lunes, 16 de febrero de 2015

Aprendiendo de las urgencias

Por: Berto Pena

Las urgencias siempre llegan. Nos agobian, nos desvían del plan de trabajo, nos desgastan… y nos alejan de los resultados. Son grandes enemigas pero, también, una oportunidad para trabajar mejor… si se aprende de ellas.



Pero el problema (nuestro problema) es que no por lo general, cuando uno sufre una falsa urgencia o incluso una urgencia de verdad, no hace nada a posteriori. No nos paramos a ver qué, por qué, cómo, quién o cuándo.


La secuencia suele ser la siguiente: urgencia—sorpresa—indignación—reacción—acción (a menudo equivocada).


¿Y luego? ¿Qué hacemos luego? Pues generalmente nada. Una vez sofocado el incendio o el simulacro de incendio, volvemos al punto donde lo habíamos dejado, intentando retomar el plan de trabajo que nos vimos obligados a alterar. Siempre a la carrera.


¿No sería inteligente analizar esa urgencia o falsa urgencia para aprender de ella?. Detrás de las urgencias, y sobre todo de las falsas urgencias, SIEMPRE hay una lección que aprender. O varias.


Cada imprevisto, cada falsa urgencia, cada urgencia, encierra una serie de enseñanzas para no repetirla el futuro.


Este es para mí uno de los mayores fallos al trabajar: nos pasan cosas pero no aprendemos de ellas. Y se vuelven a repetir, y nosotros volvemos a caer en ellas, y seguimos sin aprender. Y volvemos a caer. Y además cada vez lo hacemos con más frecuencia y nos caemos desde más alto.


Si no aprendes de lo que te pasa…¿cómo vas a mejorar tu experiencia productiva? ¿Cómo vas a crecer como profesional y persona? ¿Cómo vas a evitar que se repita mañana o incluso vaya a más?


Es cierto que a menudo las urgencias vienen de la mano de imponderables, de cosas que están fuera de nuestro alcance o actuación (averías, accidentes, etc). Pero no menos cierto es que muchas falsas urgencias y urgencias tienden a repetirse, o bien son parecidas a otras que sufrimos ayer.


Cosas que, por varios motivos, se presentan como urgencias y que con un poco de cuidado, podrían haberse evitado. Es lo que se conoce como «urgencias autogeneradas»:



  • 1.

    Por mala o falta de planificación individual: las personas involucradas en la urgencia no han ido por delante de sus tareas, sino por detrás.

  • 2.

    Por mala o falta de planificación en equipo: las tareas en las intervienen más de una persona deben proyectarse de forma compartida.

  • 3.

    Por mala o falta de comunicación: fechas límite o de entrega mal comunicadas, expectativas no aclaradas, mal uso de herramientas…

  • 4.

    Por excesiva relajación individual o del equipo: tendemos a creer que siempre hay tiempo de sobra, caemos en una falta de tensión productiva y luego los plazos se nos echan encima.


No hay que hacer un “máster” alrededor de cada urgencia. No hay que hacer un análisis-estudio-megareunión para analizar todo lo que nos pasa. Basta con parar unos pocos minutos para analizar qué hay detrás de eso que acaba de pasar. De ese modo, podrás y podréis PREVENIRLO en el futuro.


Trabajar mejor no siempre pasa por incorporar un nuevo hábito, utilizar un nuevo gestor de tareas, o comprarse una nueva tableta. Consiste, en más ocasiones de las que creemos, en ver cómo trabajamos para hacerlo mejor mañana. Es una de las bases del trabajo inteligente.




viernes, 13 de febrero de 2015

✓ Utiliza modos de trabajo para mejorar tu productividad

Por: Samuel Casanova

Enfoque

David Allen, autor de Getting Things Done o GTD, insiste en que una vez adquirida la organización personal mediante su flujo de trabajo es esencial adquirir la habilidad de poder cambiar de enfoque con facilidad. El tener todo bajo control debe ser el paso previo para poder estar 100% presente en lo que hagas en cada momento.


Por ejemplo podemos estar concentrados realizando un informe importante, a continuación asistir a una reunión de ventas y terminar la jornada respondiendo mails. En todas las situaciones estaremos por lo que hay que estar en el momento. Cuando estoy redactando el informe no estoy pensando en la inminente reunión porque si debo preparar algo lo habré hecho con antelación (si no no estaría haciendo el informe). Cuando estoy en la reunión estoy escuchando con atención y haciendo aportaciones valiosas, no estoy pensando en el informe, y mucho menos en revisar el correo o las redes sociales con el móvil. Finalmente cuando salgo de la reunión me concentro en contestar los mails pendientes que permiten una respuesta rápida y anotando las tareas derivadas de los mails más complejos. Nuevamente mientras reviso el mail no estoy pensando ni en el informe ni en la reunión, solo en dejar la bandeja de entrada a cero cuando antes.


Una ayuda a la hora de cambiar rápidamente de enfoque o de tarea, puede ser utilizar lo que llamo modos de trabajo. Los modos de trabajo son la manera en la que me enfrento a las diferentes tipos de tarea que realizo durante el día. Esencialmente divido las tareas en 2 tipos: o bien son tareas complejas y exigentes que necesitan un nivel máximo de concentración, o bien son tareas muy rápidas o mecánicas que puedo hacer aunque me distraigan otros asuntos. Utilizaré por lo tanto 2 modos básicos de trabajo, el modo Offline y el modo Online.


El modo Offline


Cuando necesito un espacio tranquilo y alto nivel de concentración utilizaré el modo Offline. Este modo consiste en predisponer mi entorno para eliminar el mayor número de distracciones posible y permitir enfocarme y concentrarme en hacer con efectividad una tarea.


Para ponerme en modo Offline cerraré en el PC todas las aplicaciones que me distraen: correo, mensajería instantánea, redes sociales, en general todo lo innecesario y dejar solo lo imprescindible y necesario para hacer el trabajo.

