jueves, 11 de septiembre de 2014

✓ Descarga gratis el calendario escolar del año 2014-2015

Por: Jeroen Sangers

Uso del calendario compacto


Dentro de unos días los colegios y universidades vuelven a abrir sus puertas y volvamos a la normalidad después de las vacaciones. Para muchas familias, septiembre es el mes en que empieza otro año. Si tenéis hijos, pensar en años escolares es más práctico que usar años naturales.


Como cada año, he recibido varios correos pidiéndome un calendario escolar para el año escolar. Para no tener que contestarles uno por uno, explicaré en este artículo cómo puedes crear tu propio calendario compacto para el año escolar 2014—2015.


El calendario compacto


Al final del año pasado he publicado el calendario compacto del año 2014 con los días festivos de Andalucia, Argentina, Barcelona, Catalunya, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, España, Guatemala, Galicia, Lleida, Madrid, México, Paraguay, Perú, Valencia y Venezuela.


Esta calendario está hecho en Microsoft Excel y utiliza fórmulas para calcular la fecha de cada día festivo. Es muy fácil adaptar el calendario para empezar en otra fecha:


Crear el calendario escolar


Si necesitas el calendario escolar con todos los días festivos, solo tendrás que seguir estos tres pasos sencillos:



  1. Descarga el calendario de tu país o comunidad autónomo en formato Excel desde http://ift.tt/1jdnfSz;

  2. Abre el calendario en Excel;

  3. Modifica el valor de celda E2: cambia 01/01/2014 por 01/09/2014.


¡Ya tienes el calendario escolar del año 2014—2015!


Calendario perpetuo


Si, en lugar de la fecha inicial del curso, pones la fórmula =HOY()en celda E2, tendrás un calendario que siempre muestra los próximos doce meses.



#SoyProductivo, nuevo libro de Omar Carreño

Por: Jerónimo Sánchez

Portada #SoyProductivo Hoy me complace compartir con todos vosotros la publicación de un nuevo libro de productividad, titulado #SoyProductivo, lanzado por mi buen amigo Omar Carreño. Quizá muchos ya lo conozcan por su blog, Análisis Realista, donde escribe sobre minimalismo y productividad personal.


Acabo de terminar la lectura, y debo reconocer que leerlo ha resultado todo un placer y un gusto. Omar es un claro y vivo ejemplo de lo que la productividad personal puede llegar a hacer por alguien. Como él mismo reconoce, antes de empezar a estudiar y practicar las técnicas que describe, no sentía control sobre su propia vida. Igual que le sucede a tantas personas, lo mucho o poco que conseguía era más fruto de la inercia y la casualidad, que el resultado de un plan consciente.



Por eso, su aportación tiene aún más interés. Leer #SoyProductivo es echar un vistazo al interior de alguien que evolucionó de una vida estresada y sin propósito, a una llena de retos, logros, claridad de ideas y tranquilidad.


Y ese es precisamente, en mi opinión, uno de los puntos fuertes del libro: la visión tan personal que nos comparte Omar. Para todos aquellos lectores que nunca han tenido contacto con la productividad personal hasta ahora, esta lectura puede ser una buena piedra de toque con la que empezar. Repleto de ejemplos reales extraídos de su propia experiencia y de gente que él conoce personalmente, resulta una lectura muy motivadora.


Desde luego, #SoyProductivo no es un sustituto de la literatura formal que existe ahí afuera sobre este apasionante mundo. Tampoco creo que Omar tuviera intención de que lo fuera. Lo que sí es una valiosísima aportación a la comunidad, tan necesitada de espejos donde reflejarse y visiones personales de quienes ya han encontrado un camino hacia la productividad.


A Omar, le deseo toda la suerte en este nuevo proyecto. Y a sus futuros lectores, que no se detengan con su lectura, que sigan profundizando y aprendiendo. Que practiquen constantemente y encuentren la forma de ser cada vez más productivos. Porque como dice Omar, no importa lo bien que ya lo estés haciendo, “todo es perfectible”.




miércoles, 10 de septiembre de 2014

∞ ¿Por qué la productividad personal y el minimalismo parecen estar tan unidos?

