Si es un colectivo que conoces bien lo identificarás rápido.

En mi caso, tomé conciencia de este problema hablando muchas horas con profesionales de la salud y bloggers sanitarios. Hice más de 20  entrevistas en profundidad, tomé buena nota de las respuestas a preguntas claves y sobre todo indagué en los por qué de las respuestas.

Finalmente, detecté una gran insatisfacción en el colectivo sanitario.

Corroboré lo evidente: muchos profesionales de la salud valen más de lo que les pagan, pero no saben venderse.

Tienen el chip del empleado y no del emprendedor. Por eso me ofrecí como mentor para llevarles de la mano por el camino del emprendimiento digital.

Así fue como se gestó un servicio a medida para mi cliente ideal porque resuelve sus 4 grandes problemas: la falta de tiempo, la tecnofobia, la falta de mentalidad emprendedora y la desorientación estratégica.

#5 – Lánzate al mercado rápido

Con las ideas claras de los 4 primeros puntos, todo parecía muy fácil, pero con 15 horas a la semana no podía ni crear un infoproducto ni tampoco montar grandes plataformas digitales.

Así que tuve que hacer algo sencillo. Me inventé una auditoría para blogs de salud, un servicio predefinido a un precio cerrado.

Contraté a un buen copywriter, diseñé una buena página de venta y la di a conocer en mi humilde lista de correo de 230 suscriptores.

Resultado: 3 ventas en una semana por valor de 291 euros.

Estas pequeñas ventas provocaron en mí el efecto motivador que necesitaba. Pude justificar ante mi pareja todas las horas que paso delante del ordenador. Lo que hacía tenía sentido y reforzó su apoyo al proyecto.

Acababa de validar de facto mi idea de negocio.

#6  Sigue el camino que te dan los ingresos y modula tu oferta

Con estos primeros clientes y con el feedback de los que no me compraron empecé a mejorar mi oferta.

Y decidí vender mi tiempo en forma de mentoring con un servicio hecho a medida de las necesidades de los clientes.

Mi mentoring 1 a 1 se paga mes a mes, sin compromisos de permanencia, lo que facilita la entrada para probar.

Si te gusta, te quedas y si no te vas. Simplificar lo esencial es lo que mejor me ha funcionado.

De momento no tengo horas en video ni tampoco una gran plataforma online. Ahora cuento con el material mínimo necesario para que mis alumnos avancen. Además, he conseguido el soporte de varios colaboradores que me han ofrecido sus contenidos a cambio de entrar en mi mercado sanitario.

Funciono con carpetas de Google Drive compartidas y con una sola página para clientes protegida por contraseña en mi web. En esta página están todos los videotutoriales y masterclasses de mis colaboradores ordenados según la hoja de ruta.

Presto mi servicio 1 a 1  por Skype y paso mucho rato hablando con mis clientes. Después, grabo las sesiones y las mando al alumno por wetransfer.

Cada conversación es oro puro, para ellos y para mí. Hablamos de lo que necesitan y les ayudo de forma totalmente personalizada.

Lo mejor es que cada día me apunto nuevas y mejores ideas para seguir avanzando con mi negocio.

Así fue como surgió el Membership para emprendedores sanitarios, cuando me di cuenta de que muchos profesionales no podían permitirse pagar mi servicio como mentor.

Pero percibí su interés por mi programa formativo que aporta una hoja de ruta clara junto al acceso a una comunidad privada de emprendedores sanitarios digitales. A esto se añade los vídeos en directo para resolver dudas.

Todo este valor me ha permitido lanzar con éxito una membresía con el pago de una cuota mensual que a fecha de hoy ya ha conseguido las primeras ventas.

#7 Déjate ayudar por los demás

Te lo diré claro: solo no puedes.

Espera que te lo vuelvo a repetir: solo no puedes.