Haré lo mismo con el móvil, por ejemplo utilizaré la aplicación Llama para bloquear el perfil Silencio durante el tiempo que necesite estar concentrado. Si no quieres silenciar del todo el móvil por si recibes llamadas urgentes, al menos elimina las notificaciones sonoras de aplicaciones tipo WhatsApp. Algo sencillo y efectivo es también ponerlo boca abajo para que las notificaciones en pantalla tampoco nos distraigan.


Para evitar las interrupciones ponte unos auriculares o cascos, aunque no conectes la música, simplemente para que la gente sepa que estás concentrado y no quieres que te interrumpan. Educa a tus colaboradores más habituales a que si te ven con auriculares solo te interrumpan para cosas urgentes. Si te interrumpen por algo que puede esperar simplemente responde “te busco en X minutos” y te anotas un recordatorio para que la persona vea que no olvidarás hacerlo. Si necesitas justificar el retraso en la respuesta (por ejemplo porque es tu jefe quién te interrumpe) explícale que ahora no te puedes ocupar porque estás concentrado en completar un trabajo de calidad que requiere no ser interrumpido. Normalmente debería entenderlo y además quedará satisfecho por tomarte tu trabajo tan en serio.


Lo mismo aplica si alguien nos llama al teléfono y no es una urgencia. Si alguien abusa del teléfono para asuntos no urgentes además le explicaremos que para cosas como esa que puede esperar mejor nos envíe un correo.


El modo Online


Por contra, habrán momentos del día en los que necesitemos estar disponibles para trabajar en equipo e interactuar con los colaboradores. En el modo Online no perderemos el tiempo deliberadamente sino que aprovecharemos que hay ciertas tareas que requieren menos atención para estar disponibles para otras personas.


En el modo Online habilitaremos nuevamente las notificaciones que creamos oportunas. Por ejemplo activaremos la mensajería instantánea para revisar si hay mensajes y por si alguien nos quiere preguntar algo en ese momento.

Es un buen momento para procesar nuestras bandejas de entrada, vaciar el correo electrónico que ha ido llegando mientras estabas Offline y revisar las notificaciones de redes sociales corporativas.


También habrán tareas sistemáticas o rápidas de ejecutar que podremos realizar en este modo, por ejemplo leer un artículo de un blog, realizar la facturación mensual, enviar un correo a alguien o hacer limpieza de tus carpetas temporales. Asegúrate de tener bien identificadas este tipo de tarea en tu lista de próximas acciones.


Planificación diaria


La clave para utilizar sabiamente estos modos de trabajo es añadirlos en tu planificación diaria. En lugar de planificar cada día qué tareas realizarás, planifica cuanto tiempo estarás en cada modo y como los distribuirás durante tu jornada.


Lo mejor es comenzar el día en modo Offline. Aprovecha tu momento del día más productivo eligiendo una tarea importante el día anterior y completándola a primera hora de la mañana, antes de que comience la tormenta de correos e interrupciones. Si tu oficina es como todas y es costumbre comentar las mejores jugadas del partido del día anterior nada más llegar al lugar del trabajo, puedes probar a encerrarte en una sala apartada para lograr la mayor concentración (normalmente las salas están vacías a esas horas).


Una vez completada esa tarea, ponte en modo Online para procesar las bandejas de entrada, echar un vistazo a la agenda para ver los compromisos del día y buscar los huecos en los que nuevamente te pondrás en modo Offline. Asegúrate de que tienes todos los momentos Online que necesitas. Yo personalmente por mi tipo de trabajo necesito estar muy disponible, por lo que como mínimo estaré Online 4 veces al día, a las 9h, a las 12h, a las 15h y a las 17:30h aproximadamente. Todos esos momentos Online son de unos 15 minutos de duración aproximada, excepto el primero de las 9h que es de una media hora ya que aprovecho para hacer la revisión diaria de mi sistema GTD.


Para tener claro qué implica para ti cada modo de trabajo, crea una checklist para detallar los pasos necesarios para pasar de un modo a otro (poner móvil en silencio, cerrar correo, ponerte los auriculares). Sobre todo al principio cuando no tengas este hábito te ayudará a no dejarte ningún elemento de distracción abierto y a tener más seguridad de que no te dejas ningún canal de comunicación olvidado cuando vuelves al modo Online.


Finalmente comentar que el modo Online no es el modo descanso. Es necesario tomarse pequeños descansos durante la jornada de trabajo para recargar pilas y ser más productivos. Algo que puedes hacer es dividir tu tiempo de Offline en Pomodoros de 25 minutos, y también aprovechar los cambios de modo de trabajo para tomarnos una pausa.


Concluyendo


Utilizar sabiamente los modos de trabajo nos permite ser más efectivos en nuestro trabajo a la vez que nos ayuda a gestionar los numerosos canales de comunicación y posibles distracciones en el lugar de trabajo. Además es algo muy sencillo de implementar y no requiere inversión de ningún tipo.


Prueba a crear tus propios modos de trabajo y aplícalos durante unos días para comprobar sus beneficios. Después, no olvides dejar tu comentario para explicar la experiencia. Estaré encantado de saber el resultado y responder cualquier duda o sugerencia.


Samuel Casanova


Soy Samuel Casanova, Scrum Master en Raona/Vueling y entusiasta de la productividad personal y de equipos con GTD, Scrum, LEAN y Kanban. Visita mi blog en http://ift.tt/1EkBdJa.



miércoles, 11 de febrero de 2015

✓ Crear un plan mensual en 3 pasos sencillos

Por: Jeroen Sangers

Plan mensual

Cada mes que empiezas sin tener un plan, será un mes perdido. Quiero decir que seguramente harás muchas cosas, pero es probable que no avances hacia tus grandes objetivos.


En la lucha diaria para apagar los fuegos simplemente pierdes los objetivos de la vista. Hay tiempo de sobras para lograr las metas, así que hoy decides dedicarte a los temas urgentes y la semana que viene ya volverás a enfocarte en tus metas. Pero entonces saldrán otras urgencias y así pasarás todo el mes procrastinando sin avanzar de verdad.


Está bien que hayas creado un plan anual, pero este plan no vale para nada si no lo consultas frecuentemente ni lo adaptas a los cambios.



