domingo, 12 de noviembre de 2017

¿Puede SCRUM mejorar mi eficacia personal?

Por: David Torné

Hay libros que te roban el corazón. El último fue SCRUM de Jeff Sutherland. Una metodología de trabajo pensada para equipos de desarrollo de software que puede ser aplicada en la gestión de cualquier tipo de equipo.


Aplicar algunos de los principios de SCRUM dará un vuelco a tu forma de ver y hacer las cosas
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No haré un resumen del libro ni uno comentario. Escribo sobre algunos conceptos que han cambiado mi forma de ver las cosas.

¿Como SCRUM puede cambiar mi eficacia personal?

La productividad está en el equipo

La eficacia personal es importante pero la productividad de verdad está en el trabajo en equipo.

“Si tu equipo funciona puedes llegar a hacer cosas increíbles aunque tu organización personal sea un desastre”

Mejorar la comunicación entre los miembros del grupo aplicando rutinas sencillas como crear un momento durante la jornada para compartir que han hecho durante el día de hoy. Un encuentro de 10 minutos al final de la jornada exponiendo lo logrado y los problemas que han surgido.

Disponer de un espacio de intercambio de conocimiento ayuda a encontrar soluciones


Una conversación informal puede ser una poderosa herramienta de integración del equipo
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La organización de tu equipo no depende de ti pero puedes mejorar tu contacto con los demás y procurar que tu influencia en el grupo sea positiva.

Red en lugar de jerarquía

La jerarquía en el trabajo se sustituye por el trabajo en red.

En Scrum no hay cargos, hay roles. Scrum manager, poduct owner, miembro del equipo … cada uno con unas responsabilidades bien definidas.

Creo que la falta de jerarquía ayuda a reconocer a los demás como miembros del grupo no como subalternos o superiores (con toda la carga negativa que pueden aportar estas etiquetas).

La percepción de igualdad entre las personas es un facilitador para las relaciones entre los distintos miembros del grupo.

Combatir las fricciones

Nos damos cuenta de las fricciones que hay en nuestra vida, lo que dificulta la actividad, ya menudo no hacemos nada para solucionarlo.

En SCRUM existe el rol del SCRUM master. Encargado de administrar los procesos del sistema y de resolver las fricciones que dificultan la actividad del equipo.

Con este espíritu he pasado a capturar cada una de las fricciones de las que soy consciente. Durante el fin de semana las reviso y tomo decisiones sobre que hacer durante la semana siguiente para eliminarlas.

Intento centrarme en una cada semana para mejorar poco a poco.

“Llego demasiado cansado en la última hora de mi jornada laboral”

Pongo una alarma 1 hora y cuarto antes de terminar mi jornada para hacer una pausa y descansar.

“A veces no dispongo de papel para tomar notas cuando lo necesito”

Lo comentaré con la gente de administración por si disponen de papel para reutilizar o de cuadernos con este fin, sino a utilizaré alguno que tenga por casa.

Jeff Sutherland. Creador del método Scrum

Mejorar en mi sistema de eficacia personal

GTD es mi sistema pero hay cosas que todavía me chirrían. Una de ellas es como me organizo en mi trabajo. Soy programador, trabajo todo el día frente a un ordenador:

  • Trabajar con pocos contextos (los únicos están relacionados con personas @mijefe, @misupervisor).
  • El criterio de energía y tiempo pierden el sentido por la complejidad escondida que hay en algunas de mis tareas.

Redactar historias en lugar de acciones

Cuando proceso mis bandejas de entrada (del trabajo) me esmero en redactar con exactitud la acción a realizar.

“Una historia es cada una de las funcionalidades a implementar en un proyecto”

Redacto cada uno de los asuntos de cierta complejidad que debo atender definiendo el problema y delimitando las acciones a realizar.

A diferencia de la actividad que administro con GTD, lo que hago como programador tiene un inicio y un final muy bien definido. El proceso de transformación de problema a actividad a realizar es mucho más directo y concreto.

Otra diferencia con GTD es que priorizo los historias según el valor que aporten al resultado final.

También he intentado incorporar, de una forma más simple y humilde, los sprints i la organización de la actividad en un Kanban en lugar de listas.

Me limito a razonar en que voy a trabajar la siguiente semana para preparar las historias que guardo en forma de tarjetas en un tablero de Trello. Me gusta lo visual y directo que resulta saber que estoy haciendo y que me falta por hacer.

Me interesa la forma pero también lo que hay detrás. Una forma para medir que se consigue y decidir qué hacer para aportar valor al cliente.

La lectura ha tenido un impacto real en mi forma de hacer las cosas. Creo que los cambios todavía se están cocinando y ya hablaré cuando me decida a escribir la serie de post que voy publicando periódicamente para contaros cómo me organizo.


viernes, 10 de noviembre de 2017

Los 3 tipos de atención en OPTIMA3®

Por: José Miguel Bolívar

La atención es uno de los recursos más preciados para cualquier profesional del conocimiento y, por tanto, es crítico aprender a gestionarla. Gestionar bien la atención significa «estar a lo que estás».

Es importante entender que «gestionar bien la atención» aplica tanto a cuando estás haciendo algo como a cuando no estás haciendo nada. Si te enfocas, te enfocas, y si desconectas, desconectas. Para muchas personas, dos caras de un sueño que parece inalcanzable.

Si se trata de llevar a cabo una actividad que requiere atención y no se le presta la atención adecuada, el resultado va a ser peor y se va a tardar más en conseguirlo. Dicho de otro modo, la gestión inadecuada de la atención perjudica a los resultados, tanto en calidad como en cantidad.

La mayoría de la gente es consciente de esto y, a pesar de ello, la «gestión efectiva de la atención» suele ser una asignatura pendiente para muchas de las personas dedicadas al «trabajo del conocimiento».

En OPTIMA3® se distinguen tres tipos de atención. Dos de ellos son característicos de lo que Kahneman denomina «Sistema 1», un tipo de pensamiento que es automático, rápido e instintivo, y que está orientado a la supervivencia. El tercer tipo de atención es característico del denominado «Sistema 2», un tipo de pensamiento que requiere esfuerzo, es lento, lógico y calculador, y que nos distingue como humanos.

Atención receptiva

La atención receptiva es la que prestamos inconscientemente cuando estamos en un estado de relajación mental. Está gestionada por el Sistema 1, se caracteriza por estar asociada a situaciones de relajación y sensación de control, y es el estado en el que deberíamos estar «por defecto».

Este tipo de atención resulta un tanto paradójico, ya que normalmente pasa desapercibido, es decir, podemos estar prestando una gran atención a algo, pero no tenemos sensación de estar prestando atención a nada, ya que se trata de una «atención sin esfuerzo».

La atención receptiva forma parte del «sistema de detección de cambios» que gestiona el Sistema 1. Cuando el significado del cambio que se detecta es desconocido, el «sistema de detección de cambios» pasa el control al «sistema de alerta», el cual pone en funcionamiento la atención reactiva y desactiva temporalmente la atención receptiva. En caso contrario, es decir, cuando el significado del cambio es conocido, el Sistema 1 elige una respuesta predefinida y la aplica.

La atención receptiva es característica tanto del estado de «enfoque total» como del estado de «desconexión total». De hecho, este tipo de atención solo es posible cuando «estamos a lo que hay que estar», lo que significa que la atención receptiva nos permite entrar en el estado mental denominado «flujo».

En un entorno como el actual, en el que constantemente aparecen elementos de significado desconocido en nuestro radar, lograr y mantener la atención receptiva se convierte en un reto casi inalcanzable para muchas personas.

La ausencia de los hábitos necesarios hace que la atención reactiva tome el protagonismo, desplazando y sustituyendo a la atención receptiva de forma casi permanente. La atención reactiva se convierte así en la nueva atención «por defecto», con las nefastas consecuencias para la salud y la efectividad por todos conocidas.