Por: Jeroen Sangers

Daniel Grifol nos hace este interesante reflexión:



Supongo que es una consecuencia lógica de llevar un estilo de vida enfocado a la productividad. Lo primero que hace una persona que tiene estos principios de la productividad personal antes de tomar una decisión es preguntarse “¿para qué lo hago? ¿de verdad esto me acerca a mi objetivo?”


Después de varios meses haciéndose esta pregunta en el trabajo, es lógico pensar que cuando vayas de compras y te veas delante de una camisa que te parece fantástica te preguntes ¿para que la necesito? ¿de verdad me aporta algo? si ya tengo muchas camisas. Por supuesto, terminas por no comprarla.



∞ Lea el artículo en El Canasto



martes, 9 de septiembre de 2014

∞ 6 Consejos que me ayudaron a tener más autodisciplina

Por: Jeroen Sangers

A veces me sorprende el bajo nivel de profesionalidad de algunas personas. Si eres contable, ¿porque te pasas la mitad del día en la bandeja de entrada del email? ¿por qué no dedicas más tiempo a las cosas realmente importantes.


La respuesta es, obviamente, que las cosas no son tan fáciles como parecen. A veces, simplemente nos falta la autodisciplina para hacer lo que debemos hacer.


Erik nos explica cómo él mejora su autodisciplina:



Como muchas otras habilidades, la autodisciplina es algo que puedes desarrollar para llegar a ser un verdadero experto en el auto-control. Tener la fuerza mental y la actitud para hacer las cosas que sabes deberías hacer, incluso cuando no te “sientas” con ganas de hacerlo, es en realidad algo al alcance de todos. Puedes desarrollarlo como cualquier otra capacidad.



∞ Lea el artículo en El Canasto



lunes, 8 de septiembre de 2014

Tres aspectos claves de las I Jornadas de Innovación de ÓPTIMA LAB

Por: Jerónimo Sánchez

i_jornadas_optima-lab Los pasados días 5 y 6 de septiembre tuvieron lugar las I Jornadas de Innovación de ÓPTIMA LAB, en El Escorial (Madrid). A ellas asistieron los que yo considero algunos de los mayores expertos españoles en productividad: José Miguel Bolívar, Antonio José Masiá, Paz Garde, David Sánchez, Cruz Guijarro, Jesús Serrano y Silvestre Segarra.


Por desgracia, me fue totalmente imposible asistir a ellas, principalmente por la distancia y los compromisos que tengo actualmente. Sin embargo, puede darle cumplido seguimiento en las redes sociales. Y la verdad, no me decepcionaron.


Del espíritu de estas jornadas, hay 3 aspectos que me parecen clave y que verdaderamente suponen una innovación en cuanto a la forma en que debe plantearse la productividad en las organizaciones.


Comunidades de Práctica


El primer concepto que me parece fundamental es el de la Comunidad de Práctica, o CoP (por sus siglas en inglés). Entorno a este blog yo vengo desarrollando, desde hace ya varios años, una comunidad de interés en productividad personal y GTD. Sin embargo, como consultor artesano que soy, –un consultor al que le gusta hacer bien su trabajo porque le apasiona y por el simple hecho de hacerlo bien–, es importante ir más allá de la comunidad de interés.


Participar activamente en una comunidad de práctica me permite compartir mi experiencia en el uso real de la productividad personal, y en el desarrollo de las actividades propias de la consultoría. Y también, claro, beneficiarme de la experiencia de los demás miembros de la comunidad.


En este sentido, la idea de formar CoPs de consultores, por ejemplo, donde la información fluya y se comparta libremente, es una verdadera innovación, especialmente en una profesión, la de la consultoría, en la que generalmente se suelen formar círculos cerrados y exclusivos.