«En la preparación para la batalla siempre he encontrado que los planes son inútiles, pero la planificación es indispensable»


— Dwight Eisenhower



Para poder cumplir tus objetivos para este año, hay que dividir estos objetivos grandes en partes más manejables.


Recomiendo reservar 10 minutos en tu agenda al final de cada mes para planificar el mes que viene, siguiendo estos pasos:


1. Recopilar datos


Para poder crear un buen plan mensual necesitas tener toda la información a mano:



  • El plan anual dónde has apuntado tus objetivos de este año, complementado con el desglose por mes.

  • El plan del mes pasado. Es posible que aún haya cosas que no has podido hacer.

  • El calendario para tener una idea de la estructura del mes: los días festivos, los grandes eventos, días llenas de citas, días con tiempo libre, etc.


Basándote en estos datos puedes empezar a crear el plan para este mes.


2. Fijar los objetivos


Ahora llega el momento de reflexionar: ¿Qué quieres conseguir durante este mes? Igual a tus objetivos anuales, hay que limitar el número de cambios que quieres conseguir en un mes. Es mejor enfocarte en dos o tres grandes metas y hacerlas bien.


Puedes seguir estas tres estrategias—o una combinación de ellas— para definir tus metas para el mes que viene:



  • Simplemente copiar los objetivos que ya habías pensado para este mes desde tu plan mensual. Es una buena estrategia para principios de año, cuando aún no te has desviado demasiado de tus planes.

  • Puedes volver a utilizar los objetivos que has fijado el mes pasado y que todavía no has conseguido. En este caso es recomendable primero identificar la causa del retraso.

  • También puedes optar por crear objetivos completamente nuevos, aunque siempre teniendo en cuenta que encajan dentro de tu plan anual.


Apunta las tres metas que has elegido en un documento nuevo.


3. Desglosar tus objetivos


Finalmente, hay que desglosar tus objetivos para el mes que viene en partes más pequeñas, porque ya sabes que para comer un elefante hay que trocearlo en porciones que seamos capaces de comer y tragar. En tu plan mensual ya desglosas los tres objetivos que has elegido en partes más pequeñas.


Para cada una de las semanas del mes hay que decidir que deberías hacer para avanzar lo suficiente hacia las metas mensuales. Estos objetivos semanales, los apuntas en el mismo documento por debajo de tus metas para el mes y ya tienes tu plan mensual preparado.


Ahora, sigue tu plan y tendrás más probabilidades de tener un mes productivo.


Imagen «Plan mensual» cortesía de Shutterstock



martes, 10 de febrero de 2015

GTD: Las personas eficaces no necesitan alarmas

Por: Jerónimo Sánchez

A veces me preguntan cuál es tu herramienta GTD ideal, e invariablemente me veo en la necesidad de responder que aún no la he encontrado. Dejando a un lado el hecho de que primero debe ser el hábito y luego la herramienta, las herramientas pueden y deben jugar un papel muy importante en el aprendizaje, consolidación y práctica diaria de cualquier actividad, y especialmente en la práctica de GTD, repleto de hábitos de trabajo casi siempre nuevos para quien se acerca por primera vez a esta metodología.


Hay varios puntos de revisión que, como consultor y formador de GTD genuino, siempre considero a la hora de evaluar una nueva herramienta GTD. Entre esos puntos está comprobar si existe, o mejor dicho, que no exista una función de alarma para las tareas. Salvo contadas y honrosas excepciones, casi todas las herramientas existentes en el mercado que se autoetiquetan como GTD, fallan estrepitosamente en este sentido.



Antes de entrar en detalles es necesario una pequeña justificación sobre criterios de idoneidad que considero imprescindible. No importa si hablamos de prácticas productivas o de cualquier otra actividad, la mejor herramienta de soporte siempre será aquella que, no solo apoye el desarrollo de las buenas prácticas, sino que desincentive la aparición de malos hábitos. Es decir, si puedes hacer lo que necesitas con una herramienta, dicha herramienta será útil, y hasta puede que buena; pero si además te impide que desarrolles vicios, será la mejor de las herramientas posibles.


En este sentido, para que una herramienta GTD se convierta en mi herramienta GTD ideal, no sólo debe permitirme capturar, procesar, organizar, revisar y tomar buenas decisiones sobre qué voy a hacer a continuación, sino que debe impedirme, por ejemplo, capturar y procesar al mismo tiempo –uno de los errores más comunes de los principiantes–, o como nos ocupa hoy, “saltarme” el hábito de revisar periódicamente mi sistema.


Hace unos días me preguntaba un alumno en un taller si podía poner alarmas a los recordatorios de la lista “A la espera” –la lista que contiene todas aquellas tareas que deben ser completadas por terceras personas–, de modo que no se le olvidara enviar los e-mail o hacer las llamadas de seguimiento necesarias. Se quedó sorprendido cuando le dije que si hacía bien su trabajo no necesitaba poner alarmas.


Si desarrollas el hábito de revisar la lista “A la espera” todos los días, como parte de tu revisión GTD diaria, todos los días tendrás la oportunidad de considerar si ha llegado el momento de enviar e-mails o hacer llamadas para los asuntos que necesiten seguimiento. Utilizar alarmas para que nos recuerden hacer las cosas no solo nos obliga a planificar –jugando a adivinos para determinar el momento más adecuado para hacerlo–, sino que evita que consolidemos el hábito imprescindible de la revisión diaria.


Igualmente, una siguiente acción que se encuentra en una de tus listas de contexto está ahí para que la realices lo antes posible, no necesita ninguna alarma. El uso de alarmas solo está justificado para avisarte de que está próxima la hora de un compromiso que tiene fecha y hora en el calendario, como por ejemplo, 30 minutos antes de que empiece una reunión. En cualquier otra situación, las alarmas no hacen otra cosa que dinamitar las buenas prácticas sobre las que se sustenta GTD.