Atención reactiva

La atención reactiva es la que entra automáticamente en funcionamiento cuando aparece en nuestro radar algo inesperado y cuyo significado desconocemos. Este tipo de atención está también gestionado por el Sistema 1, se activa muy rápido y se caracteriza por ponernos en una actitud de tensión y alerta, a la búsqueda de cualquier indicio que nos haga necesario actuar.

Esta atención forma parte del «sistema de alerta» que gestiona el Sistema 1, por lo que es normal que vaya asociada a la sensación de estrés y falta de control. Paradójicamente, la atención reactiva puede resultar adictiva para determinadas personas, ya que cuando alguien se encuentra en este estado emocional, sus niveles de adrenalina son elevados.

La atención reactiva es incompatible con «estar a lo que estás». Por eso, en ausencia de una competencia que permita minimizar su protagonismo, la atención reactiva no solo es una de las principales causas de insatisfacción e infelicidad, sino que es también uno de los principales obstáculos para la efectividad.

La buena noticia es que el exceso de atención reactiva suele deberse en gran medida a un defecto de atención proactiva, lo que significa que el problema puede solucionarse desarrollando los hábitos adecuados.

Atención proactiva

La atención proactiva es la que prestamos intencionalmente cuando queremos analizar algo, para entenderlo mejor, y/o cuando vamos a tomar una decisión sobre ello. Es también la que se utiliza para la resolución de problemas. A diferencia de la atención receptiva, la atención proactiva es una «atención con esfuerzo».

Este tipo de atención está gestionado por el Sistema 2, se activa de forma gradual y se caracteriza porque nos pone en una actitud de concentración intensa asociada a un nivel significativo de esfuerzo intelectual. Lógicamente, la calidad de la atención proactiva está muy condicionada por el nivel de energía o «frescura» mental disponible en cada momento.

Ser capaces de prestar atención proactiva con regularidad es imprescindible para obtener claridad sobre qué significan para nosotros los elementos con valor potencial que aparecen en nuestro entorno y para poder decidir con confianza qué queremos, necesitamos o tenemos que hacer con ellos.

Al igual que ocurre con la atención receptiva, la atención proactiva solo es posible cuando «estamos a lo que hay que estar», lo que significa que la atención proactiva también nos permite entrar en el estado mental denominado «flujo».

El uso adecuado de esta atención no es algo innato, lo que significa que hay que aprender a utilizarla. Desarrollar el hábito de prestar atención proactiva, de forma concentrada y sistemática, a los elementos de significado desconocido que aparecen en nuestro radar, es una forma sencilla y eficaz de reducir la frecuencia y el impacto de la atención reactiva y, a la vez, de maximizar la atención receptiva, que es la forma más relajada y efectiva de interactuar con el entorno.

Resumen

El número de elementos que aparecen constantemente en nuestro radar y cuyo significado es desconocido para nosotros no deja de aumentar. Esta situación hace que la atención reactiva adquiera un peligroso y contraproducente protagonismo, que afecta negativamente a nuestra salud, a nuestra efectividad y a nuestra felicidad.

La solución a este problema es devolver a la atención receptiva el papel predominante, para lo cual es imprescindible aprender y desarrollar nuevos hábitos que permitan limitar la frecuencia y el impacto de la atención reactiva.

Estos hábitos están principalmente encaminados a desarrollar la atención proactiva, que transforma lo desconocido, dotándolo de significado, y con ello elimina su potencial estresante, permitiendo así obtener una sensación de tranquilidad y confianza.

En GTD®, al «estar a lo que estás» se le llama «tener una experiencia productiva». Sin embargo, en GTD® no se habla sobre tipos de atención, sino únicamente de atención. Lo más parecido a los 3 tipos de atención que podemos encontrar serían las 3 formas de trabajar – que forman parte del quinto de los cinco pasos para administrar el flujo de trabajo – en donde podríamos entender que hay una relación entre estas tres formas de trabajar y el tipo de atención predominante en cada una de ellas.

Lo que en GTD® parece limitarse por tanto al ámbito de la ejecución, en OPTIMA3® abarca explícitamente todas las facetas e instantes de nuestra vida. En consecuencia, más que de «gestión de la atención», habría que hablar de «gestión de las atenciones». Porque además de elegir con confianza qué hacer en cada momento, efectividad es saber gestionar bien los tres tipos de atención según las circunstancias.


miércoles, 8 de noviembre de 2017

7 secretos para emprender a tiempo parcial y facturar 1000 euros al mes en menos de un año sin dejar tu trabajo ni poner en jaque a tu familia

Por: Josep Ayllon

Este es un post invitado de Josep Ayllón, un gran alumno del programa Autoridad Ascendente y también un buen amigo. Josep es médico de familia y decidió crear un negocio online dedicado al marketing para profesionales de la salud, con el que está obteniendo muy buenos resultados. Él compagina su trabajo por cuenta ajena con la familia y el emprendimiento. ¿Cómo? Eso es lo que nos cuenta en este artículo.

Yo he trabajado en Matrix. Estaba tan entregado que mi profesión era como una amante.

Lo más doloroso es abrir los ojos y descubrirlo todo.

Ese amor apasionado se convierte en un tirano. Como Neo, te ves conectado a máquinas que te absorben el alma. Es lo que hay, hagas lo que hagas nunca serás nada más que un eslabón de esa maquinaria.

Das más de lo que recibes y nunca te lo van a agradecer, menos aún compensártelo.

“Valgo más de lo que me pagan”, seguro que tú has sentido esa misma sensación.

Cuando la realidad se impuso me sentí traicionado. Pero había un remedio para superar la decepción: luchar por crear mi propio sistema para liberarme de las ataduras en el trabajo.

Como Neo, tomé la pastilla azul de la resistencia. Si él encontró a Morfeo yo tuve la suerte de cruzarme con Franck Scipion en Autoridad Ascendente y descubrir esa locura maravillosa de que otra vida era posible.

He iniciado un camino sin retorno porque cuando descubres la vocación emprendedora no puedes volver a lo de siempre.

Esta es mi historia y en este post te voy a contar cómo empecé a ganar en medio año 1.000 euros al mes con mi web. Te voy a contar todos los secretos, pero antes te diré quién soy.

Cómo trabajar por cuenta ajena y emprender

Soy médico y nunca voy a dejar de serlo porque me apasiona la medicina, aunque mi destino en los próximos años está en el campo de la E-Salud, la sanidad digital.

Ahora mismo tengo cargos de responsabilidad en dos centros de salud de la red pública y también emprendo.

Hace tiempo que perdí la pasión por el sistema porque cuando recibo a 40 pacientes en una mañana no siento que los atiendo, sino que los despacho.

Soy médico vocacional, eso es algo que llevo dentro y nunca perderé. Y también sueño con ejercer otro modelo de medicina.

Emprendo y trabajo por cuenta ajena, sueño y trabajo por mi propio proyecto, pero ni quiero ni puedo dejar mi responsabilidad en el centro de salud.

Tengo 45 años, cuento con una familia y mis seres más queridos dependen de mí. Además, ocurre que hay que pagar hipotecas…

¿Se puede ser un revolucionario pragmático sin liarte la manta a la cabeza y sin renunciar tampoco a tus sueños?

¿Se puede emprender a tiempo parcial en un side project sin dejar tu trabajo?

Se puede porque yo lo estoy haciendo. Soy un aventurero con cabeza fría porque he trazado una hoja de ruta para llegar a mi destino online en el que pueda dedicarme a mi proyecto.