Al final, que los consultores se organicen en CoPs proporciona un inmenso valor añadido a sus potenciales clientes. Gracias a las CoPs, los clientes pueden beneficiarse de una comunidad de consultores artesanos reconocida por su ética, conocimientos y altos estándares de trabajo. Y también de lo que yo llamo experiencia expandida, es decir, de que la experiencia puesta sobre la mesa no es sólo la del consultor en turno, sino la de toda la comunidad que está detrás de él.


Enfoque en las personas


El segundo aspecto clave de innovación es el enfoque en las personas dentro de las organizaciones. Tradicionalmente, las organizaciones se han olvidado de la importancia que tienen las personas en los procesos de cambio. Y es un hecho que ninguna organización cambia si no hay un deseo sincero de cambiar por parte de las personas que las forman.


Por eso, cuando se intenta mejorar la productividad en las organizaciones –que es lo que a mi me toca–, hay que enfocarse en las personas. La mejora de la productividad personal de cada una de ellas influirá, con el tiempo, en la mejora de la productividad del grupo, mediante un proceso de “ósmosis” colectivo.


Enfocarse en las personas tiene varias consecuencias profundas, como la necesidad de abandonar las estructuras jerárquicas, ceder autonomía a los trabajadores, y dejar que se auto organicen de manera natural. Desde luego, algo que va en contra de los paradigmas empresariales actuales.


Redes productivas


El tercer y último aspecto de innovación es el denominado trabajo en red, o redes productivas. Las redes productivas, donde cada nodo es un ente autónomo y generalmente remoto, suponen un cambio sustancial con respecto al tradicional concepto de trabajo en equipo.


Para empezar, se requiere el dominio suficiente de la tecnología como para permitir la comunicación fluida entre los nodos. También es necesario que cada nodo pueda trabajar de manera autónoma, sin la supervisión de otros nodos. Pero sobre todo, es necesario que los nodos tengan la capacidad de participar en la toma de decisiones colectivas de manera rápida y ágil.


Para conseguir esto último es necesario hacer uso de uno de los conceptos a mi juicio más innovadores, lo que Paz Garde denomina consentimiento integrativo, que se contrapone a los tradicionales mecanismos de consenso grupales.


En el consentimiento integrativo surgen expresiones como “el que la propone, se la come”, que no por graciosas dejan de tener un significado profundo –en este caso, compromiso activo con tus ideas–; o la necesidad de trabajar con hechos relevantes, no simples opiniones personales, para hacer progresar el trabajo y los resultados de la red como un todo.


Tendré ocasión más adelante de escribir largo y tendido sobre este y los demás conceptos, porque de verdad que todos ellos merecen un tratamiento exhaustivo.




jueves, 4 de septiembre de 2014

¿Tienes claro lo que NO hay que hacer?

Por: Berto Pena

Cuando empieza el día, es casi seguro que tienes bastante claro lo que tienes que hacer: encargos y peticiones de última hora, tareas que vencen hoy, recordatorios… Pero ¿tienes también claro lo que no tienes que hacer? Si algo me ha enseñado la Productividad Personal es que todo consiste en elegir. Empezando por elegir lo que no hay que hacer.



Uno de los errores más extendidos hoy en día es “intentar disparar a todo”. Hacer un montón de cosas en la creencia que, sumando actividad, corriendo a todas partes, y llenando horas, es el mejor camino para ser eficaz y productivo (?). Yo trabajé y viví así durante mucho tiempo hasta que me cansé de ir por la vida desorientado y agotado.


A mi modo de ver, todo empieza a cambiar cuando te tomas en serio eso de elegir (lo que por cierto, cuesta). Todo gira a tu favor cuando “centras el tiro”, cuando diriges tus esfuerzos, cuando apuntas hacia una dirección, y cuando aligeras y simplificas actividades y tareas.


Pero ahora viene la pregunta de oro: ¿cómo se consigue eso? ¿cómo se aplica esto en la vida real? Porque eso de saber lo que no hay que hacer suena bien, pero ¿cómo se traduce en la práctica? Hoy mismo por ejemplo.