Así que ya lo sabes, una excelente forma de consolidar tu práctica de GTD es olvidarte de utilizar alarmas, y realizar la revisión diaria de manera sistemática. Te ayudará a ganar control sobre tus actividades diarias, adaptándote a las circunstancias y mejorando tu eficacia.




jueves, 5 de febrero de 2015

La técnica de encadenar tareas

Por: Berto Pena

Me encanta tirar de recursos sencillos para aligerar problemas de todos los días que a veces terminan por retorcerse. La “técnica” de encadenar tareas, por ejemplo, sirve para aliviar la forma en la que haces ciertas tareas pesadas o que rehúyes.



Esta técnica consiste en agrupar y enlazar una serie de tareas para hacerlas seguidas, una a continuación de otra, siguiendo una secuencia que siempre repites así. Como si cada tarea se tratara del eslabón de una cadena de la que vas tirando para ir haciendo las cosas. En el fondo se trata de crear lo que se llaman «cadenas de tareas».


Por desmenuzarlo, todo el proceso sería así:



  1. Detectas el momento, lugar o circunstancia donde te interesa trabajar con una cadena de tareas.

  2. Luego eliges las tareas, los eslabones.

  3. Defines el orden en el que harás esas tareas. Pones los eslabones en el orden que te interese.

  4. Ejecutas esa cadena cuando o donde quieras.


Dentro de nada explico qué ganas con todo esto pero, vaya por delante dos casos en los que personalmente utilizo esta técnica. Las cadenas de tareas. Creo que ya darán varias pistas…



  • Para las tareas del hogar y mantenimiento: limpieza, organización, compras fuera de casa, etc.

  • Para las tareas de mi trabajo que más pereza me dan: burocracia, facturas, declaración de impuestos, papeleo en general, etc.


Yendo más al detalle, ¿qué beneficios te trae esta técnica? ¿Para qué sirve crear cadenas de tareas?


Para hacer tareas que cuesta hacer


Piensa en esas 3 ó 4 tareas que siempre da pereza hacer, y que muchas veces están relacionadas unas con otras. Si decides hacerlas una detrás de otra sólo necesitarás el empuje inicial para hacer la primera. Luego te costará mucho menos que si, por ejemplo, decides hacerlas en dos o tres momentos a lo largo de tu semana, donde necesitarías varios impulsos. Se trata de aprovechar la inercia inicial.


Para hacer ciertas cosas en un momento concreto


Hay ciertas tareas que siempre se deben hacer en ciertos momentos del día o de la semana. Por ejemplo: 2-3 cosas que haces los sábados por la mañana en casa; o una cadena de tareas que tienes que ejecutar los lunes a primera hora en la oficina; o bien otra para los viernes y cerrar así la semana de trabajo; o incluso 2-3 tareas que siempre haces al regresar a casa después de un viaje.


Para no olvidar ciertas tareas


Si está en una lista es muy difícil que se te olvide… pero muchas veces tenemos tareas que no anotamos en una lista. Y porque tal vez nos desagradan tendemos a descuidar y olvidarlas. ¡Crea una cadena! La clave es hacerlas siempre una detrás de otra y siempre en el mismo orden.


(Así es cómo no sólo “vencí” las tareas del hogar sino que nunca olvido hacer esas cosas… aunque físicamente no estén escritas en una lista.)


Para “forzarte” a hacer algo nuevo


Piensa en ese nuevo gesto, esa nueva rutina, ese nuevo hábito. Desde luego que puedes ponerlo en marcha de forma separada, suelto, por así decirlo. Pero te costará muchísimo menos si lo encadenas a otras cosas que ya haces habitualmente. Poner ese nuevo eslabón será más fácil.


¿Cómo crear/encontrar cadenas de tareas?


Naturalmente es algo que sólo puedes hacer tú, pues depende de tu actividad (profesional, familia, aficiones, etc.). Lo que hago yo es identificar “oportunidades” para esto: momentos, actividades, circunstancias… donde valdría la pena echar mano de cadenas.


¿Hay alguna tarea aburrida que te cueste hacer? ¿Hay alguna que tiendes a retrasar? ¿Hay alguna tarea que evitas hacer? ¿Hay alguna tarea o acción que quieres empezar a hacer? ¿Hay algo que siempre debes hacer cuando pasa algo o cuando llegas a un sitio? Si es así, ahí ya tienes el primer eslabón. Lo que te falta ahora es buscar otra u otras tareas para conectarlas y formar así una cadena que puedas reproducir.


¿Vas a ser ultra productivo con esta “técnica”? Pues, hombre, lo dudo, no es para volverse loco. Pero es de esas cosas sencillas que, sumando sumando, irá aliviándote en ciertos momentos y actividades. Y, la Productividad Personal va de sumar mejoras. Ya sean grandes o pequeñas. ¡A mí me ayuda!




martes, 3 de febrero de 2015

Organizarse y priorizar… ¿seguro?

Por: Jerónimo Sánchez

¿Quién no ha oído decir alguna vez eso de que “lo que tú necesitas es organizarte y priorizar”? Los amigos, los profesores, los jefes, la abuelita… Todos lo dicen, todo el tiempo, como si fuera un mantra. Ya forma parte del acervo cultural, todo el mundo saber que si tienes problemas de productividad lo único que debes hacer es “organizarte y priorizar”, aunque nadie lo haga. O peor aún, aunque lo hayan intentado y a ellos no les haya dado resultado. No importa, si todo el mundo lo dice, debe ser verdad.


Pero a poco que hayas intentado hacerles caso te habrás dado cuenta de que la cosa no es tan sencilla como parecen sugerir los “expertos”. La verdad es que no lo es, especialmente si seguimos sosteniendo dos falsas creencias que han hecho mucho daño a la productividad personal de las personas a lo largo de los últimos años.



Organizarse no es una acción


La primera de las falsas creencias de las que hablo es la de que uno no puede organizarse igual que puede freír un huevo o lustrarse los zapatos. Organizarse no es una acción, sino un proceso muy complejo que implica desarrollar toda una serie de –generalmente– nuevos hábitos de trabajo. Suponiendo que sabes cuáles son esos hábitos, y que sabes cómo desarrollarlos –otro asunto que no es para nada sencillo–, lo que la gente entiende por organizarse lleva tiempo y disciplina.


