domingo, 22 de enero de 2017

Efectividad es planificar menos y prepararse mejor

Por: José Miguel Bolívar

La forma más rápida y sencilla de saber si alguien está al día en materia de efectividad personal y organizativa es fijarse en los conceptos que utiliza para expresarse. Conceptos como «gestión del tiempo», «planificar», «priorizar», «ladrones de tiempo» o «importante/urgente» te dirán que esa persona sigue anclada en conceptos obsoletos – cuyos orígenes se remontan a los tiempos de Benjamin Franklin («time is money») – e ignora los múltiples descubrimientos y avances llevados a cabo por la ciencia cognitiva en los últimos veinte años. Por el contrario, conceptos como «flexibilidad cognitiva», «planificación adaptativa», «gestión de la atención», «propósito» o «trabajo heurístico» te dirán que esa persona vive en el presente, practica el aprendizaje permanente y sabe de lo que habla.

En concreto, el concepto «planificar» suele ser una fuente de inefectividad y frustración, ya que con frecuencia se malentiende su verdadero significado. Esto se debe a varias razones y una de ellas es un problema de traducción. Como ya he comentado por aquí con anterioridad, el verbo inglés «to plan» es equivalente a «pensar», «prever» y «decidir» (to intend to do something or that an event or result should happen | to think about and decide what you are going to do or how you are going to do something). Si te fijas, en ambos casos se habla de «qué» o de «cómo», pero en ninguna parte aparece «cuándo» se va a hacer nada. De hecho, para la acción de decidir cuándo vas a hacer las cosas existe un verbo específico: «to schedule», es decir, «programar».

El problema es que en español se llama indistintamente «planificar» al «to plan» y al «to schedule» y, como el esfuerzo intelectual que conlleva «to schedule» es mínimo comparado con el que conlleva «to plan», al final lo que ocurre es que se «programa» mucho y se «piensa», «prevé» y «decide» poco.

Así, cuando alguien te dice que se «planifica» la semana, lo que normalmente significa es que «se llena la agenda con buenas intenciones» acerca de «cuándo» cree, quiere o le gustaría hacer una serie de cosas, en lugar de dedicarse a pensar «qué» en concreto tiene que hacer, «qué» resultados concreto necesita conseguir, «qué» podría dejar sin hacer, «qué» necesita para poder hacer lo que tiene que hacer o «cómo» podría hacer (mejor) lo que va a hacer. Es normal y comprensible que esto sea así, ya que llenar la agenda de deseos es mucho más sencillo que dedicarte un buen rato a «darle al coco» y aportar valor real a tu trabajo.

Por si esta descompensación de esfuerzos fuera poco para propiciar este mal hábito, resulta que planificar nos produce también una agradable sensación de (falso) control. La explicación de este fenómeno es muy sencilla. Tomar decisiones nos hace sentir sensación de control sobre nuestro entorno. El problema es que las decisiones sobre cuándo (crees que) vas a hacer las cosas son decisiones inútiles porque su resultado escapa a tu control, ya que los imprevistos son precisamente eso: imprevistos. Dicho de otro modo, decidir «cuándo» (crees que) vas a hacer las cosas es tomar «decisiones inefectivas».

Las propuestas más avanzadas en materia de efectividad personal y organizativa plantean reconducir la tendencia natural a tomar decisiones de tal modo que aporten valor real y dejen de ser una pérdida de tiempo y una fuente de frustración. Cuándo decides qué necesitas hacer en concreto para que algo avance, o qué puede quedar sin hacer o hacerse en otro momento, o qué necesitas para poder hacer algo en concreto, esas decisiones sí suponen un avance real de cara a lo que tienes que hacer y a lo que quieres conseguir y, lo mejor de todo, son decisiones que sí están bajo tu control. Dicho de otra forma, decidir «qué» hay que hacer y «cómo» hacerlo es tomar «decisiones efectivas».

Y por si todo lo anterior no fuera suficiente, cuando «planificar» significa «programar», lo que en realidad estás haciendo es procrastinar, ya que estás dedicando recursos a hacer una tarea innecesaria y de escaso valor, en lugar de dedicarlos a hacer cualquier otra actividad relacionada lo que tienes que hacer. Cuando esto ocurre, la planificación es un espejismo en nuestra efectividad.

Lo primero para abandonar definitivamente la obsesión por planificar es una buena dosis de humildad. Al futuro le dan igual tus planes. A estas alturas deberías tenerlo claro. Así que tienes que ir abandonando ya el paradigma de «el futuro será como yo quiera que sea» y asentarte en el nuevo paradigma de «el futuro será como le dé la gana», mucho más útil. Una vez hayas interiorizado este nuevo paradigma, el cambio de actitud tendrá mucho más sentido y resultará más fácil.

Invertir recursos en prepararte mejor, es decir, en prever qué vas a necesitar hacer, si dispones de lo necesario para ello, de qué posibles formas podrías hacerlo, qué problemas podrían surgir o cómo resolverlos, mejora tu efectividad porque supone un avance real en relación con los resultados que quieres conseguir. Prepararte también te hará sentir sensación de control, solo que en este caso será una sensación con fundamento y con la ventaja adicional de que te deja en situación de afrontar y poder reaccionar mejor ante cualquier tipo de imprevisto.