Necesitas al menos 4 ayudas fundamentales que dependen de los demás y de ti, si las quieres buscar y aceptar:

  1. Un buen mentor. No sirve de nada que compres trainings de pago que luego estén en la nube o en el disco duro de tu portátil acumulando polvo.Emprender va de tomar acción y de no parar quieto ni un solo momento. Busca un emprendedor de éxito que ofrezca mentoring, contrata sus servicios y centra todos tus esfuerzos en emular su camino.
  2. Habla con tu familia. No serías el primer emprendedor ni el último que se carga su matrimonio por “el negocio”. Sin el apoyo y la comprensión de tu pareja (y de tus hijos) no vas a llegar a ninguna parte. Haz el favor hablar con ellos y asegúrate su apoyo.
  3. Contrata a freelancers. No te ahorres dinero realizando tareas que te cuesta hacer. ¡Tu tiempo vale dinero! Utiliza tus primeros ingresos para reinvertirlos en tu propio negocio consiguiendo recursos que lo hagan crecer.
  4. Rodéate de otros emprendedores digitales y no emprendas en solitario. La energía que fluye entre nosotros nos hace crecer como profesionales y como personas. Surgen colaboraciones, se potencia el pensamiento creativo y todo se cataliza para avanzar más rápido.

Conclusión: emprender a tiempo parcial es posible con un método eficaz

Emprender a tiempo parcial es un reto más asequible si cuentas con un método eficaz y realista. Lo que te quiero dejar claro es que no necesitas tirarte a la piscina ni jugarte la vida. Te lo puedo asegurar: no es una actividad de riesgo. 

Lo peor que te puede pasar es que dejes pasar tu oportunidad, que te resignes a tu trabajo y te conviertas en un zombi laboral condenado a aguantar hasta la jubilación.

En este post te he contado mi historia personal. Hacía muchos años que no me sentía tan radiante como ahora, veo el horizonte pleno de optimismo. Cada día estoy más cerca de crear mi propio destino y vivir la vida que quiero.

No es un tópico, es una realidad. Ya estoy preparando abandonar las guardias y disfrutar de los fines de semana con los míos lejos del hospital. A medio plazo, mi objetivo es renunciar a mis puestos de responsabilidad para recuperar mi plaza original de médico al lado de casa, ¡adiós a los desplazamientos en coche!

En este post te he enseñado mis claves para que no fracases en tu emprendimiento y tampoco rompas con tu familia.

En resumen, emprender a tiempo parcial sin asumir riesgos innecesarios es totalmente posible si sigues los pasos que te he indicado:

  1. Blinda tu escaso tiempo libre para reservar 15 horas a la semana.
  2. Escoge una idea ganadora.
  3. Encuentra a tu cliente ideal.
  4. Haz una oferta irresistible para solucionar un problema.
  5. Lánzate rápido al mercado para testear tu idea.
  6. Ajusta tu oferta a tus clientes.
  7. Rodéate de un mentor y de un buen equipo.

Ya has visto que se puede. Ahora solamente tienes que hacerlo. Quizá no seas consciente, pero hay mucha gente dispuesta a que hagas realidad tus sueños.

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lunes, 6 de noviembre de 2017

6 Errores clásicos de los que reintentan un cambio y fallan

Por: Berto Pena

Cada vez más personas se plantean un cambio productivo en serio. Están hartos de no tener tiempo, de arrinconar sus prioridades, de ir corriendo a todas partes, de hacer mil cosas que luego no dan resultados, de tanta falsa urgencia, y de vivir prácticamente en la Bandeja de Entrada.

errores clásicos

Tener esas ganas de dar un giro gordo a tu vida y trabajo es buenísimo. Pero muchas veces no funciona… y, claro, lo reintentas una y otra vez, una y otra vez. ¿Y luego qué queda?

Impulsados por la creciente necesidad, por la imagen de verse mejorados, o animados por los muchos blogs que ahora hablan de estas cosas, cada vez más personas lo intentan, fallan y prueban otra vez. Yo lo experimenté en primera persona cuando precisamente inicié mi cambio. Hace casi quince años. Tropecé mil veces y lo reintenté otras tantas.

La frustración del “lo intento otra vez y nada” se suma a la necesidad cada vez más dolorosa de conseguir ese cambio.

No hay una única causa detrás «del lo reintento y no puedo con ello», pero sí que hay cinco cosas que se repiten bastante. Lo he visto en todos estos años con mis clientes, empresas, equipos de trabajo… Y por supuesto en mi caso personal.