El problema de decir “tú lo que necesitas es organizarte” es que suena igual que “para cambiar de canal sólo tienes que apretar este botón del mando”. Cuando te quedas con esa idea en la cabeza el resultado es que, cualquier cosa que hagas, aunque vaya en la dirección correcta, va a hacer que abandones el intento de organizarte. Y es que no hay nada que puedas hacer que, por sí solo, te haga automáticamente organizado.


O dicho de otra manera, la consecuencia de asumir que organizarse es una acción simple, binaria, que lo haces o no lo haces, es que, al ver que no funciona, probablemente termines volviendo a los viejos hábitos que ya tenías. Puede que sigas sin “estar organizado”, pero al menos no supone esfuerzo.


Asignar prioridades es una tarea inútil


La otra falsa creencia es asumir que la prioridad de las tareas nunca cambia, y por tanto podemos asignarlas y trabajar de acuerdo a ellas hasta que las tareas sean completadas.


Por más que la realidad se empeña en demostrarnos que asignar prioridades no funciona, seguimos obsesionados por hacer caso a los gurús de la gestión de tiempo, e intentamos clasificar las tareas según todo tipo de escalas arbitrarias, a cada cual más compleja y creativa.


Si eres un trabajador del conocimiento, seguro ya te has dado cuenta de que las cosas cambian muy deprisa, haciendo que lo que ayer era urgente hoy pueda esperar, y viceversa. En un entorno de trabajo tan cambiante como el actual, asignar prioridades es como dejar flotando varias hojas en una corriente de agua y pretender que permanezcan en el mismo orden conforme avanzan. Es sencillamente imposible. Si no quieres pasar todo tu tiempo reasignado prioridades, lo mejor es que te olvides de ellas.


Lo que de verdad debes hacer


Entonces, ¿cuál es el secreto de las personas altamente eficientes? ¿Cómo se supone que consiguen hacer primero lo más prioritario, y mantener en orden sus actividades? Sin entrar en muchos detalles, lo que sucede es que han desarrollado cinco hábitos básicos –que no sencillos–, que les permite ser conscientes de los frentes que tienen abiertos, elegir en qué se van a enfocar en cada momento, y dejar de hacer conscientemente las cosas que no quieren/pueden/deben hacer en este momento.


De manera un poco simplista, en primer lugar capturan todas las cosas que pueden llegar a suponer un compromiso –con ellos mismos o con terceros, ahora o en el futuro– en un lugar confiable, fuera de su cabeza, sin importar el momento y el lugar en que estas cosas surjan; luego procesan regularmente todo lo que capturan para poder determinar hasta qué punto se van a comprometer con cada cosa y cuándo; una vez decidido que se van a comprometer con una cosa, la desglosan en acciones físicas, en función de las herramientas, lugares o personas –contextos– que van a necesitar para completarlas; además, cuando llega el momento de hacer, tienen en cuenta las fechas de vencimiento objetivas de cada compromiso, así como el contexto, nivel de energía mental y tiempo disponible en este momento para trabajar de manera eficiente y determinar lo que van a hacer a continuación, sin necesidad de utilizar prioridades subjetivas asignadas días o semanas atrás; y por último, se toman el tiempo necesario para actualizar regularmente su inventario de compromisos, de manera que puedan estar seguros de que se están enfocando en las cosas correctas en todo momento.


Todo esto suena un poco más complicado que “organízate y prioriza”, desde luego. La gran diferencia es que esto sí funciona, y funciona muy bien.


Lo que acabo de describir muy brevemente no es otra cosa que la metodología de productividad personal “Getting Things Done”, o GTD, desarrollada y hecha popular a nivel mundial por David Allen, y que lleva demostrando su valor desde hace casi 15 años. Nada nuevo, como se puede ver. Lo sorprendente es que, a pesar del tiempo transcurrido, la gente aún se empeñe en intentar organizarse, asignar prioridades y “gestionar el tiempo”.


Si organizarte y priorizar no te funciona –y si eres un profesional que trabaja con un ordenador y su mente, como la mayoría hoy en día, hay muchas probabilidades de que no te funcione–, ya sabes lo que puedes hacer: captura, procesa, organiza, toma buenas decisiones según las circunstancias de cada momento y revisa regularmente tus compromisos. O dicho de otro modo, practica GTD.




✓ Prepárate para ser más productivo

Por: Jeroen Sangers

Productividad

¡Enhorabuena! Has decido mejorar tu productividad personal — sino, no estarías leyendo este artículo. Seguramente has empezado con la lectura de algunas fuentes de información sobre el tema: artículos en los diarios, posts en blogs, una revista dedicada a la productividad e incluso has leído algún libro. Más que suficiente para tener algunas ideas sobre qué hacer para mejorar tu gestión del tiempo.


¿Ahora qué haces? Hay mil cosas en tu manera de vivir y trabajar que puedes cambiar y que según los gúrus te harán más productivo. ¿Por dónde empiezas? No puedes cambiarlo todo a la vez. ¿Qué es mejor: buscar un buen gestor de tareas, empezar con algunos trucos , utilizar un método sencillo de gestión del tiempo o esforzarte para implementar un método completo de productividad personal?


Cada persona es diferente en necesidades, en experiencia previa, en gustos, en disponibilidad y conocimiento de tecnología… Una de las razones por las que existe tanta literatura sobre la productividad personal es el hecho de que no hay una solución universal. Sea cual sea la ruta y el método que eliges para ser más eficaz, antes de implementarlo hay que estar preparado.


Lea el artículo completo en la segunda edición de la revista Productive! Magazine.


Imagen «Productividad» cortesía de Shutterstock



viernes, 30 de enero de 2015

Esa “otra” procrastinación…

Por: Berto Pena

Al hablar de procrastinación uno tiende a identificarla con compromisos, proyectos o actividades más o menos grandes, claros e identificables, que se ven venir, y que por pereza o indecisión nos empujan a decir «ya lo haré mañana». Pero, ¿y la “otra” procrastinación?