Por otra parte, tienes que interiorizar también que – bien hecho – «planificar» es un trabajo de tipo heurístico y eso conlleva, entre otras, cosas, que nos falta información. Por esta sencilla razón, la planificación tiene que ser siempre «planificación adaptativa», lo que significa que trabajamos con prototipos que hay que revisar y actualizar con frecuencia, adaptándolos de forma iterativa en función de las nuevas informaciones disponibles. Un buen plan tiene que estar siempre abierto a cambiar en la medida que la realidad cambia, para adaptarse a ella. Confundir tus planes con la realidad o, peor aún, pretender que la realidad se adapte a tus planes, además de inefectivo, es ridículo.

Asúmelo, decidir «hoy», que vas a hacer «mañana», solo con la información de «hoy» y sin disponer de la información de «mañana», es decidir «a ciegas». Tu planificación falla no porque no sepas decidir, sino porque decides sistemáticamente con información obsoleta e incompleta, es decir, porque decides sistemáticamente mal.

Insisto en que nada de lo anterior es «opinable». Nuestro cerebro es una máquina de planificar (¡ojo! no de programar), un experto en planificación adaptativa. La planificación entendida como programación es antinatural, un conjunto de creencias nocivas detrás de las que se encuentran suculentos modelos de negocio empeñados en mantenerlas, a pesar de que surgieron en una época y unas condiciones que hace tiempo dejaron de existir. Afortunadamente todo esto está cada vez más claro para las nuevas generaciones, sobre todo para los profesionales que trabajan en los sectores más innovadores, en los que metodologías como Agile o GTD® están desplazando a PMP a toda velocidad. De todos modos, aún queda mucho trabajo por hacer.

Si quieres profundizar sobre por qué efectividad es planificar menos y prepararse mejor, te recomiendo que completes la lectura de este post con esta pequeña selección de artículos:

David Torné – Programar o planificar tus proyectos, ¿qué es más eficaz?

Daniel Grifol – Planificar, pensar y anticipar

Jerónimo Sánchez – GTD: Di no a la planificación


Cómo acabar con las preocupaciones innecesarias

Por: David Torné


Preocuparte. Dedicar atención y energía a un asunto antes de que te tengas que ocupar de él
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No es la definición canónica pero expone bien cuál es el problema. Enfocarse sobre un asunto cuando aún no es el momento de hacernos en cargo. El dispendio de energía y atención que supone te condiciona de forma negativa cuando te ocupas (de verdad) de tus asuntos actuales. Los que de verdad deben ocuparte plenamente.

Hay técnicas para gestionar y controlar las incidencias que se nos presentan pero no es tan fácil gestionar las emociones negativas que generan, sobre todo cuando llevas conviviendo con ellas toda la vida.

Demos un vistazo a cómo un sistema de efectividad personal, los hábitos y la atención plena te pueden ayudar disminuir significativamente su fricción.

Disponer de un sistema

El sistema es una parte del rompecabezas. Un sistema de eficacia personal que funcione te permite saber a qué atenerte en cada momento. Generas confianza y esta mata las preocupaciones que tienen como fuente el “¿Me acordaré? ¿Sabré que tengo que hacer?” De ahí la importancia de las revisiones al sistema Getting Things Done (GTD).

Es importante disponer de unas pautas para saber qué hacer en cada situación. Disponer de una lista de tareas o un conjunto de listas no es suficiente, se necesitan hábitos. GTD integra algunos muy importantes (Recopilar, procesar, organizar, revisar, hacer) pero es necesario  un cambio de actitud.


La gente efectiva no es preocupa por sus asuntos, los anticipa y actúa
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Dejar de lado la preocupación implica dejar de lado la actitud reactiva y pasar a un modo proactivo. Anticipar los problemas con días o semanas de margen ayuda a mantener el control del día a día, alejando frustración y estrés.

Desapegarse de la emoción

Creía que implantando un sistema de productividad personal, con una infraestructura y pautas para apoyarme al afrontar las situaciones comunes del día a día era suficiente para evitar el estrés y la preocupación pero me faltaba algo más.

Tengo mis cosas buenas y malas. Siempre he sido una persona caótica que se dejaba arrastrar por cada frente abierto. Un apagafuegos. Implantar el mis sistema de eficacia personal y empezar a escribir en el blog para ordenar ideas sobre el proceso me hizo dar un gran giro pero seguía con ese poso dejado por años de reactividad.

Desde lo intelectual entendía los concepto de capturar, procesar o revisar para mantener bajo control mis asuntos. Me daba una quietud racional pero continuaba con intranquilidad – incluso ansiedad- en el plano emocional.

La intranquilidad vista como un ruido estático siempre presente en mi forma de actuar, comiéndose mi energía, mi atención y haciéndome dudar de las decisiones que tomaba.

Decisiones ordinarias tomadas para dar respuesta a situaciones cotidianas como cuando responder una petición, si había revisado todos los temas pendientes al final del día… Una presión menor pero persistente que me agota e iba descargando mi batería  cada vez más rápido.