Guiaré a mis compañeros profesionales de la salud a lanzar con éxito su proyecto digital y monetizarlo. Mi éxito será el suyo porque formará parte de mi programa de aprendizaje, -una experiencia real al 100%-.

josep ayllon lifestyle al cuadrado

  • Mi blog nació el 13 de enero del 2017.
  • Mi primera venta sucedió el 20 de mayo (un pediatra en Perú).
  • Mis primeros 1000 euros facturados fueron en agosto. Ingresos procedentes de mi curso de redacción digital para sanitarios, mi auditoría de blogs de salud y de mi programa de mentoring 1 a 1 para sanitarios emprendedores digitales.
  • Finalmente, logré traspasar la barrera de los 1000 euros de facturación bruta al mes en octubre 2017.
  • A fecha de hoy, he facturado un total de 2913,77 euros en mi negocio digital.
  • No dedico más de 18 horas semanales a mi proyecto y tengo en mano un negocio digital en crecimiento

ventas josep ayllon

¿Puedes hacer tú lo mismo?

Yo creo que sí.

Sí puedes ser un emprendedor a tiempo parcial, pero como dijo Morfeo en la escena de las pastillas, emprender en tu tiempo libre es muy chungo.

Bueno, no sé si dijo exactamente eso, pero Neo lo entendió perfectamente 😉

Soy una persona normal, pero tengo una gran determinación porque vivo con pasión mi reto emprendedor.

Y sí, cuando tienes un side project la máxima de que no tienes tiempo que perder se cumple a rajatabla. Porque lo que no tienes no sobra y tu disponibilidad es oro puro.

¿Quieres saber cómo lo hago?

Las 7 claves para emprender a tiempo parcial

Te espera un reto apasionante que te obligará a poner los 5 sentidos. Necesitarás desarrollar un sistema de productividad y ser estratégico. Esta es mi receta, pero es perfectamente válida para cualquier emprendedor, incluso si no eres médico.

#1 Bloquea un tiempo solo para ti y focaliza toda tu energía en una sola cosa

Para montar un negocio existen 3 elementos que pueden jugar a tu favor o a tu contra.

El tiempo, el dinero y la suerte.

emprender a tiempo parcial

La suerte es incontrolable, puro azar. Jugar al milagro es suicida porque la esperanza sin un trabajo que lo soporte nunca puede ser una opción.

La suerte es el argumentario de la envidia. Los que no saben o no se esfuerzan atribuyen a la buena fortuna los éxitos de los demás. Es su modo de ocultar su fracaso.

El dinero es una energía que, bien invertida, puede darte grandes retornos de inversión. Pero tú sabes que riesgo y rentabilidad son un binomio inseparable. Si quieres grandes beneficios, el riesgo será elevado.

La inmensa mayoría de nosotros no vivimos en un retiro dorado jugando al golf y nadando en la abundancia. Los recursos son limitados y deberás invertirlos con prudencia para no poner en riesgo lo que más quieres: tu familia y tus ingresos estables por cuenta ajena.

Aunque cuentes con poco, el mejor recurso que tienes para invertir es tu tiempo.

¿Sabes por qué?

Porque tú y solo tú lo dominarás. Dependerá solo de ti. Eso sí, tienes que bloquearlo para poder disponer de él. Por tanto, busca 15 horas a la semana y blíndalas a toda costa. Necesitas negociarlo con tu familia. Si no tienes a los tuyos de tu parte, el proyecto será inviable. Solo no podrás.

Y en ese tiempo presta plena atención a tu proyecto y deja a un lado la procrastinación.

#2 – Escoge una idea ganadora

Una vez tienes resuelta tu disponibilidad necesitas una buena idea.

¿Cómo saber cuál es la mejor idea para emprender?

Es muy fácil. Tiene que cumplir 3 condiciones indispensables.

  1. Que te apasione. La energía es limitada si no se apoya en la pasión. Cuando lanzas un proyecto necesitas trabajar duro y te encontrarás con dificultades imprevistas. Sin entusiasmo estarás perdido.
  2. Que domines la temática. No es indispensable ser un experto pero necesitas aportar valor rápidamente para atraer a una audiencia.
  3. Necesitas una demanda. Tienes que confirmar que existe un interés suficiente con gente dispuesta a pagarte por tus productos o servicios.

Para validar tu idea puedes introducirte en un mercado en crecimiento. En cuanto empieces a investigar, enseguida te darás cuenta de qué vende y qué no vende.

Solamente tienes que buscar en Amazon. ¿Cuántos productos hay a la venta sobre una temática concreta en este gigante comercial?

Haz una prueba y busca las siguientes palabras: running, ansiedad, minimalismo o vegan. La búsqueda te mostrará el potencial mercantil de cada una de estas especialidades.

Emprende sobre algo que la gente paga e irás sobreseguro.

En mi caso, me gusta la medicina. Mucho.

Pero más me gusta el mundo del emprendimiento digital y el marketing online, algo que siempre me ha acompañado como un hobby o afición.

Mi proyecto reúne mis 3 pasiones y todas ellas tienen demanda, así que me he lanzado con un triple cinturón de seguridad 😉

#3  Busca un colectivo concreto al que ayudar y entrega lo mejor de ti

No ayudes a cualquiera. Encuentra un colectivo por el que sientas afinidad y deseo genuino de ayudar. Esta es la segmentación que mejor funciona, la que además de incluir tu especialidad refleja tu forma de ser y de sentir.

En mi caso lo vi claro desde el principio. Cómo médico y directivo de la sanidad pública me duele ver cada día compañeras y compañeros de profesión sanitaria (médicos, enfermeras, psicológos, dietistas…) que valen su peso en oro y que no van a poder crecer profesionalmente en sus empresas.

Por eso escogí este colectivo para emprender.

Son mis clientes ideales por definición. Soy uno de ellos, los comprendo profundamente y siento un deseo auténtico por ayudarles.

#4  Haz una oferta irresistible que resuelva un problema

¿Cuál es el problema número uno que tiene el colectivo al que quieres ayudar?

Si es un colectivo que conoces bien lo identificarás rápido.

En mi caso, tomé conciencia de este problema hablando muchas horas con profesionales de la salud y bloggers sanitarios. Hice más de 20  entrevistas en profundidad, tomé buena nota de las respuestas a preguntas claves y sobre todo indagué en los por qué de las respuestas.

Finalmente, detecté una gran insatisfacción en el colectivo sanitario.

Corroboré lo evidente: muchos profesionales de la salud valen más de lo que les pagan, pero no saben venderse.

Tienen el chip del empleado y no del emprendedor. Por eso me ofrecí como mentor para llevarles de la mano por el camino del emprendimiento digital.

Así fue como se gestó un servicio a medida para mi cliente ideal porque resuelve sus 4 grandes problemas: la falta de tiempo, la tecnofobia, la falta de mentalidad emprendedora y la desorientación estratégica.

#5 – Lánzate al mercado rápido

Con las ideas claras de los 4 primeros puntos, todo parecía muy fácil, pero con 15 horas a la semana no podía ni crear un infoproducto ni tampoco montar grandes plataformas digitales.

Así que tuve que hacer algo sencillo. Me inventé una auditoría para blogs de salud, un servicio predefinido a un precio cerrado.

Contraté a un buen copywriter, diseñé una buena página de venta y la di a conocer en mi humilde lista de correo de 230 suscriptores.

Resultado: 3 ventas en una semana por valor de 291 euros.

Estas pequeñas ventas provocaron en mí el efecto motivador que necesitaba. Pude justificar ante mi pareja todas las horas que paso delante del ordenador. Lo que hacía tenía sentido y reforzó su apoyo al proyecto.

Acababa de validar de facto mi idea de negocio.

#6  Sigue el camino que te dan los ingresos y modula tu oferta

Con estos primeros clientes y con el feedback de los que no me compraron empecé a mejorar mi oferta.

Y decidí vender mi tiempo en forma de mentoring con un servicio hecho a medida de las necesidades de los clientes.

Mi mentoring 1 a 1 se paga mes a mes, sin compromisos de permanencia, lo que facilita la entrada para probar.

Si te gusta, te quedas y si no te vas. Simplificar lo esencial es lo que mejor me ha funcionado.