Esa “otra” es una procrastinación más cotidiana, de todos los días y de cualquier día, la de dentro de media hora o de esta tarde… la que se esconde detrás de tu lista de tareas y de un leve cambio en tu planificación.


Esa procrastinación no hace ruido y pasa desapercibida, pero nos perjudica en silencio, porque progresivamente nos va acostumbrando a trabajar peor y conseguir menos. Es la tentación que te empuja a sustituir una tarea de cierta relevancia por algo mucho más pequeño, insustancial, más divertido seguramente, y que te da satisfacción inmediata.



Me refugio en una tarea menor como excusa para postergar otra de más valor que me resisto a hacer. Y mientras hago la pequeña acallo mi conciencia. No experimento sentimiento de culpa y no veo daño alguno, porque en el fondo ¡estoy haciendo algo!



¿Qué hay en realidad detrás de esta otra procrastinación?



  • Dejo de hacer la tarea que tenía que hacer. (En esto es igual que la “clásica” procrastinación.)

  • Me refugio en algo pequeño para decirme «eh, ¡que estoy haciendo algo!».

  • Pospongo la llegada de resultados porque me pongo a hacer algo menor. En el fondo, no avanzo o avanzo menos.

  • Tal vez estoy haciendo tareas pequeñas en un momento de alta productividad, como el inicio del día.

  • Me hago creer que hacer o estar ocupado es igual a conseguir y avanzar.

  • (OJO aquí) Esta microdecisión, que en apariencia es inofensiva, sienta precedente y me acostumbra a nuevas malas decisiones que vendrán mañana, pasado, y pasado.


¿Por qué le pongo el calificativo de “otra” procrastinación? Porque en el fondo no implica dejar de hacer cosas y caer en la holgazanería u ociosidad. No implica quedarse inmóvil de brazos cruzados mirando a la pared. Tampoco conlleva abrir el navegador e irme a Facebook, Twitter o caer en la navegación inconsciente. Todo eso sería descarado, me daría cuenta. Y sin duda diría: ¡estoy procrastinando!


Esta otra procrastinación es mucho más sutil, porque retraso la tarea pero la sustituyo por otra incluso de mi lista. Estoy haciendo otra tarea que me mantiene ocupado, activo, que me hace llenar tiempo de trabajo. Que me hace creer que por estar liado ya estoy avanzando. Que me hace decir: «Vale, no he hecho esa tarea y la he procrastinado. ¡Pero estoy haciendo otra! Estoy trabajando a tope, estoy avanzando por mi lista de tareas, estoy siendo productivo».


¿De verdad estoy siendo productivo o sólo estoy haciendo?


Somos especialistas en montarnos unas películas elaboradísimas para justificar que hacemos esto sí pero esto otro no, o mejor luego pero en este momento no. Y, eh, no hay nada de malo en decir «no me da la gana de hacer esto ahora», seguramente no matamos a nadie. Pero, lo que sí hay que buscar, es hablar claro y nunca engañarse.


Tú y yo vamos moldeando lo que somos y lo que vamos a ser a base de microdecisiones que tomamos cada día. Dentro de diez minutos, a mediodía, esta tarde, por la noche… Son pequeñas, sí, pero sumadas en conjunto definen cómo vamos a hacer las cosas. Conseguirlas. Construírlas. O no.


SIEMPRE me has escuchado insistir en la importancia de estudiar y ver cómo trabajamos. Y en esto, la “otra” procrastinación, tiene mucho que decir. Porque es facilísimo posponer tareas sustituyéndolas por otras facilonas, y caer en el extendido engaño de que Actividad = Productividad.




miércoles, 28 de enero de 2015

Estudio Redes Sociales 2015 – IAB

Por: Carlos Carbellido Monzó

IAB Spain, la Asociación de la publicidad, el marketing y la comunicación digital en España, ha presentado hoy el VI Estudio Anual de Redes Sociales, realizado en colaboración con VIKO. El estudio ofrece un análisis del comportamiento de los internautas en Redes Sociales.




lunes, 26 de enero de 2015

✓ Mi caja de herramientas, edición 2015

Por: Jeroen Sangers

Caja de herramientas

En otoño del año 2013 publiqué una lista de las dispositivos, aplicaciones y servicios que uso para hacer mi trabajo. Siempre estoy afinando mi flujo de trabajo y a veces incorporo nuevas herramientas, así que publico una actualización de mi caja de herramientas.


Aviso importante: Las herramientas de esta lista son muy específicas para mi trabajo, mi experiencia y mi manera de trabajar. No te aconsejo dejar tus herramientas actuales y utilizar las mismas que yo.


Dispositivos



(Sí, todos mis dispositivos son de la marca Apple. Creo en los beneficios de optar por una plataforma—Apple, Google o Microsoft—en lugar de dispositivos sueltos)


Administración



  • ContaSimple es una aplicación web que uso para la contabilidad. Me permite entrar mis facturas, las facturas recibidas y mis gastos para generar informes y hacer las declaraciones a hacienda. Como alternativa estoy estudiando Quipu.

  • Dropbox es una aplicación que no necesita introducción. Utilizo mi Dropbox de muchas maneras diferentes.

  • Numbers es la aplicación de hoja de calculo de Apple y la uso, entre otros, para crear un panel de control gráfico para visualizar el estado de mi negocio.

  • Plasso es la manera más fácil de poder aceptar pagos con tarjeta de crédito, aunque requiere una cuenta de Stripe.

  • Podio es un servicio que te permita crear aplicaciones para tu empresa. Es un híbrido entre un CMS clásico, una aplicación Kanban, una herramienta de colaboración y un intranet. Creo que sólo utilizo una pequeña parte de sus posibilidades para gestionar mi correspondencia comercial y la planificación de campañas de marketing.

  • You Need A Budget o YNAB es una aplicación para crear y gestionar una planificación financiera.


Blogging



  • Brytenet es el nombre que he dado a mi servidor. No es una empresa de hosting, aunque alojo algunas webs de clientes y amigos allí.