  • Buscar soluciones solo para los problemas de ahora

    Claro que lo que lo más urge es arreglar lo de hoy, pero si intentas un cambio productivo serio deberías olvidarte de poner tiritas y enfocar el cambio a largo plazo. Desarrollar los Hábitos duraderos y aprender las fórmulas de trabajo que se queden contigo para siempre. Te interesa invertir en el ti de mañana.

  • Buscar el cambio tecnológico (apps) en vez del personal

    ¡Madre cómo nos gusta instalar aplicaciones! Parece que son la cura para todo. «Berto, me falta tiempo… ¡Recomiéndame una app!. Las aplicaciones de organización, tareas y similares son geniales, imprescindibles según las veo yo. Pero son el “paso nº 17” que tienes que dar si buscas un cambio productivo. Primero va tu “Sistema Operativo Personal”: tus Hábitos, Rutinas, Objetivos, etc. Luego vienen las herramientas: apps, recursos, etc.

  • Intentar revoluciones en vez de centrarte en lo pequeño

    Como el problema que padeces es “gordo”, intentas un cambio “gordo”. Pero más que a lo grande es a lo bestia. Y esto no funciona así. Tu Gestión Personal se compone de un montón de piezas pequeñas que debes colocar bien. Como si fueran las baldosas de un suelo o los ladrillos de una pared. Uno detrás de otro. Ya sé que lo pequeño nunca llama la atención, pero en esto es la clave de todo.

  • Intentar un cambio gordo en poco tiempo, con atajos y descuentos

    Todo un clásico de nuestra naturaleza impaciente. Y es comprensible, porque tú quieres mejorar cuanto antes, como sea. Como antes lo has intentado y nada, y la situación se sigue complicando, ahora te planteas un cambio todavía mayor pero igualmente en poco tiempo. Garantizado que terminarás igual.

  • Copiar al de al lado, que le ha ido bien

    Como hay alguien de tu entorno que sí ha logrado una mejoría, quieres copiar cómo lo ha hecho él/ella. Que tú te apoyes o inspires en los hábitos o herramientas de trabajo de otros es una cosa, pero transplantarlos tal cual a tu realidad, es otra. Es cierto que hay muchas cosas que “valen para todos”, pero siempre tendrás que valorarlos, analizarlos, y tal vez adaptarlos o incluso descartarlos. Donde más se ve esto es (una vez más) en las aplicaciones: «Esta app de tareas es genial, tienes que instalarla». Eso es música para quien ha intentado un cambio sin éxito. Sin perder ni un segundo la instalas e incluso copias la manera de organizar proyectos y tareas del otro.

  • Reintentarlo de la misma manera que antes

    Si antes no te ha funcionado… ¿vas a reintentarlo sin hacer ni un solo cambio? SIEMPRE hay que revisar, analizar e identificar dónde ha estado el fallo, o lo que ha impedido que el nuevo hábito o cambio echara raíces. Sé que esto suena muy obvio, pero demasiadas personas se empeñan más en el qué hacer que en el cómo hay que hacerlo.

Querer cambiar y aprender a cambiar. Posiblemente una de las habilidades que he aprendido en mi vida que más me han dado. Y me siguen dando. Tanto que ahora se lo enseño a otras personas. ¡Gracias!

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domingo, 5 de noviembre de 2017

3 habilidades clave para sumar en tu equipo

Por: David Torné

Me convertí en un problema para mi empresa, para mi equipo (mis amigos) y no me di cuenta. A menudo el protagonista no se da cuenta cómo afecta su estado y sus reacciones a los demás.

Lidiar con ciertas situaciones que implicaban tensión no se me daba bien. Iba pasando el tiempo y no me daba cuenta del problema, el estrés se iba acumulando y convirtiéndose en angustia.


Puedes convertirte en un factor de cambio en tu equipo. Suma en lugar de restar
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Mi reactividad e incapacidad para ganar perspectiva me convirtieron en alguien permanentemente preocupado, tensionado y desagradable.

Contaminaba un buen ambiente de trabajo y las personas que tenía a mi alrededor procuraban no tratar conmigo en momentos críticos para no hacerme saltar. Les daba miedo.

Era un nodo prácticamente desconectado de la red que en conjunto restaba  más que sumaba.