Si en su día GTD actuó como un personal game changer el otro gran giro fue la práctica de la meditación.

Del mismo modo que GTD me aleja de la reactividad en la acción, el mindfulness me aleja de la reactividad en la emoción.

Se trata de meditar para educar mi mente, calmando el torrente de pensamiento que generó y crear la capacidad para desapegarme de las preocupaciones ordinarias (trabajos pendientes, conflictos, pensamientos ..).


Una preocupación nace y si no la detienes tiene tendencia a comerse toda tu atención
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Tienes que saber separarte para ver su importancia real. Puedes hacerlo de forma racional, a través de tu sistema, pero si se trata de algo con carga emocional no saldrá de tu cabeza con tanta facilidad.

Cómo llevarlo a la práctica

Educar la mente e implantar un sistema para ordenar tu actividad. Pensar en grande pero actuar en pequeño. ¿Qué acciones concretas te pueden ayudar a que tus preocupaciones dejen de generar la ansiedad o el estrés que te generan? Aquí tienes las más destacables:

  1. Establecer el mecanismo de captura y procesado diario. Repetido en el blog hasta la saciedad pero fundamental. Dar al asunto que te preocupa una salida, canalizándose hacia algún lugar donde sabes que será atendido, no en este momento pero si al final del día cuando dejes a cero tus bandejas de entrada. Preguntar y responder “¿Puedo esperar al final del día para saber que tengo que hacer con esto?” es el primer paso de mejora.
  2. Revisión diaria y semanal para anticipar y no olvidar nada. Deja de lado notificaciones y recordatorios, sólo aumentan tu nivel de ansiedad. Revisa tus listas de acciones y la agenda cada día para saber que tienes que hacer mañana. Al terminar la semana vuelve a revisar la agenda a 4 semanas vista para saber qué asuntos se te vienen encima y prepararte.
  3. Hacer esperar a la gente. Con unas palabras amables explica que te anotas su petición y que el atenderás cuando acabes el trabajo que tienes entre manos. Con eso basta. Enviar a tu bandeja de entrada y procesa ello. Si es un mail plantéate si debes responderlo hoy o mañana o si puedes esperar algunos días. Tú marcas tu pauta de respuestas no los demás.
  4. Dedicarte exclusivamente a HACER. Créate tus propias sesiones para realizar tus acciones y proyectos, sin interrupciones, totalmente aislado. Te sacas trabajo de encima pero sobre todo te cierras asuntos ganando confianza en ti mismo y en tu capacidad de resolución.
  5. Establecer una hora de desconexión. A partir de las 20:00 me desconecto de todo, del trabajo, del teléfono, de la red y me dedico a otras cosas. El agotamiento se acumula y te va quemando por dentro, lo que a su vez potencia emociones negativas y preocupaciones.
  6. Dedica un tiempo diario para no hacer nada. Lo digo en serio, aprende a meditar, 10,15, 20 minutos al día fijando la atención en tu respiración te harán dar cuenta de cómo te enganchas a tus pensamientos y separando pensamiento / reacción para que la respuesta no sea automática.
  7. Diversificar energía en las diferentes áreas de responsabilidad. Equilibrar los diferentes aspectos de tu vida para procurar que los problemas no se sobredimensionen por el exceso de peso en un área de tu vida. Si lo más importante es el trabajo, ¿qué pasa cuando tienes un problema laboral? Es imposible dejarlo atrás cuando te vas a casa.
  8. Compártelas. Habla con tu entorno, exprésalas en voz alta. No se trata de fastidiar a la gente sino de sacarlo fuera sin la intención de obtener una respuesta. Ayuda a descomprimir, a aliviar la preocupación.

No te estoy diciendo que implantes GTD, quizás no sea para ti – aunque te recomiendo intentarlo – te hablo de aplicar cada uno de estos puntos de la lista para rebajar el nivel de presión que las interrupciones, imprevistos y otras incidencias te provocan.

La preocupación es buena como aviso. Cuando la utilizamos para darnos cuenta de un posible problema y el registramos para ocuparse de él más tarde. Debemos crear las bases para que preocupación no se transforme a intranquilidad y estrés.


viernes, 20 de enero de 2017

Mapas mentales, guía definitiva con ejemplos y aplicaciones

Por:

Soy una persona organizada, racional, reflexivo, una persona de listas y no me considero una persona creativa.

Sé que en el fondo todos somos seres creativos, pero en mi caso este aspecto de mi personalidad sale poco a la luz. Y eso es un problema, porque a veces es importante ser creativo, pro ejemplo cuando escribo mis artículos o cuando desarrollo material para mis cursos.

En estos casos estimulo mi parte creativo mediante mapas mentales. La estructura de un mapa mental activa casi automáticamente mi lado creativo.

Si quieres saber más sobre los mapas mentales, recomiendo este resumen escrito por Javier Cristóbal:

Crecemos rodeados de libros y documentos de puro texto que tenemos que leer de manera lineal, y cuando tenemos que pasar al otro bando, al de la creación, la cosa no cambia demasiado, y en la gran mayoría de las ocasiones seguimos utilizando el método tradicional de escritura, el cual se limita prácticamente en su totalidad a letras y números.