  • Cloudflare mejora la velocidad de El Canasto en muchas maneras. Gracias a este servicio todos los visitantes reciben una versión optimizada de las páginas desde un servidor cercano. Además, cuando mi propio servidor no está disponible, CloudFlare continua mostrando las páginas a los visitantes.

  • Feedpress es el servicio que uso para los feeds de mis artículos y podcast. Si tienes un blog y todavía usas Feedburner — que va a desaparecer dentro de poco — te aconsejo echar un vistazo a este servicio.

  • Google Analytics me permito ser el gran hermano, vigilando los visitantes de El Canasto. Tengo que admitir que no lo consulto mucho — he dejado de preocuparme por las estadísticas hace mucho tiempo, pero de vez en cuando es útil saber qué artículos son populares.

  • Hover es la manera más fácil de registrar tu propio dominio. Incluso cuando no tienes un negocio te aconsejo comprar un dominio, al menos para tener una dirección de e-mail que no depende de tu proveedor (gmail, hotmail, …).

  • MailChimp es el servicio más divertido para gestionar listas de correo y auto-responders.

  • Movable Type fue en su día el CMS más popular. Ahora todo el mundo se ha pasado a WordPress, pero yo sigo con Movable Type—utilizo versión 5, que cuenta con algunas características imprescindibles para mi, como la posibilidad de trabajar con Markdown, editar las plantillas sin tener que saber PHP o generar páginas estáticas.

  • Shutterstock es la fuente de los fotos de alta calidad que utilizo en los artículos y en presentaciones.


Consultoría



  • Basecamp es mi plataforma de eCoaching, donde comparto discusiones, tareas, citas, documentos y textos con mis clientes.

  • Podio (mencionado arriba como CMS) también la utilizo para gestionar los expedientes de mis clientes de consultoría.

  • Skype es el servicio de videoconferencia con mejor calidad de audio que uso para comunicarme con mis clientes en las sesiones de consultoría a distancia.

  • vCita está sincronizado con mi calendario y ofrece a mis clientes la posibilidad de consultar mi disponibilidad y reservar una hora para las sesiones de consultoría. Además envía recordatorios un día y una hora antes de cada cita.


Escribir



  • Byword es un editor de texto minimalista enfocado a escribir en Markdown. Casi todos los artículos publicados en El Canasto han sido escritos en Byword.

  • Editorial es una aplicación increíble: es un editor de texto para iOS que es más potente que las herramientas que utilizo en el ordenador. La posibilidad de crear flujos de trabajo personalizados convierte esta aplicación en la más usada cuando estoy de viaje.

  • Mindnode Pro es una aplicación para crear mapas mentales sencillos. Habitualmente empiezo cada texto largo con un mapa mental.

  • Pages de Apple es la aplicación que uso para dar formato a mis textos. Es fácil de usar, intuitivo, completo y me permite generar ficheros PDF o ePub de alta calidad.

  • Scrivener es la mejor herramienta para escribir textos largos. Cuenta con un montón de funciones avanzadas para estructurar el texto, gestionar el material de referencia, etc.

  • Simplenote es una aplicación que tengo instalado en todos mis dispositivos para gestionar notas de texto.

  • es el equivalente a NVAlt en mis dispositivos móviles. Es rápido al buscar y sincronizar notas, dos características muy importantes cuando tienes muchas notas. Uso etiquetas para distinguir los diferentes tipos de notas, como ideas para posts en El Canasto, listas de restaurantes, tiendas, bares y hoteles por ciudad, listas de control, etc. Actualmente tengo más que 600 notas en Simplenote.


Formación y charlas



  • Eventbrite es un servicio que uso para vender mis cursos en abierto y gestionar las entradas.

  • Keynote es la tercera aplicación profesional de Apple y es la que uso más. Es genial para crear presentaciones personalizadas.

  • Mindnode Pro la uso para crear la estructura de mis cursos y charlas. Una vez creada la estructura, puedo exportar los datos en formato OPML para usarlo en Scrivener o Keynote.

  • Shutterstock es mi fuente favorita de material gráfico de alta calidad.


Producción y publicación de vídeos



  • Blue Yeti es una bestia de micrófono USB — es mucho más grande de lo que parece — con una muy buena calidad para grabar audio.

  • Camstudio , la única aplicación para Windows en esta lista, la uso para grabar screencasts sobre aplicaciones en este sistema operativo. Sé que no es la mejor que hay, pero es suficiente para mis necesidades.

  • iMovie es una aplicación que por defecto ya viene instalado en mi ordenador y es genial para montar vídeos. Permite recortar las grabaciones y añadir una introducción y música de fondo.

  • Keynote no sólo uso para crear presentaciones, sino también para generar las animaciones de introducción para los vídeos.

  • Levelator sirve para normalizar ficheros de audio. Oficialmente ya no está soportada, pero aún la puedes descargar desde Archive.org.

  • Patience.io es la plataforma e-learning que utilizo para publicar cursos online.

  • Permute es una sencilla aplicación para convertir ficheros de vídeo y audio.

  • Piezo es una aplicación minimalista para grabar audio de aplicaciones o del micrófono.

  • Screenflow es una aplicación completa para grabar la pantalla. A veces también uso Screenflow para montar el vídeo.

  • Sennheiser HD 202 II son unas auriculares sencillas, pero imprescindibles al grabar vídeos.

  • Vimeo es dónde aloja los vídeo que quiero publicar en el blog.

  • Witcamp es una plataforma dónde tengo algunos de mis vídeocursos más populares.


Productividad



  • 1Password gestiona todas mis contraseñas.

  • 30/30 es un temporizador para iOS que uso a veces para asegurarme de tomar mis pausas. ¡Muy útil!

  • Backblaze hace automáticamente copias de seguridad de todo mi disco duro y los guarde —cifrada— en la nube.

  • Basecamp es mi solución preferida para colaborar en equipo —aunque no siempre puedo elegir yo qué herramienta usamos—. En Basecamp puedo centralizar las discusiones, ficheros, listas de tareas y calendarios de los proyectos en que estamos trabajando.