De momento no tengo horas en video ni tampoco una gran plataforma online. Ahora cuento con el material mínimo necesario para que mis alumnos avancen. Además, he conseguido el soporte de varios colaboradores que me han ofrecido sus contenidos a cambio de entrar en mi mercado sanitario.

Funciono con carpetas de Google Drive compartidas y con una sola página para clientes protegida por contraseña en mi web. En esta página están todos los videotutoriales y masterclasses de mis colaboradores ordenados según la hoja de ruta.

Presto mi servicio 1 a 1  por Skype y paso mucho rato hablando con mis clientes. Después, grabo las sesiones y las mando al alumno por wetransfer.

Cada conversación es oro puro, para ellos y para mí. Hablamos de lo que necesitan y les ayudo de forma totalmente personalizada.

Lo mejor es que cada día me apunto nuevas y mejores ideas para seguir avanzando con mi negocio.

Así fue como surgió el Membership para emprendedores sanitarios, cuando me di cuenta de que muchos profesionales no podían permitirse pagar mi servicio como mentor.

Pero percibí su interés por mi programa formativo que aporta una hoja de ruta clara junto al acceso a una comunidad privada de emprendedores sanitarios digitales. A esto se añade los vídeos en directo para resolver dudas.

Todo este valor me ha permitido lanzar con éxito una membresía con el pago de una cuota mensual que a fecha de hoy ya ha conseguido las primeras ventas.

#7 Déjate ayudar por los demás

Te lo diré claro: solo no puedes.

Espera que te lo vuelvo a repetir: solo no puedes.

Necesitas al menos 4 ayudas fundamentales que dependen de los demás y de ti, si las quieres buscar y aceptar:

  1. Un buen mentor. No sirve de nada que compres trainings de pago que luego estén en la nube o en el disco duro de tu portátil acumulando polvo.Emprender va de tomar acción y de no parar quieto ni un solo momento. Busca un emprendedor de éxito que ofrezca mentoring, contrata sus servicios y centra todos tus esfuerzos en emular su camino.
  2. Habla con tu familia. No serías el primer emprendedor ni el último que se carga su matrimonio por “el negocio”. Sin el apoyo y la comprensión de tu pareja (y de tus hijos) no vas a llegar a ninguna parte. Haz el favor hablar con ellos y asegúrate su apoyo.
  3. Contrata a freelancers. No te ahorres dinero realizando tareas que te cuesta hacer. ¡Tu tiempo vale dinero! Utiliza tus primeros ingresos para reinvertirlos en tu propio negocio consiguiendo recursos que lo hagan crecer.
  4. Rodéate de otros emprendedores digitales y no emprendas en solitario. La energía que fluye entre nosotros nos hace crecer como profesionales y como personas. Surgen colaboraciones, se potencia el pensamiento creativo y todo se cataliza para avanzar más rápido.

Conclusión: emprender a tiempo parcial es posible con un método eficaz

Emprender a tiempo parcial es un reto más asequible si cuentas con un método eficaz y realista. Lo que te quiero dejar claro es que no necesitas tirarte a la piscina ni jugarte la vida. Te lo puedo asegurar: no es una actividad de riesgo. 

Lo peor que te puede pasar es que dejes pasar tu oportunidad, que te resignes a tu trabajo y te conviertas en un zombi laboral condenado a aguantar hasta la jubilación.

En este post te he contado mi historia personal. Hacía muchos años que no me sentía tan radiante como ahora, veo el horizonte pleno de optimismo. Cada día estoy más cerca de crear mi propio destino y vivir la vida que quiero.

No es un tópico, es una realidad. Ya estoy preparando abandonar las guardias y disfrutar de los fines de semana con los míos lejos del hospital. A medio plazo, mi objetivo es renunciar a mis puestos de responsabilidad para recuperar mi plaza original de médico al lado de casa, ¡adiós a los desplazamientos en coche!

En este post te he enseñado mis claves para que no fracases en tu emprendimiento y tampoco rompas con tu familia.

En resumen, emprender a tiempo parcial sin asumir riesgos innecesarios es totalmente posible si sigues los pasos que te he indicado:

  1. Blinda tu escaso tiempo libre para reservar 15 horas a la semana.
  2. Escoge una idea ganadora.
  3. Encuentra a tu cliente ideal.
  4. Haz una oferta irresistible para solucionar un problema.
  5. Lánzate rápido al mercado para testear tu idea.
  6. Ajusta tu oferta a tus clientes.
  7. Rodéate de un mentor y de un buen equipo.

Ya has visto que se puede. Ahora solamente tienes que hacerlo. Quizá no seas consciente, pero hay mucha gente dispuesta a que hagas realidad tus sueños.

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lunes, 6 de noviembre de 2017

6 Errores clásicos de los que reintentan un cambio y fallan

Por: Berto Pena

Cada vez más personas se plantean un cambio productivo en serio. Están hartos de no tener tiempo, de arrinconar sus prioridades, de ir corriendo a todas partes, de hacer mil cosas que luego no dan resultados, de tanta falsa urgencia, y de vivir prácticamente en la Bandeja de Entrada.

errores clásicos

Tener esas ganas de dar un giro gordo a tu vida y trabajo es buenísimo. Pero muchas veces no funciona… y, claro, lo reintentas una y otra vez, una y otra vez. ¿Y luego qué queda?

Impulsados por la creciente necesidad, por la imagen de verse mejorados, o animados por los muchos blogs que ahora hablan de estas cosas, cada vez más personas lo intentan, fallan y prueban otra vez. Yo lo experimenté en primera persona cuando precisamente inicié mi cambio. Hace casi quince años. Tropecé mil veces y lo reintenté otras tantas.

La frustración del “lo intento otra vez y nada” se suma a la necesidad cada vez más dolorosa de conseguir ese cambio.

No hay una única causa detrás «del lo reintento y no puedo con ello», pero sí que hay cinco cosas que se repiten bastante. Lo he visto en todos estos años con mis clientes, empresas, equipos de trabajo… Y por supuesto en mi caso personal.

  • Buscar soluciones solo para los problemas de ahora

    Claro que lo que lo más urge es arreglar lo de hoy, pero si intentas un cambio productivo serio deberías olvidarte de poner tiritas y enfocar el cambio a largo plazo. Desarrollar los Hábitos duraderos y aprender las fórmulas de trabajo que se queden contigo para siempre. Te interesa invertir en el ti de mañana.

  • Buscar el cambio tecnológico (apps) en vez del personal

    ¡Madre cómo nos gusta instalar aplicaciones! Parece que son la cura para todo. «Berto, me falta tiempo… ¡Recomiéndame una app!. Las aplicaciones de organización, tareas y similares son geniales, imprescindibles según las veo yo. Pero son el “paso nº 17” que tienes que dar si buscas un cambio productivo. Primero va tu “Sistema Operativo Personal”: tus Hábitos, Rutinas, Objetivos, etc. Luego vienen las herramientas: apps, recursos, etc.

  • Intentar revoluciones en vez de centrarte en lo pequeño

    Como el problema que padeces es “gordo”, intentas un cambio “gordo”. Pero más que a lo grande es a lo bestia. Y esto no funciona así. Tu Gestión Personal se compone de un montón de piezas pequeñas que debes colocar bien. Como si fueran las baldosas de un suelo o los ladrillos de una pared. Uno detrás de otro. Ya sé que lo pequeño nunca llama la atención, pero en esto es la clave de todo.

  • Intentar un cambio gordo en poco tiempo, con atajos y descuentos

    Todo un clásico de nuestra naturaleza impaciente. Y es comprensible, porque tú quieres mejorar cuanto antes, como sea. Como antes lo has intentado y nada, y la situación se sigue complicando, ahora te planteas un cambio todavía mayor pero igualmente en poco tiempo. Garantizado que terminarás igual.