Para mí el saber lo que no hay que hacer es una combinación de tres ingredientes esenciales en todo aquel que no quiere ser una marioneta debería llevar en su bolsillo:





Esa “vigilancia” persigue corregir los desvíos de rumbo en los que caemos las personas en la vida real (¡somos humanos caramba!). Tú puedes tener claro lo que quieres pero a veces, en aspectos o momentos puntuales, haces justo lo contrario. Y esa “vigilancia” implica prestar atención a cuatro rincones de nuestra actividad diaria:



  • Lista de Tareas. Cada día al terminar, cuando hagas la revisión de tu trabajo y la planificación de tareas para el día siguiente, pon cuidado en lo que no tienes que hacer mañana. Hay muchas tareas llamando a tu puerta, pero mañana sólo tienes que hacer algunas. Elígelas con cuidado y criterio.

  • Momento de cada tarea. Hay un momento para cada tarea y una tarea para cada momento. Elegirás la próxima acción en función de tu lista, de tu energía, de tu tiempo… Siempre que hagas algo, pregúntate si eso que vas a hacer, es la mejor tarea para ese momento. Porque, tal vez, sea lo que no tienes que hacer ahora.

  • Momento de ciertas actividades. Hay actividades buenas que, hechas en el momento inadecuado, pueden llegar a ser destructivas. Por ejemplo: ponerte a navegar por Internet y redes sociales en la primera hora del día. A ciertas horas, en ciertos bloques del día, hay cosas que nunca tienes que hacer.

  • Minicompromisos. Cada día llaman a tu puerta propuestas, sugerencias, invitaciones… Llegan por Email, por teléfono, en persona. Son cosas pequeñas, atractivas, inofensivas, sutiles. Y son cosas que, aun siendo inocuas, no deberías hacer. Son cosas que podrías evitar, posponer o simplemente declinar.


En la mar, al hablar de tu posición en la carta náutica solemos decir: «es importante saber dónde estás, tu posición, pero mucho más importante es saber dónde no estás»; es decir, alejado de peligros: rocas, bajíos, temporales, etc.


Yo puedo hacer muchas cosas hoy, y tal vez acierte o no en lo que hago. Pero por favor Berto no te desgastes en lo que no tienes que hacer. No pongas tu energía, tu atención y tu tiempo en cosas que no deberías hacer o que pueden esperar a mañana o la semana que viene. Céntrate.




✓ 5 Ideas erróneas sobre Holacracy

Por: Jeroen Sangers

Estructura en círculos de Holacracy


Me alegra mucho ver que el interés en Holacracy está creciendo. Cada semana encuentro nuevos posts en blogs e incluso algún artículo en los medios tradicionales. Es muy necesario que este sistema de crear equipos dinámicos reciba más atención, porque la mayoría de las empresas candidatas para implementar esta forma de organizarse ni siquiera saben que la Holacracy existe.


No obstante, hay un tema que me preocupa bastante; muchos de estos artículos han sido escritos por personas con pocos conocimientos de Holacracy. Gracias a sus títulos virales, tipo ‘la abolición de los jefes’ , estos artículos han llegado a un gran público, que ahora tiene una idea equivocada de la Holacracy.


Con este post intento arreglar un poco el daño hecho por estos textos.


1. El nombre


El nombre oficial del sistema en inglés es Holacracy y es el nombre que utilizo en mis propios textos. La traducción correcta en castellano es holocracia y no holacracia, que sería algo como gestionar la organización saludando a los compañeros diciendo ‘Hola’.


2. Holacracy no es una jerarquía


Muchos artículos hablan de organizaciones con estructuras horizontales. Aunque en los últimos años han aparecido algunas empresas con una estructura plana, estas empresas no están organizadas según Holacracy. Una empresa en Holacracy está estructurada en círculos y sub-círculos, formando un organigrama claramente jerárquica.


3. Una organización sin jefes


La idea errónea que más molesta es que una Holacracy no tiene jefes, porque me resulta muy difícil convencer a los gerentes que deben adoptar Holacracy si ellos piensan que se van a quedar sin trabajo.