Pero un patrón lineal no te permite ver la totalidad de la información ni establecer asociaciones y relaciones entre elementos que no están vinculados linealmente.

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miércoles, 18 de enero de 2017

Cuánto tarda un blog en ser rentable o cuál es el camino más corto y seguro para alcanzar el lifestyle que sueñas

Por: Franck Scipion
blog rentable

Quieres lanzar tu negocio, pero no sabes cuánto tiempo tardarás en ganar dinero con él. En Internet has leído muchas cifras, pero todo te parece muy poco fiable y tienes miedo a lanzarte a una piscina sin agua. Hoy te cuento cuánto puedes tardar en rentabilizar tu blog y otra cosa aún más importante: cuál es el camino más corto para conseguirlo.

38ª entrega del podcast Emprendedores Knowmadas D.I.Y.

Hoy te respondo a 2 preguntas que afectan de forma directa a la capacidad de tu negocio de generar dinero.

En la primera te cuento nuevos trucos para conseguir más suscriptores (recuerda que tu lista de suscriptores es el activo nº 1 de blog).

Y en la segunda te explico cuánto se suele tardar en rentabilizar un blog y qué debes hacer para conseguirlo.

Estas son las 2 preguntas a responder:

  1. ¿Cuáles son los mejores trucos para aumentar rápidamente la lista de suscriptores? En el momento que alcanzas tu Audiencia Mínima Viable, tu mayor obsesión debe ser aumentar tu lista de correo. ¿Crees que ya conoces todas las estrategias para captar leads? Aquí te explico 7 nuevas ideas y estoy seguro que más de una no la conoces.
  2. ¿Cuánto tarda un blog en ser rentable? Esta es la pregunta que más te obsesiona cuando empiezas. Aunque no te puedo dar una fecha precisa, sí me voy a mojar y te voy a dar tiempos promedios. Y lo más importante, te explicó cuál es el camino más corto y seguro para lograrlo.

¿Quieres saber las respuestas?

Pues dale al play y/o descárgate el Audio.

Nota: Ahora también puedes seguir el podcast Emprendedores Knowmadas D.I.Y en iTunes, Sticher e iVoox desde tu navegador o desde tu móvil.

Cuánto tarda un blog en ser rentable o cuál es el camino más corto y seguro para alcanzar el lifestyle que sueñas

Descarga el audio

Timeline del episodio

  • ¿Cuáles son los mejores trucos para aumentar rápidamente la lista de suscriptores? – 6:44
  • ¿Cuánto tarda un blog en ser rentable? -18:22

¿Quieres profundizar más sobre los 2 temas que he explicado hoy?

Captar suscriptores:

  1. Leer “Cómo crear un Lead Magnet y conseguir miles de altas para tu blog de una vez por todas”.
  2. Leer “Mega Tutorial Mailchimp en español: ¿cómo crear una newsletter?”.
  3. Leer “Thrive Leads: el mejor plugin para captar suscriptores y aumentar tu tasa de conversión”.
  4. Leer “Los 7 mejores lugares para capturar suscriptores y llenar tu lista de futuros clientes”.

Blog rentable:

  1. Leer “Los 5 errores que cometes al lanzar un blog con el método tradicional (y cómo solucionarlos)”.
  2. Leer “La Mega Guía del marketing de afiliación o cómo vender con tu blog desde el día Nº 1 sin tener que crear infoproductos”.
  3. Leer “¿Por qué la publicidad NO es un buen modelo de negocio para un blog?”.
  4. Leer “7 claves para crear un blog que te cambie la vida a través de los infoproductos”.

La lista de suscriptores es el activo más importante de cualquier negocio online. ¿Por qué? Porque todas las personas que se suscriben a tu blog son potenciales clientes y tienes un canal directo de comunicación con ellos.

¿Tu blog no convierte o no sabes cómo empezar a captar suscriptores?

Descarga esta guía y aplica las mejores tácticas que yo he usado para engordar mi lista de correo.

¿Te ha gustado este episodio?

Si te ha gustado el episodio y quieres apoyar el podcast de Emprendedores Knowmadas D.I.Y., te voy a pedir 3 cosas:

  1. Comparte este episodio en redes sociales utilizando los botones que puedes ver al principio o al final de este artículo.
  2. Deja una review comentando por qué te gusta este podcast en iTunes. Estas reviews son muy útiles, ayudan a conseguir más oyentes y a ayudar a otras personas que están en la misma situación que tú.
  3. Envía una pregunta relacionada con el mundo de los Emprendedores Knowmadas a behappy@lifestylealcuadrado.com con el asunto “Pregunta para el podcast” y estaré encantado de incluirla en próximos episodios.

Patrocinador del episodio

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Fotografía: Businessman pulling a clock hand backwards (Shutterstock).