He dado un giro a mi autogestión ( diría que incluso en mi forma de ser) y me han venido ganas de escribir sobre cómo un individuo puede influir de forma positiva en su grupo, a su equipo.

Las 3 habilidades clave

Son tres las habilidades, los aspectos, en los que he mejorado. En su comprensión, dominio y practica para aportar al grupo. Tres vías para sumar.

Gestionar el estrés con eficacia

El eje central para influir en positivo sobre tu entorno es obtener un estado de serenidad que te permita actuar asertivamente.

“El primer paso es no convertirte en un problema para tu entorno”

Estar en un estado de estrés constante acaba repercutiendo en las relaciones con los demás. La tensión continua contamina la comunicación y degrada la capacidad de colaboración entre los miembros del grupo.

El estrés y la angustia en el trabajo te hacen perder las ganas de cooperar (compartir) con tus compañeros, al mismo tiempo que los va alejando de ti. ¿Te apetece tratar con el borde de la oficina?

Una parte del problema se resuelve aprendiendo a mantener tus asuntos bajo control. Sistemas de eficacia personal, hábitos…

… Y se complementa mejorando la inteligencia emocional. Aprender a relajarse por uno mismo y comprender que y porque estás sintiendo lo que sientes.

He hablado mucho en el blog de la primera parte pero la segunda os puede parecer extraña a los lectores habituales. Os recomiendo leer este dos post (Meditar, atención, productividad y meditar una cuestión de higiene mental). Prometo escribir algo más analítico para los escépticos :-)

Dar/recibir feedback de calidad

La crítica no es algo malo. Puede ayudarnos a hacer las cosas mejor pero a menudo es recibida como una agresión.

Si recibes el feedback muéstrate abierto. Transmite tu interés pidiendo ejemplos concretos de lo que se te comenta y describiendo un ejemplo a tu interlocutor de donde utilizarás lo  comentado. Da las gracias y reconoce la actitud positiva.

Si das el feedback sé humilde, muestra empatía. Explica los motivos en primera persona reconociendo la parte válida de las acciones realizadas y sugiriendo mejores concretas. Busca el momento adecuado para hacerlo.

“Dominar este arte te convertirá en un MVP dentro de tu equipo. De nuevo es cuestión de práctica y de desterrar comportamientos agresivos”

Si hay algo que te hace saltar de un compañero espera, no reacciones. Escribe que / como le dirás y elige el momento adecuado.

Ser capaz/saber pedir ayuda

Volviendo a mi historia, una de las cosas que más me aterraba era que mi entorno creyera que no valía. Cada vez que surgía un problema me aislaba del grupo intentando solucionarlo por mi cuenta.

Me pasaba horas dando cabezazos contra la pared, probando y probando. Sólo pedía ayuda cuando la incidencia ya se había convertido en problema.

Me costó entender que significa formar parte de un equipo o de una red. A pesar de tener responsabilidades asignadas todos vamos en el mismo barco y en un momento dado puede que necesitas la ayuda de un compañero, para compartir conocimiento, habilidades o para darte apoyo moral …

A la vez tú también tienes que responder a la llamada. Responder a las peticiones compartiendo tu atención y energía.

¿Qué conseguimos con ello?

Gestionando correctamente la tensión generada por el día a día consigues no ser un problema para los demás. No generas mal ambiente.

Manteniendo bajo control tu actividad te haces cargo de tu pequeña porción de responsabilidad evitando que termine distribuyéndose en el resto del equipo.

No lo entiendas mal. Siempre habrá lugar para malos momentos o margen para reconducir los asuntos pendientes pero la mentalidad debe ser esta: Yo soy el responsable de mis asuntos.

Controlando el estrés y entendiendo tus emociones creas una tranquilidad que te permite afrontar la rutina de forma diferente. Con empatía hacia los compañeros y clientes, abierto a sus comentarios y sugerencias.

En definitiva ayudas a crear un buen ambiente de trabajo y te conviertes en parte activa de tu equipo.

El equipo como una oportunidad para hacer más y mejor. Para apoyarte en las situaciones en que te ves sobrepasado y por hacerlo avanzar cuando dispones de lo que se necesita.