La verdad es que una part de las responsabilidades típicas de los gerentes será delegado al proceso de Holacracy. Pero otras actividades, como por ejemplo asignar los roles — establecidos por todos los miembros del círculo — pertenecen al Lead Link de cada círculo.


Lo que cambia para los jefes tradicionales es que ya no tienen que preocuparse tanto por controlar a los miembros del equipo, sino que pueden gestionarlos por resultados obtenidos.


4. Cada empleado hace lo que quiere


Gestionar los miembros por resultados no implica que pueden hacer lo que quieren, sino que deben ser capaces de auto-gestionarse y buscar el equilibrio entre los diferentes roles — y sus actividades — que tienen asignados.


El proceso facilita la auto-gestión, porque cada rol tiene una definición muy detallada con un objetivo, actividades a desarrollar, protocolos y métricas para poder hacer el seguimiento del progreso.


5. Zappos fue la primera empresa adoptando Holacracy


Zappos es, sin duda, la empresa más conocida y en este momento la empresa más grande que está adoptando Holacracy. Creo que un 10% de sus 1500 empleados ya trabajan según la nueva estructura.


No obstante, hay otras empresas que ya desde hace años trabajan de esta forma, como, por ejemplo, la David Allen Company y Medium. Holacracy nació ya hace siete años.


Creo que estos son los cinco fallos más comunes que he leído en los medios. Si hay alguna parte de Holacracy que no te ha quedado clara, puedes dejar tu comentario abajo.



martes, 2 de septiembre de 2014

✓ Timeful es tu asistente inteligente para gestionar el calendario, las tareas y los hábitos

Por: Jeroen Sangers

Timeful


Si has buscado información sobre el fenómeno de la procrastinación, seguramente has topado con el nombre Dan Ariely, catedrático de psicología y conductas económicas en la universidad de Duke. Dan es conocido por haber publicado uno de los artículos científicos más relevantes1 sobre la procrastinación, aunque seguramente es más famoso por su libro sobre cómo tomamos decisiones.


Cuando me enteré que Dan Ariely estaba involucrado en la desarrollo de una aplicación para gestionar el calendario y las tareas, inmediatamente captó mi interés. La primera versión de la aplicación ya está disponible — aunque por el momento sólo para iPhone — y se llama Timeful.


El calendario


La aplicación te permite gestionar tres tipos de datos: citas, tareas y hábitos. El principio detrás de la aplicación es la recomendación de Dan Ariely de planificar todo en el calendario. Según Dan, si no es una prioridad en tu calendario, no será una prioridad en tu vida y por eso ha desarrollado la aplicación alrededor del calendario.


Timeful utiliza el calendario de iOS y por tanto es compatible con iCloud, Google Calendar, Yahoo! y Microsoft Exchange. Las tareas y hábitos que planificas en Timeful aparecen también en los calendarios en tus otros dispositivos.


Una opción interesante es la función de citas sideline — es decir mostrar la cita sólo como una raya al borde del calendario en lugar que dentro de la planificación del día. Esta función mantiene la cita en el calendario, pero libera el espacio para otras actividades. En lugar de hacerlo por cita, también puedes sideline un calendario entero. Con sideline tienes acceso a, por ejemplo, las actividades del calendario de la empresa o de tu pareja, sin que estas citas bloquean tiempo en tu calendario.


Las tareas


Aunque Timeful tiene una lista de tareas, su función no es ayudarte a decidir qué hacer, como un gestor de tareas tradicional. En Timeful las tareas sirven más que nada como un repositorio de cosas que luego planificas en tu calendario. Puedes filtrar tus tareas por categorías, pero hay un límite de cinco2 , lo que descarta esta aplicación para usuarios de GTD.


Además, es obligatorio especificar cuando quieres hacer cada tarea. Al crear una tarea nueva, puedes elegir entre las opciones Hoy, Mañana, En una fecha en concreta, En los próximos 7 días o Algún día antes de una fecha en concreta. Finalmente, para poder planificar la tarea en el calendario, también hay que especificar siempre la duración.