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martes, 17 de enero de 2017

VIII Jornadas OPTIMA LAB: Más a veces es mejor

Por: Jerónimo Sánchez

VIII Jornadas de Innovación OPTIMA LABUna vez más, los pasados días 12 y 13 de enero nos volvimos a reunir todos los nodos de la red en unas nuevas jornadas de innovación, esta vez las octavas. Para mi, y me consta que para algunos de mis colegas y amigos de la red, estas han sido unas jornadas muy especiales. No es que las jornadas que hemos celebrado en los últimos años hayan sido poco relevantes, todo lo contrario. Sin embargo, tengo que reconocer que el impacto del aprendizaje y las conclusiones de esta nueva edición pueden suponer una diferencia enorme en el futuro de nuestro negocio, y de mi (nuestra) sostenibilidad como consultores artesanos.

Uno de los grandes retos que enfrentamos los especialistas que nos ganamos la vida con lo que sabemos hacer es comunicar adecuadamente nuestra propuesta de valor al mercado. Somos «expertos» en una materia, pero en algunas ocasiones tenemos carencias en competencias transversales básicas. Una de esas competencias suele ser la venta, una actividad que generalmente está altamente industrializada. Si a ello le sumamos nuestra obsesión por respetar las señas de identidad de la consultoría artesana, el reto resulta aún mayor.

Los consultores artesanos abogamos por modelos no invasivos de acercamiento a los clientes. Modelos basados en prescripciones y referencias de proyectos anteriores como mejor carta de presentación. La gran pregunta, al menos para mi, siempre ha sido: ¿es la venta prescriptiva la única venta que puede considerarse realmente artesana? Durante muchos meses he tenido profundas dudas al respecto —debe ser por mi ignorancia en este terreno—, y no ha sido hasta estas jornadas que, por fin, «he visto la luz», en gran parte gracias a la reflexión y los diferentes puntos de vista que ha generado la llegada a la red de un nuevo nodo.

Me refiero a Jordi Fortuny, a quién conozco desde hace años por su blog Efectivitat, y que tuve ocasión de desvirtualizar en el evento Café y Productividad de noviembre de 2015, pero del que desconocía su experiencia en el área comercial. Jordi ha estado aportado mucho valor a la red desde el mismo momento de su incorporación hace ya unos meses, pero ha sido durante estas jornadas que, a mi juicio, se ha «destapado». Le estoy enormemente agradecido, no solo por confiar y unirse al proyecto de OPTIMA LAB, sino porque ha sido su visión «externa» del trabajo que hacemos, su conocimiento comercial y su vocación artesana lo que, principalmente, me ha permitido enfocar una estrategia comercial con la que me siento más cómodo —e intuyo que es el caso también de otros colegas de la red. Y es que, al final, como dice mi buen amigo José Miguel Bolívar, vender también es artesano.

En otro orden de cosas, las jornadas fueron altamente efectivas. Como siempre, trabajamos sin agenda —una herejía en muchas organizaciones, pero que ya forma parte de nuestro ADN—, guiados solo por nuestras listas de acciones organizadas en Trello, según el tiempo y la energía necesarios para completarlas. Una forma de trabajar que en la que ya tenemos mucha experiencia y que sigue demostrando ser enormemente efectiva para el trabajo colaborativo.

Como resultado, le dimos el empujón definitivo que necesitábamos a uno de los proyectos de red con el que estoy especialmente emocionado, y que está relacionado con nuestra iniciativa 2017: año de la efectividad personal, parte de nuestro compromiso con la Responsabilidad Social Artesana (RSA). También «tachamos» varias decenas de asuntos más operativos, y nos llevamos a casa varios proyectos cada uno para impulsar en las próximas semanas.

Terminando la última jornada me llamó la atención un comentario de Jordi: «jo, es que no paráis». Por un momento me quedé pensativo. ¡Tenía razón! Sin embargo, yo no tenía la misma percepción. Imagino que la razón es que todos los que formamos parte de OPTIMA LAB estamos aquí porque tenemos intereses comunes, compartimos la misma visión y disfrutamos con lo que hacemos. Para nosotros el trabajo no es trabajo, es dar vida a nuestro propósito. Y cuando estamos juntos, las cosas simplemente fluyen de manera natural. Algo que, al menos en mi caso, nunca había experimentado en otro sitio.

Si soy sincero, la vida del consultor artesano en efectividad personal centrada en las personas no es un camino de rosas. Requiere mucha dedicación, aprendizaje continuo, enfrentarse permanentemente al cambio, trabajar con otras personas en lugares y momentos que no siempre son los mejores. Pero es una vida que no cambio por nada del mundo, y que me alegra compartir con mis colegas de OPTIMA LAB. Por eso, cada oportunidad de vernos en persona la aprovecho al máximo. Y qué mejor manera de aprovecharla que compartiendo lo que nos une.

Acaban de terminar las VIII Jornadas. Ya estoy deseando que lleguen las novenas. Será un placer volver a ver a José Miguel, Paz, AJ, David, Cruz, Jordi… y quizá a alguien más ;)


lunes, 16 de enero de 2017

7 errores a evitar cuando intentas un cambio de hábitos

Por:

La productividad personal tiene todo que ver con cómo funciona tu cerebro. Y resulta que tu mente tiene dos modos de operación: hay la parte consciente y la parte inconsciente.