  • Beeminder es un servicio para hacer el seguimiento de los objetivos. Actualmente tengo 6 metas configuradas, algunas automatizadas mediante IFTTT. Hay que usarlo durante un tiempo para entender el genio de esta aplicación y sus métodos para evitar que hagas trampas.

  • Day One es una aplicación genial para mantener un diario. Lo tengo instalado en todos mis dispositivos (sincroniza vía Dropbox) y además publico automáticamente algunos tipos de eventos (fotos de Facebook y Instagram, tareas completadas de Omnifocus, etc.) gracias a los scripts de Slogger.

  • DEVONthink es para gestionar el gran volumen de material de referencia que he recopilado durante todos estos años. Su motor de inteligencia artificial me ayuda cuando clasifico documentos nuevos o cuando busco documentos relacionados.

  • Emergent Task Planner es un formulario que imprimo cada mañana para planificar mi día.

  • Faber-Castell Ambition es la pluma con la que escribo mis notas e ideas. Es elegante y escribe muy suave.

  • f.lux es una pequeña herramienta que adapta la temperatura de color de mi pantalla a la hora actual.

  • Hazel es una de estas aplicaciones que son invisibles, pero que echo de menos cuando cambio de ordenador. Hazel permite de forma sencilla organizar los ficheros en mi ordenador. Archiva automáticamente las facturas que descargo, vacía la papelera, mantiene mi escritorio limpio y hace muchas cosas más.

  • Calendario viene por defecto instalado en mis dispositivos y tiene todo lo que necesito (y más).

  • IFTTT es un servicio que vincula varias aplicaciones web. Lo uso, por ejemplo, para guardar una copia de las fotos de Instagram en mi carpeta Dropbox, para actualizar las estadísticas de Beeminder (vía email) o para añadir suscriptores al newsletter.

  • iTunes es una de las aplicaciones más usadas, porque siempre escucho música mientras trabajo. Tengo un sistema demasiado complejo de listas inteligentes que me gusta tanto que difícilmente me cambiaré de aplicación.

  • Mail es otra aplicación estándar de Apple que funciona muy bien. Sólo he instalado el complemente Quotefix para que mis respuestas salgan debajo del mensaje original.

  • Moleskine es mi libreta favorita para escribir notas más largas. El papel de alta calidad realmente invita a escribir.

  • Muji Bloc de notas es un bloc de notas de color marrón claro. Lo tengo en dos formatos: tengo el tamaño más pequeño — A6 — que siempre llevo conmigo para apuntar mis ideas cuando estoy fuera de casa y el tamaño más grande — B4 — para hacer mis mapas mentales.

  • OmniFocus es en mi opinión el mejor gestor de tareas y otra aplicación que siempre tengo abierta. También lo tengo en el dock del móvil y tablet.

  • Slack es mi cafetería virtual, dónde puedo encontrar otras personas que también trabajan desde casa.

  • Soulver es una calculadora moderna, que también admite texto y que sincroniza mis plantillas en mis dispositivos.

  • Typinator es como la auto-corrección de los editores de texto, pero en nivel de sistema para que funcione en todas las aplicaciones y pantallas. No sólo lo uso para corregir mis errores de ortografía, sino también tengo snippets para un montón de textos habituales, como mis firmas de correo, respuestas frecuentes, mi número de cuenta bancaria, etc.

  • Zapier es un servicio similar a IFTTT, pero más enfocado a aplicaciones profesionales. Uso Zapier para vincular aplicaciones como podio, Patience.io, MailChimp, Eventbrite y Slack.


Redes sociales



  • Buffer evita que mis seguidores en las redes sociales reciban un montón de enlaces al mismo momento, cuando estoy leyendo y compartiendo noticias.

  • Feed Wrangler es el mejor servicio para reemplazar Google Reader. Las demás opciones han copiado Google Reader, mientras Feed Wrangler ha innovado. No sé cómo he podido trabajar tantos años sin carpetas inteligentes para las noticias.

  • Instapaper es mi cola de lectura, dónde guardo todos los artículos interesantes para leerlos en otro momento.

  • Mention es dónde puedo ver todos las actualizaciones que hablan de El Canasto o de mi, incluso si no mencionan mi id de Twitter.

  • Reeder en iOS es la aplicación que utilizo para leer feeds, utilizando el servidor de Feed Wrangler. Permite enviar artículos a Instapaper para leer en otro momento o a Buffer para publicar en las redes sociales.

  • Tweetbot es mi aplicación favorita para interactuar con Twitter. Lo que más me gusta es la posibilidad de esconder tweets con ciertas palabras (#F1) o publicados desde algunas herramientas (Runkeeper).

  • Twitterfeed es un servicio para publicar automáticamente todos los artículos desde un feed RSS. Yo paso primero los feeds por Yahoo! Pipes para poder filtrar el feed y sólo publicar artículos realmente interesantes.

  • Yahoo! Pipes es el componente más técnico de mi flujo de trabajo para las redes sociales. Lo uso para modificar feeds (filtrar artículos, corregir enlaces, cambiar títulos de posts) antes de publicar enlaces en las redes sociales.


Retocar El Canasto



  • BBedit es un editor de texto muy potente (creo que sólo utilizo el 5% de sus capacidades) y lo uso para modificar las plantillas y las hojas de estilo de El Canasto.

  • Github es un repositorio con control de versiones dónde tengo mis plantillas almacenadas. Desde allí puedo activar los cambios en la web.

  • Pixelmator es mi editor gráfico preferido. Puede editar imágenes bitmap y vectoriales y es muy completo por una fracción del precio de Photoshop.


Admito que la lista no es muy minimalista, simplemente porque como autónomo tengo diferentes tipos de tareas. Además me gustan las herramientas que hacen sólo una cosa, pero muy bien.


NB: algunos de estos enlaces forman parte de programas de afiliación, es decir, yo recibo dinero cuando compras la aplicación.


Imagen «Caja de herramientas» cortesía de Shutterstock