Las tareas que están planificadas para un día aparezcan por encima del calendario. Puedes marcarlas como completadas, posponerlas a mañana o arrastrarlas al calendario para reservar tiempo para hacer dicha tarea.


Hace unos días, Timeful ha lanzado una aplicación web para poder gestionar las tareas también desde el ordenador u otros dispositivos. Es una opción útil si quieres crear múltiples tareas usando el teclado. Desde la web no tienes acceso a tu calendario ni a tus hábitos.


Los hábitos


Los hábitos en Timeful se parecen mucho a las tareas, pero son repetitivos. Puedes, por ejemplo, crear un hábito ‘Ir al gimnasio’ y configurarlo para que aparece tres veces a la semana en tu calendario.


Inteligencia Artificial


Lo que convierte Timeful en una aplicación única es su motor de Inteligencia Artificial para sugerir el mejor momento para planificar tus tareas y hábitos. Timeful aprende de tu comportamiento y de tus preferencias para proponer diariamente qué puedes hacer en cada momento.


Las sugerencias de la aplicación aparecen automáticamente en el calendario marcados en un color gris. Para aceptar la hora sugerida simplemente hay que tocar la cita con el dedo. También puedes arrastrarla a una otra hora o aplazarla a mañana con un clic en la flecha de la tarea.


En la configuración de la aplicación hay varias opciones que afectan el motor de sugerencias de Timeful: puedes especificar tu horario laboral, las horas en que habitualmente duermes, los momentos del día en que tienes más energía y tus preferencias de lugares.


Mi opinión


Timeful aún es una aplicación joven y esto se nota. Por el momento sólo está disponible en inglés y el calendario utiliza el esquema de 12 horas en lugar de las 24 horas que tenemos nosotros. Hecho de menos algunas funciones como las notificaciones o la posibilidad de crear tareas a partir de un email.


Además, la aplicación es gratis y todavía no tienen claro cuál será su modelo de negocio — aunque parece que han recibido bastante financiación.


Como he dicho arriba, al planificar una tarea o un hábito en tu calendario, Timeful crea una cita en tu calendario. En la configuración puedes especificar un calendario a usar para cada categoría de tarea. Aconsejo crear un calendario especial para tus tareas y hábitos y así reservar tu calendario para citas que realmente son compromisos.


Finalmente, queda claro que Timeful no es compatible con Getting Things Done. Creo que es inviable gestionar 100+ acciones con esta aplicación. Además, no tiene sentido planificar tareas pequeñas en el calendario si no quieres pasarte el día adaptando tu planificación porque las prioridades han cambiado. Recomiendo utilizar esta aplicación sólo para planificar tus Tareas Más Importantes y reservar tiempo para hacer Timeboxing.




  1. Ariely, D., & Wertenbroch, K. (2002). Procrastination, Deadlines, and Performance: Self-Control by Precommitment. Psychological Science, 13 (3), 219-224. ↩

  2. Las categorías por defecto son: Personal, Trabajo, Diversión, Importante y Personalizado. Cada categoría tiene su propio color. ↩




lunes, 1 de septiembre de 2014

∞ 4 Fáciles maneras de crear hábitos de productividad

Por: Jeroen Sangers

Mejorar la productividad personal no es tan fácil como parece. Este hecho explico el gran crecimiento en blogs sobre este tema. Pero hay algunas cosas pequeñas que puedes hacer ya y que mejoran inmediatamente tu eficacia:



Arrancar con las tareas de cada día a veces se hace un poco difícil. Es una realidad que nos sucede a todos, y más si hemos experimentado cambios en nuestra vida y rutina recientemente: una mudanza, unas vacaciones, o tener un perrito nuevo en casa nos obliga a plantearnos nuestras rutinas y hábitos.



∞ Lea el artículo en El Canasto



La procrastinación buena no existe

Por: Jerónimo Sánchez

Aburrimiento El año y medio que estuve desconectado del mundo bloguero dio mucho de sí. Gracias a ese lapso pude dar un giro a mi carrera profesional, madurar muchas ideas y tomar perspectiva con respecto a lo que significa la verdadera productividad personal, más allá de lo que dicen los libros.