Si quieres optimar tu efectividad personal debes aprender cómo aprovechar estas dos partes de tu cerebro. Hay acciones que estás haciendo de forma inconsciente que quizás debes trasladar a la parte consciente (reflexionar, mindfulness, …) y hay otras tareas que ahora estás haciendo de forma consciente, pero que es posible hacerlo con menos recursos de forma inconsciente.

En este último proceso estamos hablando de generar hábitos.

Es fácil que te encuentres en medio de un cambio de hábitos. O que te lo estés pensando para empezar en breve. En un caso o en otro, creo que te vendrá bien conocer de mi experiencia los 7 errores que tienes que evitar cuando intentas un cambio de hábitos.

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domingo, 15 de enero de 2017

Cómo crear un sitio de membresía y conseguir ingresos recurrentes que den estabilidad a tu negocio online

VIII Jornadas OPTIMA LAB: Vender es artesano

Por: José Miguel Bolívar

Los pasados días 12 y 13 de enero celebramos unas nuevas Jornadas OPTIMA LAB, que van ya por su octava edición. Han sido unas Jornadas distintas, en muchos aspectos, a las que veníamos celebrando últimamente y, personalmente, creo que pueden marcar un antes y un después en la vida de la red.

Uno de los cambios es que, por primera vez en bastante tiempo, no contábamos con la asistencia de nadie externo a la red para trabajar con nosotros durante parte de las Jornadas. Aunque inicialmente lo intentamos hasta con tres opciones distintas, la agenda se empeñó en ponerlo difícil y al final tuvimos que optar por dejarlo para otra ocasión. Otros cambios, consecuencia de lo anterior, son que este año las Jornadas han tenido lugar a principios de enero, en lugar de a finales de diciembre, y que han durado dos días en lugar de dos días y medio.

Pero todo esto son simples anécdotas logísticas, poco relevantes si las comparamos con los dos grandes cambios que han tenido lugar, y que comento a continuación.

Por una parte, han sido las primeras Jornadas para Jordi Fortuny, el nuevo nodo de OPTIMA LAB. Jordi comenzó su andadura con nosotros hace unos meses y durante este tiempo se ha ido incorporando, lenta pero progresivamente, a la actividad interna de la red. En estos pocos meses, la contribución de Jordi ha sido cualitativamente significativa y, en varios aspectos, positivamente disruptiva. Decir que estas Jornadas habrían sido probablemente muy distintas sin la contribución de Jordi es, sin duda, quedarme muy corto.

El otro gran cambio, propiciado en gran medida por la presencia de Jordi, y por el valioso feedback que nos compartió sobre su experiencia con la red en estos pocos meses, ha sido un cambio radical en la estrategia comercial de la red. Con precisión quirúrgica, Jordi «diseccionó» nuestras fortalezas y áreas de mejora, ofreciéndonos una perspectiva completa y objetiva de todas ellas. Una de las consecuencias de este ejercicio es que propició un rico debate sobre el significado e interpretación de determinados conceptos relacionados con «lo comercial», «la venta» y «lo artesano», poniendo además de manifiesto la existencia de diversos enfoques individuales y algunas creencias limitantes que han venido condicionado la actividad de la red en este área desde sus orígenes.

Aunque mis clientes han sido habitualmente «directos» en su mayoría, es decir, clientes que se han acercado a mí proactivamente, siempre me ha parecido indispensable trabajar proactivamente el área comercial. Cuando comencé mi camino artesano, una de las decisiones estratégicas que tomé fue centrar mis esfuerzos en mi «core business», dejando el aspecto comercial en manos de profesionales expertos en el tema. En consecuencia, durante mis primeros años, dediqué una buena cantidad de recursos a construir un canal de distribución para mis servicios de formación, llegando a contar hasta con cuatro partners distintos en algunos momentos.

Mi experiencia con el modelo de distribución fue diversamente agridulce – más «agri» que «dulce» – y en ningún caso plenamente satisfactoria, entre otras cosas por la falta de «espíritu artesano» que veía en mis partners. En consecuencia, pronto decidí ir sustituyendo progresivamente este modelo de distribución por otro basado únicamente en señalamiento, es decir, comisión por detección de oportunidades comerciales, siendo yo quien gestionaba en persona el proceso final de venta. Como la mayor parte de mi actividad era con clientes ya existentes, y muchos de los nuevos clientes eran por referencias de los anteriores, este nuevo modelo parecía funcionar bien y me resultaba manejable.

La aparición de OPTIMA LAB tiene lugar durante el proceso de transición del modelo de distribución al de señalamiento. Ya como red, evaluamos de nuevo la estrategia comercial y nos reafirmamos en la decisión de mantener la labor comercial fuera de la red, terminar de eliminar por completo el modelo de distribución y trabajar con un modelo de señalamiento con múltiples partners, preferiblemente profesionales independientes y, en la medida de lo posible, próximos en su enfoque a nuestros valores artesanos.

Pero pasa el tiempo y nuestra estrategia comercial sigue sin convencernos. El modelo de señalamiento no acaba de funcionar con los nuevos partners como esperábamos. Los partners independientes exigen mucha inversión por nuestra parte en formación y sus resultados son poco gratificantes, tanto en cantidad como, sobre todo, en calidad. Así que, Jornadas tras Jornadas, seguimos dedicando un tiempo a debatir sobre alternativas.