  • Copiar al de al lado, que le ha ido bien

    Como hay alguien de tu entorno que sí ha logrado una mejoría, quieres copiar cómo lo ha hecho él/ella. Que tú te apoyes o inspires en los hábitos o herramientas de trabajo de otros es una cosa, pero transplantarlos tal cual a tu realidad, es otra. Es cierto que hay muchas cosas que “valen para todos”, pero siempre tendrás que valorarlos, analizarlos, y tal vez adaptarlos o incluso descartarlos. Donde más se ve esto es (una vez más) en las aplicaciones: «Esta app de tareas es genial, tienes que instalarla». Eso es música para quien ha intentado un cambio sin éxito. Sin perder ni un segundo la instalas e incluso copias la manera de organizar proyectos y tareas del otro.

  • Reintentarlo de la misma manera que antes

    Si antes no te ha funcionado… ¿vas a reintentarlo sin hacer ni un solo cambio? SIEMPRE hay que revisar, analizar e identificar dónde ha estado el fallo, o lo que ha impedido que el nuevo hábito o cambio echara raíces. Sé que esto suena muy obvio, pero demasiadas personas se empeñan más en el qué hacer que en el cómo hay que hacerlo.

Querer cambiar y aprender a cambiar. Posiblemente una de las habilidades que he aprendido en mi vida que más me han dado. Y me siguen dando. Tanto que ahora se lo enseño a otras personas. ¡Gracias!

La entrada 6 Errores clásicos de los que reintentan un cambio y fallan aparece primero en ThinkWasabi.


domingo, 5 de noviembre de 2017

3 habilidades clave para sumar en tu equipo

Por: David Torné

Me convertí en un problema para mi empresa, para mi equipo (mis amigos) y no me di cuenta. A menudo el protagonista no se da cuenta cómo afecta su estado y sus reacciones a los demás.

Lidiar con ciertas situaciones que implicaban tensión no se me daba bien. Iba pasando el tiempo y no me daba cuenta del problema, el estrés se iba acumulando y convirtiéndose en angustia.


Puedes convertirte en un factor de cambio en tu equipo. Suma en lugar de restar
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Mi reactividad e incapacidad para ganar perspectiva me convirtieron en alguien permanentemente preocupado, tensionado y desagradable.

Contaminaba un buen ambiente de trabajo y las personas que tenía a mi alrededor procuraban no tratar conmigo en momentos críticos para no hacerme saltar. Les daba miedo.

Era un nodo prácticamente desconectado de la red que en conjunto restaba  más que sumaba.

He dado un giro a mi autogestión ( diría que incluso en mi forma de ser) y me han venido ganas de escribir sobre cómo un individuo puede influir de forma positiva en su grupo, a su equipo.

Las 3 habilidades clave

Son tres las habilidades, los aspectos, en los que he mejorado. En su comprensión, dominio y practica para aportar al grupo. Tres vías para sumar.

Gestionar el estrés con eficacia

El eje central para influir en positivo sobre tu entorno es obtener un estado de serenidad que te permita actuar asertivamente.

“El primer paso es no convertirte en un problema para tu entorno”

Estar en un estado de estrés constante acaba repercutiendo en las relaciones con los demás. La tensión continua contamina la comunicación y degrada la capacidad de colaboración entre los miembros del grupo.

El estrés y la angustia en el trabajo te hacen perder las ganas de cooperar (compartir) con tus compañeros, al mismo tiempo que los va alejando de ti. ¿Te apetece tratar con el borde de la oficina?

Una parte del problema se resuelve aprendiendo a mantener tus asuntos bajo control. Sistemas de eficacia personal, hábitos…

… Y se complementa mejorando la inteligencia emocional. Aprender a relajarse por uno mismo y comprender que y porque estás sintiendo lo que sientes.

He hablado mucho en el blog de la primera parte pero la segunda os puede parecer extraña a los lectores habituales. Os recomiendo leer este dos post (Meditar, atención, productividad y meditar una cuestión de higiene mental). Prometo escribir algo más analítico para los escépticos :-)

Dar/recibir feedback de calidad

La crítica no es algo malo. Puede ayudarnos a hacer las cosas mejor pero a menudo es recibida como una agresión.

Si recibes el feedback muéstrate abierto. Transmite tu interés pidiendo ejemplos concretos de lo que se te comenta y describiendo un ejemplo a tu interlocutor de donde utilizarás lo  comentado. Da las gracias y reconoce la actitud positiva.

Si das el feedback sé humilde, muestra empatía. Explica los motivos en primera persona reconociendo la parte válida de las acciones realizadas y sugiriendo mejores concretas. Busca el momento adecuado para hacerlo.

“Dominar este arte te convertirá en un MVP dentro de tu equipo. De nuevo es cuestión de práctica y de desterrar comportamientos agresivos”

Si hay algo que te hace saltar de un compañero espera, no reacciones. Escribe que / como le dirás y elige el momento adecuado.

Ser capaz/saber pedir ayuda

Volviendo a mi historia, una de las cosas que más me aterraba era que mi entorno creyera que no valía. Cada vez que surgía un problema me aislaba del grupo intentando solucionarlo por mi cuenta.

Me pasaba horas dando cabezazos contra la pared, probando y probando. Sólo pedía ayuda cuando la incidencia ya se había convertido en problema.

Me costó entender que significa formar parte de un equipo o de una red. A pesar de tener responsabilidades asignadas todos vamos en el mismo barco y en un momento dado puede que necesitas la ayuda de un compañero, para compartir conocimiento, habilidades o para darte apoyo moral …

A la vez tú también tienes que responder a la llamada. Responder a las peticiones compartiendo tu atención y energía.

¿Qué conseguimos con ello?

Gestionando correctamente la tensión generada por el día a día consigues no ser un problema para los demás. No generas mal ambiente.

Manteniendo bajo control tu actividad te haces cargo de tu pequeña porción de responsabilidad evitando que termine distribuyéndose en el resto del equipo.

No lo entiendas mal. Siempre habrá lugar para malos momentos o margen para reconducir los asuntos pendientes pero la mentalidad debe ser esta: Yo soy el responsable de mis asuntos.

Controlando el estrés y entendiendo tus emociones creas una tranquilidad que te permite afrontar la rutina de forma diferente. Con empatía hacia los compañeros y clientes, abierto a sus comentarios y sugerencias.

En definitiva ayudas a crear un buen ambiente de trabajo y te conviertes en parte activa de tu equipo.

El equipo como una oportunidad para hacer más y mejor. Para apoyarte en las situaciones en que te ves sobrepasado y por hacerlo avanzar cuando dispones de lo que se necesita.


viernes, 3 de noviembre de 2017

Clasificar y planificar, simples excusas para procrastinar

Por: José Miguel Bolívar

Hay un hecho que cualquier profesional del conocimiento debería tener absolutamente claro a día de hoy: el trabajo del conocimiento es «antinatural».

El cerebro humano no está diseñado para trabajar a pleno rendimiento ocho horas al día, sino más bien para todo lo contrario. De hecho, nuestro cerebro ha desarrollado a lo largo del proceso evolutivo diversos mecanismos, altamente efectivos, para reducir y automatizar al máximo su actividad, a fin de ser lo más eficiente posible en cuanto a consumo de energía.

Teniendo en cuenta que el trabajo del conocimiento consiste en buena parte en «pensar y decidir», que el cerebro intente «pensar lo mínimo» nos lleva a enfrentarnos a un par de verdades incómodas.

La primera verdad incómoda es que la efectividad está muy lejos de ser innata. Ninguna persona nace siendo efectiva y esto implica que – como decía Drucker – «la efectividad se puede y se debe aprender».

La segunda verdad incómoda es que muchos de nuestros impulsos naturales, como por ejemplo el de procrastinar, se reflejan en comportamientos que a menudo son muy distintos, cuando no directamente opuestos, a los necesarios para ser personas efectivas. Esto significa que no es suficiente con aprender hábitos nuevos, sino que además hay que trabajar duro para neutralizar tendencias innatas contrarias a la efectividad.