Una de las grandes lecciones de esos meses fue que necesitamos darle más importancia y cuidar las palabras que utilizamos, porque las palabras condicionan nuestras acciones. Aplicado a GTD, por ejemplo, debemos ser muy cuidadosos con la manera en que redactamos los nombres de nuestros proyectos, o con la forma en que expresamos nuestras próximas acciones. Fuera de GTD también aplica a otros términos que utilizamos diariamente, como la “procrastinación”.



Antes de seguir, y para ayudar a quienes apenas se incorporan a este apasionante mundo de la productividad personal, un breve paréntesis para explicar qué entendemos por procrastinación.


Aunque no es una palabra muy utilizada en el español de a pie, los angloparlantes usan mucho su equivalente “procrastination” —por cierto, no es un anglicismo, viene del latín “pro” y “crastinus”—, y en su sentido literal significa posponer o aplazar. Sin embargo, raramente se aplica en su significado literal. De hecho, ya desde el siglo XVI se viene utilizando en el sentido de aplazar algo irracionalmente.


Es decir, procrastinar significa, en palabras del mismísimo Dr. Piers Steel, “posponer tareas de forma voluntaria, pese a que nosotros mismos creemos que esa dilación nos perjudicará”. Es en este sentido que se usa dentro del contexto de la productividad personal, y también en el campo de la psicología.


Ahora bien, hay una corriente de autores que han empezado a hablar de “procrastinación creativa” , “procrastinación estructurada”, y otras variantes con un significado más o menos positivo. Según ellos, es posible utilizar la procrastinación en nuestro favor, por lo que no siempre podemos decir que la procrastinación sea mala.


El problema, como apuntaba al principio, es intentar retorcer el significado de las palabras, porque dan pie a la confusión y crean la sensación —falsa—, de que no hay nada de malo en cierto tipo de comportamientos. Para que quede claro lo que quiero decir, voy a poner un ejemplo que se va a entender muy bien.


Cuando hablamos de robar nos estamos refiriendo a un comportamiento que es intrínsecamente malo. No existe nada parecido a un “robo bueno”. Todo el mundo saber que tomar algo sin el consentimiento de su legítimo dueño no está bien, y a nadie se le ocurriría siquiera sugerir que pueda ser aceptable en determinadas circunstancias. Robar no está bien, punto. Porque si el legítimo dueño consiente en que tomes algo de su propiedad, ya no podemos hablar de robo sino de regalo, o de compra/venta, si es que hay una transacción económica de por medio.


De igual modo, posponer o aplazar algo de manera racional y justificada, que básicamente es lo que se quiere decir con procrastinación creativa o estructurada, ya no es procrastinar. O dicho de otro modo, en cuanto desaparece el componente irracional de la decisión, y dejamos de hacer una cosa para hacer otra porque creemos que es más conveniente a nuestros intereses, estamos dejando de procrastinar. Así de sencillo.


Quizá a alguien le pueda parecer demasiado entrar en este tipo de sutilezas. Sin embargo, como decía al principio, las palabras tienen mucho más poder del que nos imaginamos, para lo bueno y para lo malo. Aplicar un término que por definición denota un comportamiento no deseable para describir su antítesis, por muchos adjetivos positivos que lleve detrás, abre la puerta para incurrir en todo tipo de autoengaños. Y una vez que nos convencemos de que estamos procrastinando estructuradamente, cuando lo que en realidad estamos es dejando de hacer cosas que sabemos que deberíamos estar haciendo, entramos en una espiral de la que es muy difícil salir.


La procrastinación no es y nunca será algo bueno, ni podemos aprovecharnos de ella para nada, ni aportará nunca nada positivo a nuestra vida. Procrastinar es un hábito no deseable. Procrastinar es caca. Hay que procrastinar lo menos posible si es que queremos mejorar nuestra productividad personal. Cómo conseguirlo es ya harina de otro costal.