Han sido muchas las vías exploradas durante este tiempo. Por ejemplo, el concepto de «comercial artesano», integrado en la red, ha surgido frecuentemente durante nuestros debates, sin terminar nunca de convencernos en cuanto a su viabilidad. Otra vía que hemos explorado fue probar a apoyar más activamente desde la red la labor comercial de nuestros partners, motivo por el que, durante unos meses, David Sánchez jugó el rol de «desarrollador de negocio», aunque con resultados poco alentadores.

El problema de dejar la parte comercial en manos de terceros es, evidentemente, otro, y me sorprende haber tardado tanto tiempo en identificarlo o, siendo sincero, en estar dispuesto a admitirlo. Al margen de su más o menos escaso «espíritu artesano», los comerciales con los que hemos trabajado durante todo este tiempo son generalistas con un marcado perfil «industrial» y ese no es el perfil que necesitamos.

La comercialización de servicios relacionados con la efectividad personal es compleja, ya que se trata de algo nuevo y desconocido para la gran mayoría de los clientes, acostumbrados a la simplona y caduca commodity de la «gestión del tiempo». Articular un discurso coherente y convincente, posicionar de forma adecuada los diversos servicios en función de las necesidades del cliente o explicar bien nuestra proposición de valor requiere un conocimiento profundo de los servicios y unas buenas competencias de venta consultiva, algo más propio de un especialista que de un generalista.

A estas VIII Jornadas llegábamos con la intención de que cada nodo compartiera su plan de actividades de generación de oportunidades comerciales («lead generation») para 2017, encaminadas a reforzar el trabajo de David. También teníamos sobre la mesa una interesante propuesta de colaboración en el ámbito comercial. Se trataba de una empresa especializada en formación de calidad que comercializa diversos servicios formativos – GTD entre ellos – en varios países latinoamericanos y que va a empezar a comercializar algunos de sus servicios en España. Aunque finalmente lo hemos descartado, una posible colaboración podría haber tenido mucho sentido.

Sin embargo, la reflexión provocada por Jordi cambió sustancialmente nuestra perspectiva. No quiero extenderme aquí con más detalles, así que resumiré el productivo debate con la conclusión a la que llegamos: vender también es artesano. Es importante diferenciar entre «modelos no intrusivos de acercamiento a los clientes» y «modelos proactivos de acercamiento a los clientes». Proactividad es distinto de intrusismo. Contactar proactivamente una vez con un cliente potencial es distinto de llenarle periódicamente su email de SPAM, bombardearle con múltiples llamadas telefónicas o de asaltarle con molestos pop-ups cada vez que entra en nuestro blog.

Al final, la realidad es la que es: la mayoría de los clientes no sabe qué es la efectividad personal y, en un gran porcentaje de casos, ni siquiera sabe que existe. ¿Qué hay más artesano que ser nosotros mismos – usuarios y beneficiarios de la efectividad personal – quienes proactivamente la demos a conocer, desde nuestra experiencia personal y el más profundo respeto, a otros potenciales usuarios y beneficiarios? Por otra parte, mucho de lo necesario lo tenemos ya en la red. Todos los nodos cuentan con formación en PNL y coaching, potentes herramientas de comunicación, son usuarios convencidos de lo que comercializan, saben por experiencia qué buscan, valoran y necesitan los clientes y conocen «al dedillo» los servicios… Y por si todo esto fuera poco, algunos nodos, como por ejemplo David, Jordi o yo mismo, contamos con amplia experiencia en el área comercial.

Así que, teniendo en cuenta todo lo anterior, hemos decidido cambiar por completo nuestra estrategia comercial y ser nosotros mismos quienes a partir de ahora comercialicemos proactivamente nuestros servicios. Ya iré contando por aquí qué tal se da la experiencia.

Ya al margen de lo comercial, otra de las áreas a la que dedicamos buena parte de las Jornadas fue a la Responsabilidad Social Artesana (RSA) y, en concreto, a nuestra iniciativa 2017: Año de la efectividad personal. Hemos aprovechado estas Jornadas para dar un buen «empujón» a varios proyectos de RSA y, sobre todo, a un proyecto muy ilusionante en el que llevamos unos meses trabajando. Nuestra intención es ir compartiendo todo esto en nuestros blogs cuando estos proyectos estén próximos a su fase final.

El resto de las Jornadas fue parecido a lo que ya viene siendo habitual, es decir, hemos aprovechado para trabajar de manera efectiva sobre múltiples temas que habíamos ido organizando previamente en nuestros tableros de Trello, eligiendo qué hacer en cada momento de manera dinámica, sin ninguna planificación y únicamente en función del tiempo y energía disponibles.

Y poco más que añadir a esta crónica de las VIII Jornadas OPTIMA LAB. Ya estamos cerrando fechas para las IX Jornadas, que tendrán lugar entre junio y julio. Hasta entonces, «intensidad y foco», en un semestre que se presenta con mucho trabajo y un buen puñado de proyectos más que interesantes. ¡Ah! Y no te pierdas las crónicas que en los próximos días irán publicando Jero, Cruz, Paz, David, AJ y Jordi.