Buscando la «sensación de control» perdida

A día de hoy sabemos, gracias a la neurociencia, que existe una relación entre el «potencial estresante» de un elemento y el grado de incertidumbre que lleva asociado. Dicho de otra forma, un elemento cuyo significado para nosotros es desconocido tiene mayor «potencial estresante» que otro cuyo significado para nosotros es conocido. Podríamos decir que ante lo desconocido, el cerebro tiende por defecto a «ponerse en lo peor», una reacción que tiene bastante sentido desde un punto de vista evolutivo.

Por su propia naturaleza, en el trabajo del conocimiento hay muchos elementos cuyo significado desconocemos en un primer momento. Es por tanto necesario aclarar qué son y qué significan para nosotros antes de poder decidir qué hacer con ellos. Solo en ese momento, es decir, cuando ya sabemos qué son y qué significan, pierden su «potencial estresante» y pasan a ser «elementos controlados».

La «sensación de control» es lo contrario al «estrés por incertidumbre». Por eso, ante una situación en la que constantemente aparecen nuevos elementos con «potencial estresante» (emails, Whatsapps, notificaciones de cualquier tipo…), nuestro cerebro busca desesperadamente formas de recuperar la «sensación de control», a fin de neutralizar ese estrés.

A falta de un aprendizaje apropiado, es decir, a no ser que se haya trabajado consciente e intencionalmente en aprender técnicas contrastadas para mejorar la efectividad (me refiero a técnicas de eficacia probada basadas en evidencias científicas), estos impulsos irracionales mal canalizados se traducen en comportamientos que reducen aún más nuestra efectividad.

De entre estos comportamientos, hay dos particularmente graves debido a lo muy extendidos que están: clasificar y planificar. La intención positiva de las personas que «clasifican» y «planifican» es aumentar su sensación de control frente al estrés causado por la llegada constante de múltiples elementos de significado desconocido. Esto explica por qué son comportamientos tan habituales.

Los costes de la «procrastinación encubierta»

Por desgracia, la neurociencia demuestra que estos comportamientos no funcionan, en la medida que el alivio que proporcionan es momentáneo e insuficiente. Por suerte, es también la neurociencia quién nos ofrece comportamientos alternativos, cuyo impacto es total y mucho más duradero.

Desde un punto de vista psicológico, «clasificar» y «planificar» son dos formas extraordinariamente sutiles de procrastinar. Cuando clasificamos o planificamos estamos dedicando recursos a actividades que generan sensación de control pero que no suponen ningún avance real desde el punto de vista de la efectividad.

Algo «clasificado» o «planificado» es algo sobre lo que todavía no se ha «hecho» nada de valor añadido. La gran mayoría de los elementos «clasificados» o «planificados» aún requieren un análisis y toma de decisiones más completo antes de poder hacer algo con ellos.

Cuando se clasifica y planifica, el análisis es superficial y la decisión es sustituida por una elección. En lugar de «analizar», se «supone» qué son esos elementos. Por su parte, en lugar de «decidir», se «elige» emocionalmente qué hacer con ellos.

El resultado de lo anterior es que, después de «clasificar» y «planificar», seguimos sin «saber» realmente qué significan para nosotros y sin «decidir» qué hay que hacer con esos elementos, ya que aún no hemos «pensado y decidido» a fondo sobre ellos. Esto es un hecho que tanto yo como mis colegas de OPTIMA LAB podemos comprobar a diario en nuestro trabajo.

«Clasificar» y «planificar» producen una momentánea sensación de control, incluso de avance, y además sirven para «tranquilizar la conciencia», ya que nos permiten decirnos a nosotros mismos que «estamos trabajando», aunque en realidad estemos perdiendo el tiempo miserablemente.

La solución es una elección individual

El principal cambio que observan las personas que empiezan a aplicar las técnicas probadas que mencionaba antes es que, por una parte, «pensar y decidir» cuesta muchísimo más esfuerzo intelectual que «clasificar» o «planificar», pero por otra parte, que la sensación de control es incomparablemente superior y más duradera que con las prácticas anteriores.

Además, «pensar y decidir» sí produce un avance real en el trabajo, es decir, sí aporta un valor añadido real.

La conclusión de todo lo anterior está clara. Lejos de ser innata, la efectividad personal es una competencia, es decir, una serie de comportamientos observables que deben y pueden ser aprendidos. Esto significa que cualquier persona puede aprender a trabajar de manera efectiva si se compromete a ello, eliminando el estrés y sustituyéndolo por un mayor enfoque y sensación de control.

Uno de los comportamientos básicos que hay que desarrollar para conseguirlo es «pensar y decidir» sobre las cosas cuando aparecen, en lugar de cuando «explotan», pero este comportamiento conlleva un esfuerzo y es distinto del impulso natural que sentimos. Por eso la clave es aprender a pensar y convertirlo en hábito.

Las alternativas están claras, pero la elección es individual. Puedes optar por «pensar y decidir», es decir, por avanzar y aportar valor, o puedes optar por su alternativa, es decir, «clasificar y planificar», simples excusas para procrastinar.


jueves, 2 de noviembre de 2017

Cómo aplicar el copywriting en email marketing para controlar las emociones y enviar campañas de venta rentables

Por: Javier Barros
copywriting en email marketing

Este es un post de invitado de mi amigo Javier Barros, consultor de e-mail marketing y todo un ninja en estrategias de venta online. Hoy se pasa por el blog para contarte cuáles son las mejores técnicas de copywriting que puedes aplicar en tus campañas de venta por e-mail. Ya sabes que la comunicación es poder. 😉
Te dejo con él.

Saber utilizar el copywriting en tu email marketing es como tener un superpoder.

Puede que no llegues al punto del Profesor X en los X-Men, pero el copywriting te permite influir y controlar las emociones de los clientes mucho mejor que alguien que no sabe cómo redactar de forma persuasiva.

Esto lo he comprobado en los últimos años conmigo mismo y con los clientes con los que he trabajado.

Ya sabes que para para aumentar tu lista de suscriptores y mejorar tus tasas de conversión, primero tienes que lograr que te perciban como a un experto en tu sector.

Y para hacerlo, tu principal herramienta son tus contenidos y los emails que les envías, por lo que sea cual sea la temática que trates, debes cocinarla de forma que resulte atractiva.

Te pondré un ejemplo.

Hace años trabajé con un cliente que se puso en contacto conmigo porque necesitaba aumentar sus ventas. Él tiene un negocio de hostings y dominios, lo que no parece una temática muy apasionante.

Cuando revisé los emails que estaba enviando a su lista, me di cuenta de que eran más áridos que un desierto y me dejaban más frío que un iglú.

Así que diseñamos una estrategia y le propuse enviar nuevos correos estratégicamente redactados con dosis de copywriting.

¿Cuál fue el resultado?

Aumentó la interacción y mejoró la conversión. Y todo porque habíamos logrado generar reacciones en sus potenciales clientes.

Reacciones.

Esta palabra es importante.

¿Por qué? Porque una reacción es una acción que surge a partir de una emoción.

Es decir, gracias al uso de palabras persuasivas habíamos logrado hacer clic en el botón subconsciente que enciende las emociones. Y, amigo mío, aunque la razón se crea que tiene el poder de la mente, en realidad la toma de decisiones depende de las irracionales emociones.

“Pero ¿influir en las emociones es ético?”

Buena pregunta.

Es un talento muy poderoso que hay que utilizar siempre con responsabilidad, pero si lo que vendes de verdad ayudará a mejorar las vidas de tus clientes, no tienes de qué preocuparte ni nadie podrá nunca acusarte de ser un manipulador sin escrúpulos.

Recuerda lo que decía el tío de Spiderman: “Grandes poderes conllevan grandes responsabilidades”.

Así que en este artículo voy a compartir contigo lo que he aprendido sobre cómo controlar las emociones en email marketing para que el copy de tus correos sea eficaz y vendas más en tu próxima campaña.

La gran duda a la hora de escribir tus emails: ¿es mejor generar emociones positivas o negativas?

Es la gran pregunta.

Y lo cierto es que no existe una respuesta única y válida para el 100% de las ocasiones.

Antes de analizar si es mejor usar un copy positivo o uno negativo, déjame presentarte los 3 posibles escenarios cuando hablamos de emociones:

  • Emociones positivas.
  • Emociones negativas.
  • Ninguna emoción en absoluto.

Quizá la más relevante sea la tercera, porque es la que tienes que huir. Siempre.


No hay nada más letal en email marketing que generar indiferencia
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En cuanto a las emociones positivas y negativas, dependerá del contexto que elijas unas u otras, pero en la mayoría de las ocasiones las emociones positivas funcionan mejor, porque la descripción de una situación deseada suele ser más efectiva que la descripción de algo que se puede perder.

Aunque esto no sea así siempre, podemos tomarlo como punto de partida por ahora.

De modo que, en primer lugar, siempre apunta a las emociones positivas: en cómo lo que ofreces puede mejorar la vida de tus potenciales clientes.

Pero no lo hagas de cualquier manera.

Las emociones positivas funcionan mejor cuando se enmarcan dentro de una historia, así que piensa en secuencias largas; es decir, en historias completas.

Una simple oferta pelá no será tan efectiva como una secuencia en la que puedes tienes la oportunidad de dosificar en cada momento la cantidad precisa de motivación que necesita tu lector.

Cómo usar las palabras y frases con carga emocional sin ser pedante

Ahora podría soltarte aquí una retahíla de palabras que activan los sentidos y el inconsciente y pirarme a practicar surf a la playa.

Pero no lo voy a hacer.

Listas “de palabras mágicas” ya hay muchas circulando por internet y no quiero que este post se convierta en uno ellos por un motivo: de nada te servirá conocer estas palabras si no sabes cómo y cuándo utilizarlas para que surtan el efecto deseado.

Además, seguro que lo de usar “secreto”, “desvelar” o “descubrir” ya te lo sabes.

En lugar de eso, te propongo dar un paso más allá y contarte las diferentes maneras que tienes de activar el cerebro de tus clientes para transformar tu email marketing en una estrategia ganadora.

¿Te parece bien? Entonces, seguimos.

Como te comenté antes, aunque lo normal sería pensar que las decisiones de compra se toman a partir de la lógica, la realidad es que no es así. En este caso, son las emociones “las que llevan los pantalones”.


“En las decisiones de compra, las emociones mandan”
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Y esto causa ciertas dificultades, porque la conexión entre las áreas del cerebro responsables de la lógica y el discurso son más fuertes que las que conectan emociones y discurso.

Sin embargo, existen ciertos trucos para “engañar” al cerebro y disfrazar la racionalización de las decisiones.

¿Has leído En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust?

Toda la historia arranca a partir de un olor. El protagonista se toma un café con una magdalena. El olor que desprende la magdalena le transporta automáticamente a su niñez y da comienzo la narración.

No te cuento esto para dar una clase de literatura, sino para que veas que los sentidos son capaces de despertar en el cerebro situaciones y emociones vividas en el pasado que tienen un efecto directo en la mente.

Hagamos un experimento ahora.

Imagina que tienes un limón en las manos.

Cierra los ojos e imagina la textura rugosa y su olor amargo. Ahora imagina que lo cortas y le das un mordisco. Siente la acidez del sabor en la boca.

¿Has empezado a producir saliva?

¿Sí? Se debe a que la descripción del limón es lo suficientemente realista como para que tu mente lo recree a partir de tus experiencias pasadas.

El secreto han sido “textura rugosa”, “olor amargo” y “acidez del sabor”.

Como ves, alimentar la imaginación refuerza las palabras que escribes.

De hecho, según las imágenes de resonancia magnética tomadas en estudios neurocientíficos, demuestran que simples palabras como “llave” o “silla” solo activan las áreas cerebrales involucradas en el lenguaje (sobre todo la área de Broca y de Wernicke).

Pero palabras como “lavanda” o “canela” también activan las áreas responsables del olfato.

Y esto es así con todos los sentidos.

Sabiendo esto, estarás de acuerdo conmigo en que el potencial de los emails de venta puede ser extraordinario si eliges bien las palabras…

Así que a partir de ahora, utiliza verbos relacionados con los sentidos para despertar emociones en tus lectores.

  • Tocar
  • Oler
  • Ver
  • Oír
  • Probar
  • Imaginar
  • Saborear
  • Sentir

También puedes usar sustantivos o adjetivos que le hablen a los sentidos y tengan cierta carga emocional. Estos son algunos ejemplos:

  • Misterioso
  • Divertido,
  • Inquietante
  • Hipnótico
  • Suavidad
  • Fragancia

Podríamos seguir hasta el infinito, pero estaríamos olvidando lo más importante.

Te lo cuento en el siguiente punto.

La clave está en usar la imaginación, no el diccionario

Mi problema con las interminables listas de palabras que pueden ser emocionalmente efectivas es que son solo eso: listas. Y la mayoría de las veces, se reduce a enumerar sinónimos.

No digo que “descubrir”, “desvelar” o “revelar” no funcionen. Para un asunto o una llamada a la acción corta y llamativa pueden valer, pero para que el storytelling de un email de venta sea eficaz, es mucho mejor poner los esfuerzos en despertar la imaginación de tus clientes.

Y, sí, esto es válido en todos los sectores y con todas las temáticas.

¿Crees que vender productos térmicos aislantes es aburrido? Puede serlo.

Pero la cosa cambia si en lugar de hablar de los materiales y las características, te centras en describir cómo tu producto protegerá al cliente (y a su familia) de pasar el invierno con la carne de gallina, evitará las tiritonas por las mañanas cuando vayan al baño o despertarse de madrugada con los pies helados.

En este caso, podríamos completar el mensaje evocando la imagen de un hogar calentito con un ambiente cálido en todas las habitaciones.

¿Verdad que esto resulta más atractivo que leer una parrafada sobre la fibra de vidrio?

Pues bien, para conseguir esto, el verdadero secreto no son las las técnicas de escritura ni las palabras evocadoras.

Lo que de verdad convierte una estrategia de email marketing en una campaña rentable es la empatía.


Deja de describir características y empieza a empatizar
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La empatía se basa en ser capaz de ponerte en la piel de tu cliente: pensar como él y sentir como él. Esta es la verdadera manera de comprender la realidad del problema o necesidad que experimenta y poder mostrar los beneficios de tu oferta de una forma vívida con la que se identifique.

Y esto de la empatía no es algo que yo me haya inventado. Está respaldado por la ciencia y se debe a un tipo de neuronas: las neuronas espejo.

Para simplificar y entendernos fácilmente: cuando le cuentas una historia a otra persona (o te la cuenta a ti), las neuronas espejo entran en acción y hacen que ambas mentes se sincronicen.

Es como si los cerebros se conectaran para sentir las mismas emociones.

¿Por qué sientes miedo cuando ves una escena de terror en una peli de miedo?

Empatía y neuronas espejo.

¿Por qué se contagia la risa?

Empatía y neuronas espejo.

¿Por qué te entristeces cuando ves a alguien llorar?

Sí. Empatía y neuronas espejo.

Ahora, la gran pregunta es: ¿puedes usar la empatía y las neuronas espejo a tu favor en tu estrategia de email marketing?

¡Por supestisísimo!

¿Cómo? Bueno, lo primero que debes hacer es conocer lo máximo posible a tu cliente ideal para que seas capaz de entenderlo tan bien (o mejor) que él mismo. 😉

A partir de ahí, identifica todos sus puntos de dolor y la situación deseada que quiere tener. Y después, construye una situación que pueda imaginar fácilmente, con la que se sienta reflejado y añade palabras con carga emocional positiva.
Por ejemplo, si eres programador y ofreces servicios de soporte técnico, las posibles palabras para ti tendrían que estar relacionadas con la tranquilidad, el alivio, olvidarte de problemas…

En mi caso, que ayudo a negocios y emprendedores a mejorar sus campañas de email marketing, me apoyaría en palabras como “triunfar”, “conseguir”, “aumentar”, “multiplicar”, “ganar”…

¿Lo ves?