7 claves para utilizar GTD de forma ágil y eficaz

Por: David Torné

Utilizar Getting Things Done (GTD) aporta claridad y control pero con el tiempo corremos el riesgo de dejarnos arrastrar por el entusiasmo y saturarlo. Malos hábitos, uso erróneo de aspectos clave o caer en una definición excesiva de la actividad bloquearán el sistema.

El artículo ofrece un conjunto de prácticas para mantenerlo ágil evitando que las responsabilidades que implica se conviertan en tediosas obligaciones.

Inbox a 0 cada día

Procesa cada día. Al final de la jornada vacía tus bandejas de entrada. Procrastinarlo lo convierte en una actividad demasiado farragosa.

¿Cómo proceso/transformo mis asuntos?

Es una responsabilidad con suficiente entidad como para llevarse de 5 a 20 minutos de tu jornada laboral (aunque también trates temas personales). Un momento a diario es mejor que dedicar 2 horas a procesar una vez cada semana, ¿verdad?

Define sólo la primera acción

No definas todo el proyecto al procesar. Al transformar una anotación de tu bandeja de entrada en proyecto no desperdicies tiempo ni atención definiendo un grupo de acciones (o toda la actividad si se trata de un microproyecto). Define sólo la siguiente acción a realizar y pasa al próximo asunto a procesar.

Si la actividad es demasiado compleja requiere de una planificación natural. Redacta la acción para realizarla asignando un nivel de tiempo y energía alto.

10 minutos al día

La revisión diaria son 10 minutos. Después de procesar, actualiza la lista de próximas acciones y revisa que tienes en el calendario para el día siguiente. ¿Hay que hacer algo para preparar la actividad a realizar antes de desconectar?

Si es una actividad ligera (menos de 5 minutos) la haces, sino la envías a tu inbox y cierras la revisión procesando y volviendo a actualizar la lista de próximas acciones con la intención de realizarla al día siguiente.

Entiende que es lo que tienes que hacer

Distingue lo que tienes que hacer esta semana y lo que no. Si una acción no tiene fecha de vencimiento durante los próximos siete días su ejecución es subjetiva. Enfoca en el 20% de acciones que cuenta, objetivos fijados, proyectos importante, actividad con retorno económico claro…

… No inundes tu lista de próximas acciones con ese 80% de asuntos sin importancia que puedes empezar y terminar con poco esfuerzo. Aumentan tu sensación de productividad pero no te aportan retorno.

Distingue lo que tienes que hacer hoy y lo que no. ¿Tienes acciones con una fecha de vencimiento objetiva para hoy o para los tres próximos días? Pues ya sabes por dónde tienes que empezar a trabajar. ¿No las tienes? Pues guíate por criterios de energía y tiempo.

Utiliza de forma intensiva Inbox y papelera

Recopila de forma sistemática, utiliza la papelera sin compasión. Capturalo todo, conviértete en un maestro en el arte taquigrafiar y enviar al inbox sin interrumpir lo que estás haciendo.

¿Cómo recopilar con eficacia?

Al procesar se rígido. Contesta por defecto con un doble NO-NO: No es una acción a realizar con suficiente entidad y no tengo que archivarlo. Aquí no hay un por si a caso lo guardo, no inundes tus listas con acciones irrelevantes. Son un dispendio gratuito de energía.

No te enganches a tus listas

Minimiza las consultas a tu lista de próximas acciones. Con un vistazo debes ser capaz de localizar las acciones a realizar en las próximas dos horas o en los 15 minutos que pases esperando el tren o la siguiente reunión. Utiliza los contextos.

Ahora céntrate en completar la siguiente acción que hayas escogido y una vez completada sigue con las del mismo contexto.

No tengas siempre tu app abierta con lo que tienes que hacer. Puntear la lista de próximas acciones puede convertirse en una actividad basura como el acceso continuado a tu email.

Revisión Semanal Racional (RSR)

No te flipes al realizar tu revisión semanal. La revisión semanal tiene suficiente entidad como para reservarle dos horas cada semana. Revisar listas del sistema, revisar todas las inbox, decidir que harás la próxima semana definiendo la lista de próximas acciones y la lista de proyectos…

… y ya está! Di no a los inventos del TBO. No te impongas revisiones al estado del proyecto, ni revises todos los servicios en la red que casi no utilizas por si hay nuevos inputs, ni lo mezcles con otras actividades como escribir a tu dietario una valoración de la semana… sólo estás incentivando su abandono. Yo no lo hago y el Dr. Franz de Copenhague tampoco!

¿Cómo hago la revisión semanal?

Fluir. Conseguir resultados. Poner bajo control de tu día a día. Son las metas a alcanzar por cualquier sistema de productividad personal. Pero el sistema no es tu productividad, es un recurso a utilizar para ordenar la actividad y obtener respuestas sobre lo que debes hacer. Cuándo y cómo. Hacerlo depende de ti.

No te pierdas organizando, definiendo y perdiendo el tiempo realizando un mantenimiento excesivo de tus listas y proyectos. Encontrar el grado justo de reflexión y definición sobre tu actividad es señal de madurez y sofisticación.