Escasez, miedo a perder algo y otros método para controlar las emociones de tus clientes

Vale. Ya conocemos el poder de las emociones positivas, del copywriting sensorial y de la empatía.

Pero ¿qué hay de las emociones negativas?

Aunque las positivas funcionan muy bien en la mayoría de los casos, hay ocasiones en las que el copywriting negativo (que no significa agresivo) puede ser la clave para conseguir que tus clientes pasen a la acción.

La emociones negativas actúan como el empujón final que necesita tu cliente para tomar la decisión.

Una de las técnicas persuasivas más utilizadas que evocan emociones negativas es la escasez; la famosa FOMO (Fear Of Missing Out) o el miedo a perder algo.

La escasez consiste en decirle a un prospecto (un potencial cliente) que puede conseguir lo que quiere (la solución que ofreces), pero solo hay disponible un número limitado de unidades y poco tiempo, por lo que tiene que actuar rápido.

Seguro que has visto esta estrategia en acción más de una vez. Los cursos que solo abren inscripciones una vez al año son un ejemplo de ello; como hace Franck con su formación Autoridad Ascendente: o entras en abril o tienes que esperar un año entero.

El Black Friday es otro ejemplo de escasez: buenas oportunidades de compra durante un tiempo muy limitado.

En el caso del email, para aprovechar la técnica FOMO es necesario enfatizar el principal beneficio que conseguirá tu cliente.

“Última oportunidad para formar parte de esta experiencia”

“La oferta termina HOY”

“Solo quedan 12 horas”

“Última plaza libre”

El quid de la cuestión de la escasez es que pone el punto de mira en una emoción negativa muy poderosa: el riesgo a perder la situación deseada.

Ten en cuenta que el miedo es una de las armas más eficaces que existen para influir en las decisiones, así que, bien utilizado, puede transformar los resultados de tus campañas de venta de email marketing.

¿Cómo funciona exactamente el miedo?

En el libro Age of Propaganda, los autores (Pratkanis y Aronson) describen muy bien el papel que juega el miedo en una campaña de email marketing.

Según ellos:

Cuanto más miedo siente una persona al leer un texto, más fácil es que tome precauciones para evitar el motivo que lo causa.

Pero para que el miedo funcione como estrategia de venta deben cumplirse 4 condiciones:

  • Que lo que describas realmente genere miedo y sensación de escasez en tu potencial cliente: es decir, que sea de su interés.
  • Ofreces una solución específica para reducir o eliminar el peligro: no vendes humo.
  • Se percibe que tu oferta es eficaz: transmites de forma clara los beneficios.
  • Tu potencial cliente siente que de verdad puede hacer algo para liberarse de su problema o necesidad.

El último punto es muy importante.

Como dicen los autores del libro:

Recurrir al miedo no tendrá éxito si la audiencia se siente incapaz de cambiar su situación.

De modo que, para que el miedo funcione en tus campañas, tienes que:

  • Crear una conexión con tu audiencia: para que sienta el miedo de forma genuina.
  • Describir el miedo y tu solución de forma objetiva: sin engordar nada artificialmente.

Y, por supuesto, primero debe existir un problema o una necesidad.


¿Ofreces lo que tus clientes demandan o lo que tú quieres vender?
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De nada servirá enviar un email que apela al miedo si intentas vender un servicio de diseño web a quien no tiene web ni intención de tenerla.

Parece evidente, pero te sorprendería saber la cantidad de envíos que se hace a las personas inadecuadas que no necesitan la solución que se les está ofreciendo. De hecho, este es uno de los principales errores del email marketing.

Profundicemos un poco más en ello.

¿Crear o aprovechar emociones?

Puede que llegados a este punto estés pensando que si quieres tener éxito en tu estrategia de email marketing tienes que crear de la nada emociones en tus clientes.

Sin embargo, es más efectivo (y sencillo) aprovechar las emociones que ya tienen.

Si tus productos o servicios solucionan un problema ya existente, tus clientes ya experimentan emociones relacionadas con ese problema.

Algunas de ellas son negativas: frustración, miedo, bloqueo, molestia…

Y otras son positivas y se relacionan con la situación deseada que vivirán cuando se liberen del problema (es decir, están pensando en “el después” de pasar por tu solución).

Volvamos al tema de la empatía: si conoces bien a tu cliente ideal y sabes cómo se quiere sentir esa persona después de trabajar contigo o comprar tu producto, ¿no será tu comunicación emocional más efectiva?

Pero, claro, para ello tienes que sentir como lo hace esa persona.

Esto me recuerda a una conversación que mantuve hacer poco con un colega copywriter. Me contó que estaba reescribiendo los textos de la web de una compañía de seguros.

Cuando le pregunté cómo lo llevaba, me respondió: “Llevo 3 días convenciéndome de que soy una persona de 60 años que se acerca a la edad de jubilación”.

Así es como funciona el buen copywriting, ya sea para los textos de una web o para una campaña de email marketing.

Es parecido a lo que tienen que hacer los actores: para interpretar el papel de un personaje necesitan interiorizar cómo sería esa persona en la vida real y entender cómo sienten y afrontan sus problemas.

Conclusión: empatiza con tu cliente, ponte en sus zapatos y entonces (y solo entonces) serás capaz de manejar sus emociones.

Para despertar miedo, escasez o urgencia con copywriting negativo (que, repito, no es sinónimo de agresivo), puedes usar palabras como “fracaso”, “abrumar”, “desesperar”, “impotencia”, “frustrar”, “perder”, “escapar”…

Recuerda: lo importante no es la lista de palabras, sino las precisas para empatizar con las emociones de tu cliente.

Y ya lo sabes… persuade, pero nunca manipules

Aunque lo he comentado al principio, después de hablar de técnicas de control de las emociones me parece oportuno terminar el artículo haciendo hincapié en que la persuasión y tus intenciones de venta NUNCA deben traspasar la frontera y entrar en el lado oscuro de la manipulación.

Porque una cosa es persuadir y otra muy diferente abusar y manipular.

Esto es importante que lo tengas claro.

Cuando te plantees usar el lenguaje para controlar las emociones, hazlo solo si hay una buena razón para ello.

Jugar con la urgencia o con la escasez en una campaña de venta es algo que está a la orden del día en el marketing, pero infundir miedo es algo que debes hacer con mucha responsabilidad.

No solo porque nadie se merece que juegen con sus emociones y sentimientos, sino porque si tus suscriptores perciben un atisbo de intento de manipulación, no lo permitirán.

En este caso, un solo email puede levantar un muro de desconfianza más resistente que el que está norte de Invernalia en Juego de Tronos.

Eso sin mencionar que hay sectores y ocasiones en las que las emociones hay que manejarlas con mucho tacto: trastornos psicológicos, contextos de depresión, fallecimiento…

Así que utiliza los métodos que has aprendido en este artículo y aprovecha el poder de las emociones para conectar con tu audiencia de una forma honesta y respetuosa.

Más allá de técnicas y palabras mágicas, preocúpate de verdad por sus problemas y trata de comprenderlos profundamente.

Con esta base, te resultará más sencillo elegir las frases y palabras adecuadas para hablarle a las emociones, motivar las decisiones de compra y convertir tu email marketing en una estrategia rentable.

¿Te echo una mano con tu próxima campaña de email marketing?

Sé que digerir toda esta información y ponerla en práctica puede costarte un poco al principio. ¿Qué te parece si te ayudo?

¿Y si te regalo las plantillas de los emails que yo uso en mi negocio y con mis clientes?

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